CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El gobierno de Néstor Kirchner llegó al poder envuelto en un caso de corrupción: los fondos de Santa Cruz y el posible enriquecimiento ilícito que le había permitido a los Kirchner. La decisión de no abandonar la causa fue el motivo por el cual Kirchner desestabilizó y expulsó del Poder Judicial al juez Juan Galeano, con el argumento de que había comprado información al reo Carlos Telleldín, cuando era una decisión de Estado que excedía al magistrado, había una ley secreta que lo avalaba y la comunidad judía argentina había promovido esa táctica.
En forma simultánea apareció otra grave acusación contra Kirchner y sus funcionarios: el llamado 'caso Conarpesa', el financiamiento político probablemente ilegal de parte de una pesquera española radicada en la Patagonia que había protagonizado un escándalo en Puerto Madryd, Chubut, por el asesinato a pedido de un empresario competidor.
El ministro Julio De Vido enfureció e intentó llevar a Tribunales a su denunciante, Elisa Carrió. Cuando ella decidió asumir el rol de mártir en la lucha contra la corrupción, Kirchner ordenó cambiar el enfoque, retirar la causa y ejecutar una ofensiva política sobre Carrió.
El caso siguiente de sospecha de corrupción de la Administración Kirchner sucedió con el precio y las condiciones de la compra de fuel-oil a Venezuela (que en verdad no era a Venezuela sino a una empresa de Marc Rich a la que Pdvsa le había cedido el contrato).
Más tarde comenzaron las sospechas con 'el retorno' que se dijo que debían pagar los concesionarios ferroviarios para recibir los subsidios pagados por la Secretaría de Transportes de la Nación.
Y luego llegó el momento de la obra pública: sobreprecios, contrataciones 'a medida', etc.
¿Por qué antes el impacto en la opinión pública parece haber resultado menor?
Porque Néstor Kirchner tenía más credibilidad, más poder y la opinión pública prefería concederle el beneficio de la duda a cambio de que la economía argentina continuara creciendo. Esta posibilidad de corromper el imaginario colectivo llenó de soberbia al Presidente, quien entonces creyó que tenía asegurados varios lustros en el poder.
Ahora, en cambio, la inflación, algún desabastecimiento y otros problemas de la economía, provocan incertidumbre en quienes no participan del dispendio gubernamental. Además, la reacción de los funcionarios ha sido muy torpe. Y la soberbia de Kirchner y su esposa Cristina provocan hartazgo en una parte de la sociedad que no vive de la prebenda que sí necesitan desde Marcelo Mindlin o Enrique Pescarmona hasta los 'piqueteros' de Emilio Pérsico o Jorge Ceballos, pasando por los sindicalistas Hugo Moyano o Hugo Yasky.
Así, el 'modelo' de acumulación de poder y gestión de estos 4 años sólo podrían continuar si Kirchner lograra una elección extraordinaria, e impedir ese comicio impresionante es el objetivo de muchos ciudadanos.
El 'caso Skanska'
Hay algunos elementos a su favor. El principal de ellos es el enfrentamiento, esporádico pero virulento, entre Julio De Vido y Alberto Fernández, por espacios de influencia.
De Vido llegó desde Santa Cruz precedido por su fama de funcionario turbio (no por el carbón de Río Turbio sino por lo poco transparente). En una radio de Río Gallegos llegó a difundirse, cuando él era ministro de Gobierno, una conversación con un allegado, en la que se evaluaba la necesidad de 'hablar' con un magistrado que investigaba lo que 'no debía' investigar.
En la Ciudad de Buenos Aires, De Vido hizo bien poco por alejar su mala fama. Asumió que gozaba de impunidad, al menos es lo que le había garantizado Kirchner. A Fernández no le molesta en tanto y en cuanto De Vido no incursione en su ámbito de poder, lo que a veces ocurre por los intereses complejos de los negocios.
En ese contexto ocurrió el 'caso Skanska', un procedimiento de la Afip contra una fábrica de producción de facturas 'truchas', que ignoró lo elemental: algunas empresas necesitan de facturas 'truchas' para ocultar en su contabilidad sus negocios 'oscuros' con el Estado. O, si son negocios 'oscuros' entre empresas privadas, puede que también mantengan relaciones delicadas con el Estado.
El problema para el Gobierno es que el detenido Adrián López trabó un universo vasto de relaciones, e involucró a funcionarios públicos con el obvio interés de que lo saquen de prisión. Precisamente en estos días, López espera un fallo de Cámara que le permita abandonar la celda hasta su defensa en juicio. Si López no sale temporariamente de la cárcel, se derrumbará psicológicamente. Hay 'allegados' que la han dado seguridades de que no permanecerá y que 'hablarán' de intereses comunes cuando se encuentre afuera pero, para ello, él debe callar.
Esto parece haber tranquilizado a López. En tanto, el Presidente ha dado instrucciones al menos a una senadora nacional -dicen en la Casa Rosada- de avanzar en cualquier presión posible sobre el magistrado Javier López Biscayart, quien tuvo la mala idea de cumplir con su trabajo de juez de la Nación.
En la causa judicial se han incorporado citas periodísticas y anónimos que involucran a personas citadas ahora a declaración testimonial. El caso de Alejandro Macfarlane, de Edenor, es interesante porque según el conductor del programa 'Brokers', Guillermo Cherasnhy, habría sido quien presentó a López a Julio De Vido.
Cherasnhy como fuente y no un anónimo es la corrección que hicieron a Urgente24 allegados a Macfarlane respecto de la versión publicada el 1º de mayo.
Esta conexión es la que buscan todos quienes desean que la investigación llegue más allá. Pero los abogados de Macfarlane afirman que no es verdad, que él no vinculó a López con De Vido y es lo que declarará en sede judicial en días más.
Entonces, López Biscayart deberá ampliar la declaración de López, buscando confirmar la versión de Macfarlane; en ese caso, quedaría afuera de la causa.
El problema de todo el asunto 'Skanska' es que rompe la credibilidad de De Vido para generar 'negocios' porque, evidentemente, no puede proteger a aquellos, como los involucrados en TGS y TGN, con quienes mantendría relaciones 'especiales'.
El argumento del Gobierno consiste en que no hay funcionarios involucrados y es una corrupción entre privados. Por supuesto que hay una enorme furia con Techint pero Urgente24 aún no logró identificar el fondo de la cuestión. Pero lo concreto es que, hacia el futuro, agranda el riesgo y estrecha el círculo de las relaciones fenicias futuras.
¿Pesará el caso durante lo que resta de la campaña proselitista? Kirchner intenta que no. La oposición tendrá que encontrar la conexión que lleve hacia los funcionarios, para que no ocurra lo que ya pasó en 2005 con los fondos exiliados de Santa Cruz: todo quedó en denuncias sin consecuencias judiciales. La denuncia se agota cuando no tiene la contraprueba necesaria.
En cuanto a Kirchner, obviamente que se encuentra en un escalón más bajo de honestidad en la gestión de 'la cosa pública', pero él dice que sigue por arriba del 50% de imagen positiva. Pero es un suicida si cree que puede abusar de ello. La inflación que aumentará le seguirá devorando popularidad.
Confirmado: Alejandro Macfarlane, de Edenor, fue citado por el juez del 'caso Skanska'
El ejecutivo de Edenor, Alejandro Macfarlane, concurrirá al tribunal y dirá que no fue la persona que presentó a Adrián López, único detenido en la causa, al ministro Julio De Vido. Si López confirma su testimonio, quedaría afuera de la causa. Según allegados al ejecutivo, no se presentó antes porque se encontraba en New York, para la apertura de cotizaciones de Edenor en Wall Street.
02 de mayo de 2007 - 00:00






