LATINOAMÉRICA

Dilma y una foto improbable en la Argentina actual

La presidente de Brasil se mostró junto a exmandatarios democráticos de su país en la inauguración la Comisión de la Verdad que investigará los delitos cometidos durante el régimen militar. En Chile había habido un antecedente.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Ya había sido muy comentada en la Argentina la foto de Sebastián Piñera, presidente de Chile, junto a varios de sus antecesores, todos de signo político distinto, como señal de concordia entre los dirigentes y de unidad nacional. 

La imagen tomada durante los festejos del bicentenario chileno aparecían como un fuerte contraste respecto de la Argentina, donde el gobierno de Cristina Fernández jamás ofreció tal gesto de unidad. 
 
Durante la conmemoración de los 200 años de la Nación, en 2010, la Presidente optó por no convocar a la mayoría de los expresidentes del período democrático y sólo le reservo un asiento a Néstor Kirchner, no sólo su antecesor inmediato, sino también su marido, hoy fallecido. 
 
Esa foto que no se dio en la Argentina, pero sí en Chile, también resultó un hecho en Brasil, donde la presidente Dilam Rouseff se reunió este miércoles (16/5)  con todos presidentes de la post dictadura para un acto. 
 
Junto a sus predecesores, entre ellos Luis Inacio Lula Da Silva,  Dilma Rousseff, una ex guerrillera que fue encarcelada y torturada, inauguró este miércoles la Comisión de la Verdad que investigará los delitos cometidos durante el régimen militar (1964-85).
 
"Brasil merece la verdad, las nuevas generaciones merecen la verdad y, sobre todo, merecen la verdad de los hechos aquellos que perdieron a amigos y parientes y que continúan sufriendo como si muriesen de nuevo y siempre cada día", dijo Rousseff, con voz entrecortada por la emoción, al mencionar a los familiares de las víctimas.
 
Rousseff garantizó que la comisión no será movida ni por "odio" ni por "revanchismo" para llevar adelante sus investigaciones.
 
Todos los presidentes en vida desde el fin de la dictadura participaron junto a la mandataria en el solemne evento en el palacio presidencial: su padrino político Lula da Silva (2003-2010), el socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), Fernando Collor de Mello (1990-92) y José Sarney (1985-90), actual presidente del Senado.
 
La presidenta invistió en el cargo a los siete miembros de esta comisión, que durante dos años investigarán hechos como la desaparición forzada de personas y violaciones de derechos humanos, aunque bajo la condición de no levantar la amnistía de 1979 que impide enjuiciar y encarcelar a los represores y que fue ratificada por la Corte Suprema en 2010.
 
La alta comisionada de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Navi Pillay, dijo que la comisión es "un paso necesario y muy esperado en el proceso de rendir cuentas", en un mensaje leído durante el evento.
 
Pillay, que aboga por la derogación de la ley de amnistía, defendió la creación de esta comisión en un viaje a Brasil en 2009.
 
Las ex compañeras de celda de Dilma Rousseff a inicios de los años '70, encarceladas por enfrentar la dictadura, fueron invitadas al evento, así como familiares de víctimas del régimen militar.
 
"Esta comisión puede ser un comienzo, pero yo quiero que los torturadores sean juzgados, no acepto la amnistía", dijo a la agencia AFP Ieda Akselrud de Seixas, quien conoció a Rousseff en la cárcel.
 
En 2010, la Corte Interamericana de Derechos Humanos declaró sin "efectos jurídicos" la ley de amnistía brasileña, y algunos fiscales están intentando abrir juicios penales contra represores, pero la Corte Suprema ha insistido en su validez.
 
El proyecto para crear la Comisión de la Verdad fue presentado por el ex presidente Lula y generó en su época una crisis con los militares. El gobierno finalmente pactó los términos y aceptó que la comisión pueda investigar un período mayor al de la dictadura e incluso los actos de los disidentes políticos y no sólo la represión del Estado.
 
"Yo creo que su sentido es investigar los delitos del Estado", estimó no obstante el ex presidente Cardoso, en sintonía con la mayoría de miembros de la comisión.
 
Brasil reconoce oficialmente 400 muertos y desaparecidos durante el régimen militar.
 

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