Mirando al nuevo PRI, el PJ tiene un olor a humedad...
El nuevo Partido Revolucionario Institucional provoca entusiasmo porque no se parece al viejo PRI. Es el cambio que precisaría el obsoleto Partido Justicialista argentino. La política argentina precisa de alguien que se atreva a cambiar las ideas decadentes, tal como Enrique Peña Nieto lo hizo en México.
19 de marzo de 2013 - 12:24
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Audaces, sin duda alguna, las iniciativas tomadas por el presidente Enrique Peña Nieto en sus primeros 100 días en el gobierno de México. Subestimado por muchos de sus adversarios como un subproducto mediático de Televisa, o un invento de los priístas del Estado de México, resulta que Peña Nieto ya es un fenómeno político desde que arribó a la gestión.
Le han resultado suficientes 3 meses para dejar atrás el desánimo que provocaron los últimos años del presidente Felipe Calderón, y generado expectativas dentro y fuera de México acerca de aprovechar la oportunidad para modernizarse y dar un salto adelante económico.
Todo comenzó al día siguiente de la toma de posesión de Peña Nieto, con la presentación del Pacto por México, una agenda de reformas consensuada con las principales fuerzas políticas de la oposición, el Partido Acción Nacional (PAN, centro derecha) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD, izquierda).
Luego, la promulgación de la reforma educativa, que recupera para el Estado la dirección de la enseñanza hasta ahora en manos del poderoso sindicato de maestros.
Más tarde, la espectacular detención por corrupción de la líder del gremio docente, Elba Esther Gordillo, ex aliada y legisladora del PRI.
Después, una reforma constitucional en materia de telecomunicaciones que pretende acabar con los monopolios en telefonía, internet y televisión de los 3 empresarios más influyentes del país: Carlos Slim, Emilio Azcárraga y Ricardo Salinas Pliego.
“No hay intereses intocables", dijo Peña Nieto, quien insiste en cada discurso en recuperar la “rectoría del Estado” y eliminar los obstáculos al desarrollo que representan los poderes fácticos, sean sindicales, heredados del viejo Estado corporativo mexicano, o empresarios.
La hora de la verdad llegará con las reformas energética y fiscal. La apertura del monopolio de petróleos Pemex a la iniciativa privada y la aplicación del IVA por primera vez a medicinas y alimentos, llevará al PRI a enfrentar a la oposición de la izquierda.
Nada fácil será conciliar las expectativas internacionales de inversión en México, con las resistencias de los poderes fácticos internos y la impopularidad de medidas que suponen afectar la identidad nacional del país.
En esta ocasión, la diferencia es el Pacto por México, que brinda un contexto al disenso. Compromete a los 3 grandes partidos en un calendario de reformas para los próximos 6 años, cuyo incumplimiento tendrá la sanción de la opinión pública, y eleva extraordinariamente el coste político para el partido que lo rompa.
El Pacto por México define políticas de Estado más allá de la coyuntura, y ubica el debate en las formas antes que en el fondo.
Un nuevo PRI ha regresado al poder después de 12 años en un nuevo México y en tan solo un trimestre ha reconquistado la iniciativa. ¿Por qué el Partido Justicialista no podría imitarlo?
"No hay que engañarse por el lento inicio de año de la bolsa mexicana.
El impulso que está ganando la agenda de reformas y la reactivación de la economía de su principal socio comercial, Estados Unidos, están atrayendo a los inversionistas hacia el 2do. mayor mercado de América Latina.
Gerentes de fondos internacionales afirman que los anuncios de reformas en el sistema educativo y de telecomunicaciones de México entregan un escenario positivo para que los inversores estadounidenses sigan depositando casi un 30% de su cuota latinoamericana en acciones y bonos mexicanos.
"Se vio mucho optimismo por de las elecciones y las posibles reformas", dijo Darren Capeloto, estratega de portafolio especializado en América Latina de Payden & Rygel, en Los Angeles.
Enrique Peña Nieto asumió la presidencia en diciembre y ha logrado acuerdos con legisladores de la oposición para promover las reformas. La más importante es la del sector de energía, en su mayor parte en manos del Estado.
Luego de superar en el 2012 a casi todos los mercados emergentes con un avance de un 17,8%, el índice IPC de México lleva perdido un 2% este año.
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Ese retroceso se explica en parte porque la reforma de las telecomunicaciones ha castigado a las acciones de la empresa de Carlos Slim, América Móvil, que representa más de un 15% del mercado local.
Las acciones de la compañía se han hundido un 22% en lo que va del año. Los inversores temen que las nuevas regulaciones obliguen a América Móvil a vender activos, lo que se suma a la decepción ante sus inversiones en Europa.
"En el corto plazo, son noticias complicadas para la misma América Móvil, pero claramente es un desarrollo positivo desde el punto de vista de crecimiento potencial", dijo Alberto Bernal, jefe de investigación de BullTick Capital Markets, en Miami.
Un declive significativo en los rendimientos de los bonos mexicanos y la apreciación del peso son señales del entusiasmo inversor. El banco central mexicano reportó en febrero que los inversionistas extranjeros depositaron el récord de US$ 80.000 millones en bonos y acciones del país, casi cinco veces más que en Brasil.
Datos de la firma de análisis de fondos Lipper, de Thomson Reuters, muestran que las colocaciones en México por carteras de fondos estadounidenses focalizadas en América Latina han aumentado en los últimos cuatro años, aunque no a un ritmo sostenido.
Al final de 2012, México representaba un 5,22% de esas carteras de acciones y bonos, sobre el 4,26% de finales de 2009.
Fiebre del dinero
México envía casi un 80% de sus exportaciones a Estados Unidos y sus fábricas operan en estrecha colaboración con sus pares del lado norte de la frontera.
"Lo que también encontramos muy interesante es el grado y alcance con el que ahora México puede participar en el crecimiento en Estados Unidos. Invertiremos en los grupos industriales en México", dijo Joel Wells, gerente de cartera especializado en bienes raíces de Alpine Woods Capital, en Purchase, Nueva York.
La infraestructura y la vivienda son dos áreas que atraen el interés de los inversores, según Alpine.
Wells mencionó a Corporación Inmobiliaria Vesta SAB -un desarrollador de bienes raíces industriales- como una de las firmas que se beneficiaría de la expansión de las compañías estadounidenses en México, dado que posee terrenos cerca de los aeropuertos.
Fondos estadounidenses que invierten en mercados emergentes han depositado unos US$ 4.700 millones en bonos y acciones mexicanos en los 12 meses terminados el 31 de enero, de un total de US$ 15.000 millones en ingresos netos hacia América Latina.
Los activos de la región que tienen esos fondos suman unos US$ 117.000 millones, más de 25% de los US$ 480.000 millones que tienen en total, según datos de Lipper.
El gigante petrolero estatal Pemex financia alrededor de un tercio del presupuesto del Gobierno, es el séptimo mayor productor de petróleo del mundo y uno de los principales proveedores de Estados Unidos.
El Gobierno de Peña Nieto quiere que las reformas, incluyendo la apertura de la industria petrolera a más inversión privada, conduzcan a un incremento en la producción.
"El escenario general es que México está en una transformación estructural", dijo Capeloto, cuya firma tiene US$ 7.000 millones en activos de mercados emergente de renta fija, siendo México su elección principal dentro de la Latinoamérica.
Recortes
Otros factores que contribuyen al optimismo inversor por México son los recortes en las tasas de interés de referencia a un mínimo histórico de un 4% y que Standard and Poor's mejoró el panorama de calificación crediticia del país a "positivo" desde "estable".
S&P destacó las prometedoras posibilidades de que el Gobierno complete sus reformas, lo que probablemente conduzca a una mejora en su calificación de grado de inversión.
Se han producido tantas buenas noticias alrededor de México que su banco central ha advertido que el ingreso de capitales podría crear burbujas inmobiliarias y fortalecer al peso al punto de frenar el crecimiento.
El avance del peso está poniendo a prueba la postura de no intervención del banco central.
Algunos economistas afirman que no les preocupa que la moneda mexicana se aprecie a menos el tipo de cambio caiga bajo los 10 pesos por dólar.
Bernal considera que el peso está devaluado en un 20%. El peso actualmente cotiza bordeando los $ 12,42 por dólar y el analista tiene un objetivo para final de año de $ 11,75.
"Si en este momento el banco central empieza a preocuparse demasiado acerca de la valoración del peso mexicano sería reaccionar de forma ilógica. No está en un nivel alto", afirmó.






