Tres partidos, dos perdidos y uno empatado: así puede resumirse el breve paso de Argentina por la Copa del Mundo femenina de Australia y Nueva Zelanda. Sin embargo, sería dejar pasar por alto una serie de detalles que explican este mal desempeño que le costó la eliminación en la primera ronda.
Es cierto que la selección tuvo una de sus actuaciones más pobres en esta edición de la competición, pero imputárselo al hecho de que “juegan mal porque son mujeres” no solamente es errado sino que deja fuera una realidad que las supera y que permite tener una mejor cosmovisión.
El entrenador de Argentina reconoció la baja preparación
En lo que respecta a cuestiones internas, recientemente el director técnico de la albiceleste Germán Portanova realizó una pequeña autocrítica luego de la caída de Argentina en la fase inicial de la competencia.
En conferencia de prensa post-eliminación, el ex-Chacarita admitió que faltó entrenamiento para enfrentar a las grandes selecciones que les tocó, pero aún así valoró el esfuerzo de las jugadoras. “Para competir de igual a igual contra estas selecciones, debemos entrenar mejor, cuidarnos más, ser más profesionales. Debemos dar el doble o el triple de esfuerzo“.
Por otro lado, a pesar de que ella anunció su retiro de la albiceleste luego de esta eliminación, el entrenador dio a entender que Estefanía Banini no colgará la casaca de la selección todavía. “Banini todavía no se retiró. Es una jugadora increíble, es mucho más que lo que ustedes piensan. Uno la ve entrenar, la carrera que hizo. Tengo admiración a todo lo que ha hecho”.
Más allá de que el entrenamiento que recibieron las jugadoras no se vio reflejado en la cancha, existen cuestiones externas a ellas que afectan al fútbol femenino y que no se pueden ignorar.
Poca profesionalización y sueldos bajos
Se dice que sin sacrificio no hay beneficio. Sin embargo, ¿ese sacrificio se ve reflejado en el beneficio que reciben las futbolistas argentinas?
Desde que la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) oficializó la profesionalización del fútbol femenino en 2019, se implementaron una serie de mejoras en las condiciones laborales de las jugadoras. Una de ellas fue un salario mínimo equivalente al de un futbolista de Primera C, aunque éste es el más bajo del profesionalismo.
Desde aquí podemos observar una diferencia salarial con el fútbol masculino y cómo incumple las leyes laborales. En junio, mientras que un jugador de la Primera División cobraba un mínimo de $126 mil brutos, una jugadora de la misma categoría recibía $75 mil (muy por debajo del salario mínimo de entonces de $88 mil). Además, en 15 de los 20 clubes de la máxima categoría, más del 40% de las mujeres son amateurs, mientras que las otras tienen contrato profesional.
Aunque este no es un problema exclusivo de Argentina: una encuesta reciente indica que la mayoría de las jugadoras del mundo no ve al fútbol como su medio de sustento. Muchas tienen que perder días de trabajo para ir a los entrenamientos y no se las compensa por su participación en las Copas del Mundo.
Recién en la edición 2023 del torneo, la FIFA dispuso un presupuesto en concepto de premios y compensaciones económicas para las selecciones. En el caso de las argentinas, cada una se llevará 30 mil dólares por disputar la fase de grupos, además del dinero que recibió la AFA para costear los viajes y los entrenamientos.
Ser madre y futbolista: combo difícil
En un mundo donde la mujer divide su tiempo entre el trabajo y la maternidad, 3,3% de las futbolistas de máxima categoría son madres. De hecho, de las 23 jugadoras de la selección tres tienen hijos: Vanina Correa, Julieta Cruz y Lorena Benítez.
Si bien las jugadoras en general no descartan ser madres a pesar de no poder conciliar maternidad con deporte, algunas eligen no tener hijos para dedicarse de lleno al deporte. Recién este año la FIFA estableció que los clubes deben comprometerse con ellas, ofreciéndoles licencias por maternidad y la facilidad de reincorporarse luego del parto.
A pesar de que también les garantizan una protección especial (y consecuencias económicas a la entidad deportiva que no cumpla), estará por verse qué tan efectivas son estas medidas en el largo plazo.
Argentina tiene una escasa representación en los medios
Este año, sólo tres medios argentinos (TN, Télam y DirecTV) enviaron a sus periodistas al Mundial Femenino, pequeña diferencia con el anterior donde hubo uno como recordó la defensora Aldana Cometti en una rueda de prensa.
Y es que la baja cobertura mediática del fútbol femenino es un patrón que se repite desde el inicio. De hecho, El Gráfico (la revista deportiva por excelencia) notó que solamente 300 de sus casi 4500 tapas históricas fueron ocupadas por mujeres.
En términos generales, según un informe del Observatorio de Género de los Juegos Olímpicos de 2016, las mujeres ocupan el 4% de la cobertura de los medios deportivos latinoamericanos a pesar de representar el 40% de los deportistas. Un porcentaje que será importante mejorar de ahora en más para que el fútbol femenino, y otros deportes, tengan mayor espacio y cosechen el apoyo de la gente.
Más información en
Salario mínimo de junio 2023 en Primera División (comparado hombres/mujeres)
Informe de cobertura mediática de mujeres en medios deportivos (menos del 4%)











