Permanente onanismo kirchnerista (que habla de su impotencia): Cómo dividir la Federación Agraria

En la 1ra. semana de marzo de 2008, el kirchnerismo consideraba a la Federación Agraria Argentina una entidad 'aliada estratégica' que, por esos días, negociaba con la Federación Tierra y Vivienda y Movimiento Barrios de Pie la organización de mercados popular de comercialización de productos agropecuarios, imitación de los Mercal bolivarianos. La incorporación de la Federación Agraria a la Mesa de Enlace y su permanencia en el grupo 'ad-hoc' fue un mazazo que el kirchnerismo todavía no ha logrado asumir y en forma permanente insiste en fracturar la entidad si no consigue retirarla del grupo de confluencia agropecuaria. Esa obsesión kirchnerista, a la vez, desnuda su impotencia.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El diario paraestatal Página/12 (¿quién iba a imaginar hace algunos años que el periodista Raúl Dellatorre, por ejemplo, terminaría convertido en un mantenido por los contribuyentes obligados a financiar el matutino kirchnerista?) es recurrente en augurar malos días para la Federación Agraria Argentina en general, y sus dirigentes Eduardo Buzzi y Alfredo De Angeli en particular.
El columnista Nº1 de Página/12, Horacio Verbitsky, pronostica desde hace semanas o que la Federación Agraria se divide o que Eduardo Buzzi es apartado del liderazgo, y a De Angeli lo menosprecia cuando no lo insulta.
¿Cuál es el problema del kirchnerismo jacobino con la Federación Agraria? Que sus expectativas en marzo de 2008 eran que en la oposición estarían la Sociedad Rural Argentina y Confederaciones Rurales Argentinas.
La intercooperativa Coninagro la podrían controlar desde la láctea casi bolivariana SanCor; y la Federación Agraria permanecería junto al kirchnerismo, considerando que trabajaba con los mal llamados movimientos sociales (los clientelares piqueteros) en una red de mercados populares, imitación de los Mercal que Hugo Chávez Frías impuso en Venezuela.
Pero, tal como ocurre casi siempre, Néstor Kirchner es un hombre de grandes yerros en sus diagnósticos y evaluaciones. Y la Mesa de Enlace, con la integración de Coninagro y la Federación Agraria al grupo de resistencia agropecuaria, resultó un mazazo demoledor.
Desde entonces Kirchner trabaja en la división de la Mesa de Enlace.
Lo intentó vía Coninagro y solamente consiguió que SanCor tuviera que retirarse de la entidad gremial agropecuaria.
Y lo intenta especulando con golpes de Estado a Eduardo Buzzi (quien fue reelegido luego del conflicto agropecuario 2008) y augurando divisiones de la entidad gremial (que hasta ahora no han ocurrido).
Dellatorre hizo el aporte más reciente a la causa kirchnerista, bajo el supuesto que el texto de la solicitada de la Mesa de Enlace le resultó demasiado 'conservador' a algunos integrantes de la Federación Agraria que, se supone, tienen un buen diálogo con el kirchnerismo.
¿Acaso hay algo más conservador que el paternalismo que los Kirchner aplican en la administración de los recursos fiscales?
Y un mensaje de Urgente24: que el kirchnerismo no continúe especulando con su estatización del comercio exterior si no va a explicar cómo financiar las exportaciones agropecuarias (porque hasta ahora nunca consiguió los volúmenes, plazos y tasas equivalentes a las cartas de exportación convencionales. Hasta ahora, todo lo que en términos bancarios ha prometido el kirchnerismo es ilusión que, poco después, devine en mentira).
Porque si no se resuelve la ecuación de la financiación, carece de sentido continuar especulando al respecto. Y la financiación en días del kirchnerismo ha demostrado ser un fracaso desde el canje de bicicletas y calefones hasta cualquier operación de comercio exterior.
Y los productores agropecuarios no son ignorantes. No habrán leido la cantidad de libros que Dellatorre afirma haber consultado, pero conocen de sus posibilidades y de un Estado que tiene gravísimos problemas de 'caja', por lo que no puede pagar más que el mercado.
Sin embargo lo de Dellatorre tiene algo de onanismo acerca de las "2das. líneas de la Federación Agraria" que coincidirían con el kirchnerismo, en contra de Buzzi:
"(...) Enfrentada a la propuesta de un ente público que actuara como regulador y "testigo" del mercado de granos, el tono de repudio de la solicitada a la intervención oficial en dicho negocio provocó reacciones en dirigentes del interior de la entidad que no comulgan con las ideas "propias de una derecha conservadora y dependiente" que expresa su texto, según lo calificaron ante este diario. En las negociaciones que se reinician hoy, Eduardo Buzzi se verá enfrentado a la alternativa de mantener la forzada unidad de acción de la Mesa de Enlace o responder a las demandas históricas que expresan sus filiales del interior, si es que la propuesta del ente de comercialización de granos se pone a debate. Si la alternativa elegida es la primera, parte de la representación del interior amenaza con una fractura.
Para las dirigencias de la Sociedad Rural y de Confederaciones Rurales Argentinas no hay contradicción interna en rechazar cualquier medida que implique regulación del Estado. Repudian cualquier tipo de control que signifique restringir el libre juego de la ley de la selva del mercado y sólo resignarían parte de esa resistencia ante alguna conveniencia coyuntural en ceder. Frente a la propuesta de un ente oficial regulador, el rechazo tendría como único costo el deslegitimar su renovado discurso que pretende hablar en nombre de los pequeños productores o de los que trabajan la tierra en áreas marginales.
El impacto de un debate similar en Coninagro es una incógnita, dada su base fuertemente diezmada en los últimos años y una estructura con escasa capacidad de llegada a la vastedad del territorio nacional. Pero no será su opinión, en un sentido o en otro, lo que defina la suerte de la Mesa de Enlace.
En la Federación Agraria se refleja el debate más interesante, desde el punto de vista político e ideológico. Por reivindicación histórica, los proyectos de creación de un ente oficial de comercialización de granos de Alberto Cantero (FpV, Córdoba) y Eduardo Macaluse (Solidaridad e Igualdad, SI, Buenos Aires) expresan casi como un espejo la demanda de la entidad, al menos la que sostenía y defendía antes de la extraña (aunque coyuntural, según definen sus dirigentes) unidad con la Mesa. El proyecto que viene delineando el Gobierno recoge y refleja aquellas dos propuestas. ¿Podría la FAA negarse en forma tajante a discutirlo, tal como harían SRA o CRA? Algunos allegados a la entidad, incluso con representación interna, rechazan esa posibilidad, pese a la adhesión de la entidad a la solicitada del sábado último. La entidad que lidera Eduardo Buzzi enfrenta esa encrucijada, desde lo ideológico y lo político.
Desde lo ideológico, casi no hay lugar para matices. De un lado, el espíritu de la solicitada, firmada por entidades patronales del agro, bolsas de comercio (sin la de Buenos Aires) y de cereales, corredores y consignatarios, dueños de puertos privados, fabricantes de maquinaria agrícola, aceiteros y productores avícolas, pero no los molineros, tamberos ni la industria láctea, como las ausencias más notables.
El texto "rechaza enfáticamente" la intervención estatal en el negocio de los granos, cuyo impacto, anticipa, será "una grave disminución de la producción (...) y paralizará la comercialización". Pondrá "a la sociedad al borde de otro conflicto, innecesario y de consecuencias imprevisibles", agrega en tono catastrófico, casi evocando otro marzo, pero de 33 años atrás. Y todo a partir de "trascendidos", "comentarios y rumores", según admite la misma solicitada. En política internacional, es lo que, aplicado a la política de las potencias dominantes e invasoras, se denomina la teoría de la guerra preventiva: atacar antes de que el rival lo haga, porque se presupone que alguna vez lo hará. En este caso, el rival es el Estado, y su ataque sería intervenir en el comercio de granos, "estatizando" lo que hoy manejan cinco cereales multinacionales.
Del otro lado está el proyecto de crear un ente nacional "testigo" en el mercado, arbitrando precios y distribución de las disponibilidades de granos. Tan "estatizante" como el que aplican Australia o Canadá, y con un grado de intervención muy inferior al de la Unión Europea o Estados Unidos, donde hasta la distribución de las áreas a sembrar por cultivo es monitoreada y controlada por el Estado. No debería extrañar que alguno de los mediáticos dirigentes rurales de estos tiempos calificara a todos esos países de "comunistas".
Desde lo político, pueden pesar otras evaluaciones. A Eduardo Buzzi le fue relativamente bien, hasta ahora, en jugar a ser el vocero de una Mesa de Enlace heterogénea pero con un firme objetivo común: torcerle el brazo al Gobierno. Ello lo ha convertido en el dirigente con más exposición pública y el más aplaudido en los actos en el interior. También, desde otra parte del arco político, incluso entre ex compañeros de lucha, es el más repudiado. Su figura asciende, pero por un camino de cornisa, jugado al límite.
Pero hay dos elementos que han modificado sustancialmente el escenario.
> Uno hace a la relación interna dentro de la Mesa: las negociaciones paralelas de Hugo Biolcati, titular de SRA, con el Gobierno. Sin que nadie lo diga en público, la "no condena" a Biolcati supone que todos quedaron habilitados a hacer lo mismo, si lo consideran conveniente.
> La otra novedad es –ya lo es, por la sola puesta en debate– la propuesta de un ente oficial de comercialización.
Por el espíritu del proyecto, Federación Agraria debería ser la más tentada a cruzar el puente y sentarse a discutirlo. Así lo entienden algunos de sus dirigentes de segunda línea. Pero si la entidad, o su cabeza, decide quedarse arrojando misiles desde la otra orilla, junto a las otras entidades de la Mesa, el costo sería la fractura interna. Si Buzzi no lo hace, otros cruzarán por él. El camino de cornisa se le puede haber hecho más angosto".