Daniel Hadad dueño de una memoria frágil: "Ya ni me acuerdo de la cena con Cristina"

Hadad es uno de los empresarios que fue invitado y concurrió a la cena que antes de finales de 2009 organizaron los Kirchner. También fue el único empresario claramente identificado con los medios de comunicación que recibió la invitación y estuvo presente. Frágil de memoria el acomaditicio ex perioidista que se hizo de una fortuna de la noche a la mañana parece no recordar nada de un pasado tan reciente y menos quiere opinar de temas absolutamente relacionados con su órbita de negocios. Qué se traerá bajo el poncho el ex menemista, ahora kirchnerista y mañana...

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Especial para Urgente24). Daniel Hadad es un hombre de los llamados poderosos de la Argentina. En muy pocos años de pichón de Bernardo Neustadt, junto a Marcelo Longobardi, se convirtió en un empresario trascendente de los medios de comunicación.
Si uno analiza la trepada vertiginosa que consiguió Hadad en tan poco tiempo podría pensar:
Que su talento es tan descollante y su crecimiento se debe a él.
Que la Argentina permite estos milagros.
Que supo sacar ventajas de sus acercamientos políticos y ambiciones personales.
Que fue o sigue siendo testaferro de alguien.
Etc.
Cualquiera sea la razón por la que Hadad logró subir en tan corto lapso de un periodista más a empresario dueño de una inmensa fortuna personal no se consigue con facilidad en ningún lugar del mundo y menos siendo dueño de medios de comunicación, radiales y televisivos, en la tierra de los argentinos.
Hadad no solo es millonario sino que no se muestra reacio a demostrarlo. Su nueva casa en La Barra, Punta del Este, sumará en febrero de este año la friolera de 1.025 m2 cubiertos, con acceso directo a la playa, con cámaras de seguridad, que son su debilidad entodos lados donde se mueve.
La mansión posee 4 dormitorios en suite en la planta alta y su escritorio personal. Las habitaciones de sus hijos pueden alojar hasta 4 personas.
Entrevistado por el bisemanario Perfil el empresario no solo hizo gala de una memoria frágil sino que no aceptó hablar de los temas que son más urticantes en su mundo empresario y de los cuales siempre ha guardado un silencio propio de quien pretende benficiarse de él. El diálogo con la publicación mencionada se desarrolló en los siguientes términos:
"¿De qué querés hablar?", preguntó Hadad a PERFIL.
—Son cuatro temas principales: Ley de Medios, TV digital, Banco Central y uno mucho más distendido: sus vacaciones y la nueva casa.
—No, de todo eso no voy a hablar. Pero a ver ¿qué querés saber?
—¿Qué oportunidades le abre la nueva Ley de Medios a su grupo de empresas?
—De la Ley de Medios prefiero no hablar. Ahora estoy descansando.
—Ud. participó en diciembre de la reunión de empresarios convocada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
—Eso quedó lejos, ya ni me acuerdo de lo que hablamos, pasó tanto tiempo ya.
—¿Cree que ese intento de lograr una mejor comunicación con el sector se rompió con la crisis del Banco Central?
—Conozco a Martín (por Redrado) desde hace más de veinte años, es mi amigo y es una injusticia lo que le están haciendo. Espero que ahora que todo está en manos de la Justicia se resuelva. El Banco Central tiene que seguir siendo una institución autónoma, como lo fue siempre.
—¿Cree que es posible, en este marco, un nuevo acercamiento entre el Gobierno y los empresarios?
—No tengo nada para decir.
—¿Va a participar de las licitaciones de TV digital?
—No sabía que eran ahora. No estaba al tanto, porque estoy acá desde diciembre.
Daniel Hadad es un hábil comodín que sabe adecuarse a los tiempos políticos y de los cuales siempre ha sacado ventaja, no por casualidad no ha caido nunca, siendo un peso pesado, en las dificultades en que ha caido, por ejemplo, Mirtha Legrand, quien según Aníbal Fernández:
"...ya no pierdo más el tiempo ...bancandome a Mirtha Legrand diciendo estupideces cuando la señora es inculta, maleducada, ignorante, tiene mala fe y además es obsecuente con los dueños de su canal...".
Mirtha eligió un camino, Hadad otro muy diferente.
¿Ud. con cuál se queda?