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'Cometierra' en las aulas provoca discusiones intensas: La cultura en debate en PBA

Para algunos es realismo y para otros exceso: 'Cometierra', incluido como material educativo provoca polémica en PBA.

Hay debate: unos lo leyeron y lo consideran buena lectura pero otros afirman que es un exceso, en especial como material escolar. Las aguas están divididos por el libro 'Cometierra', de Dolores Reyes, incluido en el currículo escolar de más de 13,000 escuelas públicas de la Provincia de Buenos Aires (PBA). El gobierno de Axel Kicillof es atacado desde la derecha política por esto, aunque otros afirman que no hay nada que no se conozca desde la TV y otros medios a los que acceden los estudiantes, y que hay mucho de hipocresía en todo esto.

Los fragmentos del escándalo

"Cometierra" se presenta como la historia de una joven que descubre que tiene el don de "ver" quién mató o secuestró a mujeres en el pueblo donde vive, y es parte de la iniciativa "Identidades Bonaerenses" y del programa "Continuemos Estudiando" dado que pretende crear conciencia sobre la violencia de género. Sin embargo, su inclusión despierta un debate ético sobre si su contenido es ideal para una escuela, con escenas que detallan actos sexuales en un lenguaje crudo y explícito, o si no hay motivos ideológicos detrás de su inclusión. Por ejemplo, uno de los fragmentos más polémicos describe un encuentro sexual con descripciones que rayan lo vulgar y lo chocante.

Con la mano libre, se desabrochó el cinturón, bajó el cierre del pantalón y se lo quitó. La otra mano se cerró en mi nuca. No me podía mover. Tiró de mí. Sacó su pija por encima del bóxer y me la acercó a la boca. Me dejé llevar a un beso tan suave como si lo que besaba fuese una lengua. Le bajé el bóxer del todo. La piel que tocaba me gustaba. Podía apretarla con los labios mientras la pija jugaba en mi boca y se iba hundiendo. Ezequiel me miró chupar y yo también lo miré a él. Me agarró la cabeza con las dos manos. Mantuvo un rato la presión, hasta que en un movimiento sacó su pija de mi boca y sus manos buscaron mi cadera. Me llevó hacia él.

Yo me tendí y abrí las piernas. Ezequiel besó mis tetas, que son del tamaño de un puño cerrado. Después, sin apartar su boca de mi pecho, bajó una de las manos hasta mi concha. Me acarició. Sentí sus dedos hirviendo. Me fui mojando. Él siguió un poco más, después llevó la mano de nuevo a mis caderas. Una mano seca y la otra mojada me agarraban firmes. Quería verlo cuando entrara. Quería acariciar su espalda que estaba encima de mi cuerpo. Ezequiel se tomó un tiempo para mirarme a los ojos. Después, sus ojos se fueron perdiendo, y los míos también. No lo vi empujar, meterse, presionar contra mí, agarrarme fuerte con las dos manos el culo y empujar de nuevo.

Con los ojos cerrados, nos podía escuchar, sentir el instante en que Ezequiel sacó su mano húmeda del comienzo de mi culo y la metió en mi boca mientras su cuerpo empujaba y se sacudía violento como si hubiese perdido el control. Sentí enloquecer mi corazón y yo también me apreté con fuerza a él. Algo, desde adentro, se volcaba y en sus dedos contra mi lengua sentí el sabor de mi cuerpo.

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Página 32 de

Página 32 de "Cometierra" de Dolores Reyes (Ed. Samarkanda), el libro que se defiende para que los chicos "aprendan" sobre violencia de género.

Otro de los fragmentos que critican algunos cuenta un nuevo encuentro sexual entre los dos personajes, aunque más breve pero no por eso menos explícito que el anterior:

Para que entendiera, le toqué la pija por sobre el pantalón y con la otra mano agarré una de las suyas y me la llevé al nacimiento del pelo. Recién en el comienzo de las caricias Ezequiel aflojó y pudo sonreír. Me abrazó, me apretó contra él. Olerlo me encantaba. Estábamos solos en la casa, como si no importase nada más que nosotros dos y los besos que nos dábamos. Me puse a besarle el cuello, besos que pronto se transformaron en lamidas que me dejaron la mente en blanco. Sus manos de repente me soltaron, para desprender el botón de su jean , bajar la bragueta y hacer asomar su pija dura.

Chuparle la pija a Ezequiel era como un juego para mí. Pensaba en un helado mientras le pasaba la lengua y se la besaba. Ezequiel me dejó jugar un rato, hasta que me agarró de los pelos y me puso de pie. Sus manos desabrocharon mi pantalón y lo bajaron bruscamente, como si me lo arrancaran, y después él me dobló contra el sillón de la salita de atender. Boca abajo, su mano tocó lo que su pija iba a penetrar, me acarició un rato largo, con todo el tiempo del mundo. Más que nada, sentía su calor. Costó un poco cuando empezó a meterse, un momento mínimo de dolor, pero después Ezequiel se estaba moviendo en mí y yo enloquecía.

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Página 36 de

Página 36 de "Cometierra" (Ed. Samarkanda)

Quienes critican el contenido afirman que es potencialmente dañino para el desarrollo emocional y cognitivo de los menores. Quienes lo defendien a capa y espada tildan a sus críticos de "conservadores o "ultraderechistas". La pregunta es cuál es qué se quiso hacer al incorporar un contenido que era obvio que provocaría escozor en muchos adultos.

¿Es pornografía en las escuelas?

El libro Cometierra aparece como el más vendido en el ranking semanal de Cúspide, por delante de La Vegetariana, de Hang Kang, escritora surcoreana, Premio Nobel de Literatura.

Incluido en las colecciones “Identidades Bonaerenses” y “ESI en las escuelas bonaerenses. Más derechos en las aulas”, cuenta la historia de una joven del Conurbano que puede comunicarse con los muertos al tragar tierra. En el texto se abordan temáticas complejas como los femicidios, la desigualdad, los vínculos familiares y la búsqueda de justicia.

Los descontentos dicen que el gobierno de Kicillof no solo cruza una línea ética, sino que falla en su deber de proteger a los niños de contenidos que podrían confundirlos o traumatizarlos. ¿En serio es necesario abusar así de los chicos, haciendo que lean descripciones tan explícitas mientras aprenden supuestamente sobre violencia de género? ¿Creen que alguien en esa aula se sentiría cómodo si le tocara leer en voz alta alguno de los fragmentos que reprodujimos en esta nota?

Este tipo de literatura puede provocar que los más jóvenes se desensibilicen frente a situaciones de violencia o abuso en lugar de promover un diálogo saludable sobre el respeto y el consentimiento. Las escuelas tendrían que ser para educar sobre las relaciones interpersonales desde una perspectiva crítica y ética, no un espacio donde se exponga a los niños a la pornografía en forma de literatura.

Entre quienes lo defienden, Horacio Verbitsky: "Los papagayos mediáticos del gobierno, por escrito y en las pantallas, se escandalizaron por algunos de esos textos, que narraban con delicadeza un encuentro sexual. El ministro bonaerense de Educación, Alberto Sileoni, objetó "la profunda hipocresía social" de ese cuestionamiento. "Todos sabemos que las y los adolescentes están a un click de ver cualquier escena de pornografía, muchas veces en la soledad de sus habitaciones, y eso no representa una preocupación social. Pero escandaliza una acción educativa, en la que un adulto docente ayuda a leer y comparte una lectura coral con el resto de los estudiantes, como modo de aprender y reflexionar sobre diferentes temáticas". Uno de los aplaudidores más obtusos del gobierno entendió que Sileoni estaba admitiendo que la publicación era pornográfica, y lo celebró con su sonrisa de boca abierta. También señalaron que lo que se gastaba en esos libros se sustraía a la alimentación de los más necesitados, cálculo que nunca hacen con otros rubros."

Dolores Reyes, la autora de "Cometierra", es una intelectual cercana al gobierno kirchnerista, e incluso fue una de las firmantes de un texto donde se expresa preocupación por la llegada al poder de Javier Milei y su discurso a favor de la violencia social, titulado "Compromiso electoral: ante las amenazas a la democracia", en octubre de 2023.

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Dolores Reyes, la escritora de

Dolores Reyes, la escritora de "Cometierra", participó de charlas y talleres invitada por el gobierno bonaerense junto con otros intelectuales y, previo a las generales de noviembre, expresó su preocupación por el triunfo de Milei.

Probablemente esa cuestión incrementó la polémica. La cuestión es qué sucede con el sexo y la violencia, y cómo se abordan ambas realidades en la enseñanza.

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No es raro que el gobierno de Axel Kiciloff promueva este libro como material de lectura para los alumnos dada la cercanía política con la autora. ¿Pero ignorar las escenas explícitas de sexo dentro del mismo en nombre de la educación?

No es raro que el gobierno de Axel Kiciloff promueva este libro como material de lectura para los alumnos dada la cercanía política con la autora. ¿Pero ignorar las escenas explícitas de sexo dentro del mismo en nombre de la educación?

El debate termina siendo mucho más profundo: cuando hablamos de Educación ¿de qué hablamos? Es probable que la sociedad argentina deba alcanzar algunos consensos al respecto porque, de lo contrario, todo será siempre tema de trifulcas. La responsabilidad de educar a las futuras generaciones tiene que ser con seriedad, y no usarse para atentar contra los principios básicos de respeto y dignidad.

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