EBRAHIM RAISI

Con gran ausentismo, Irán eligió Presidente a un acusado de crímenes de lesa humanidad

Ebrahim Raisi, un clérigo conservador y jefe judicial, ganó las elecciones presidenciales de Irán, en una victoria aplastante que otorga a los partidarios de la línea dura del régimen el control total de todas las ramas del estado por primera vez en casi una década. Pero su éxito se vio socavado por la participación más baja para un voto presidencial en la historia de la república islámica.

Ebrahim Raisi, de 60 años, ganó las elecciones en Irán. Él goza de amplio respaldo conservador de 'línea dura'. Él seguirá siendo jefe del Tribunal Supremo hasta que sustituya al presidente moderado Hassan Rouhani a principios de agosto, ya que no renunció a su cargo para postularse a Presidente.

Su victoria significa que los intransigentes están ahora en su punto más poderoso desde 2013, y los reformistas se han visto marginados. 

Al igual que el líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei, Raisi usa un turbante negro, lo que significa que es un 'sayyid', un descendiente del profeta Mahoma.

Integrante de una familia de clérigos, Raisi recibió una educación religiosa y comenzó a asistir al seminario en Qom cuando tenía 15 años. Allí, estudió con varios eruditos prominentes, incluido Khamenei.

Egresado de Qom, Raisi inició una carrera en el Poder Judicial. En 1985 fue nombrado fiscal adjunto y llegó a Teherán.

Organizaciones de derechos humanos dicen que 3 años después, meses después de que terminara la extenuante guerra de 8 años entre Irán e Irak, él integró la "Comisión de la Muerte", que supervisó las desapariciones y ejecuciones secretas de miles de presos políticos.

Amnistía Internacional ha pedido que Raisi enfrente cargos por crímenes de lesa humanidad.

Raisi será el 1er. Presidente iraní que asume ya sancionado por USA, lo que sucedió en 2019, por su presunto papel en ejecuciones masivas y represión de disidentes.

El poder

Al morir el ayatolá Ruhollah Khomeini, su herederdo fue el ayatolá Ali Khamenei, a quien Raisi conocía.

Así el fue fiscal de Teherán, dirigió la Inspección General y fue vicepresidente del Tribunal Supremo hasta 2014.

En 2006, cuando él era vicepresidente del Tribunal Supremo, fue elegido para la Asamblea de Expertos, un organismo que elige un reemplazo para el líder supremo en caso de su muerte. 

Raisi fue ascendido a fiscal general de Irán en 2014 y en 2016 fue designado por Khamenei custodio de Astan-e Quds Razavi, un fideicomiso que administra el santuario de Imam Reza y todas las organizaciones afiliadas.

Así Raisi accedió a la gestión de miles de millones de dólares en activos y estableció vínculos con la élite de Mashhad, la 2da. ciudad más grande de Irán.

Una de las 2 hijas de Raisi es mujer de Ahmad Alamolhoda, el líder de oración del viernes de Mashhad, conocido por sus feroces discursos ultraconservadores y sus comentarios e ideas muy controvertidos.

Se menciona a Raisi como un probable sucesor de Khamenei, de 82 años, cuando éste se retire o muera.

Los ausentes

En 2017, Raisi y su aliado Mohammad Bagher Ghalibaf -quien en 2020 se convirtió en el presidente de un Parlamento de 'línea dura'-, perdieron las elecciones ante Hassan Rouhani. Raisi obtuvo el 38% en una elección con una participación del 73%.

En 2021, Raisi le ganó a Mohsen Rezaei, un jefe militar también conservador, obtuvo 3,4 millones de votos; y al único candidato reformista, Abdolnaser Hemmati, ex gobernador del banco central, obtuvo 2,4 millones.

Los medios iraníes informaron que los electores conservadores votaron masivamente. Pero faltaron a las urnas quienes quieren reformas y se dicen desilusionados con el sistema teocrático. 

Los activistas prodemocracia dijeron que no votar era un acto de desobediencia civil. Un grave error, tal como ya se demostró el fracaso de esa actitud en Venezuela.

La teoría opositora es que una baja participación socava la legitimidad popular que los líderes iraníes buscan reclamar cuando se amplía la brecha entre la ideología y las políticas del régimen y las aspiraciones de la población joven.

No entienden que para legitimar el reclamo es necesario demostrar su volumen de sufragio. Las dictaduras tienen larga vida asegurada con semejantes personajes en la oposición.

Es cierto que son años de promesas incumplidas por los líderes de la 'línea dura' y que fueron prohibidos los principales candidatos reformistas. Pero obsequiarle al 62% a Raisi tiene un costo elevado. 

Washington DC

Raisi ha dicho que su gobierno continuará las negociaciones con Reino Unido, Francia, Alemania, Rusia y China. Pero todos conocen que sin USA en la mesa, todo eso carece de lógica.

La victoria de Raisi significa que será improbable que Irán disminuya su apoyo a los grupos militantes en todo Medio Oriente o frene su programa expansivo de misiles.

El triunfo de Raisi favorece a los conservadores estadounidenses, Israel y árabes suníes para lograr que Joe Biden reinicie la ofensiva que ejecutó Donald Trump.

Raisi enfrenta una economía paralizada por las sanciones y la pandemia del coronavirus, crecientes presiones sociales y una desilusión con el sistema teocrático. 

Raisi no intentará controlar a los Guardianes de la Revolución, que dominan las operaciones militares en el extranjero y controlan un imperio económico en casa.

Lo que viene

Hamed Mousavi, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Teherán, dijo a Al Jazeera que la narrativa entre los conservadores consiste en desconocer el impacto de las sanciones externas y que la mala gestión de Rouhani condujo a la situación actual.

"De acuerdo con esta narrativa, si se arregla la mala gestión, la economía se arreglará, pero creo que muchos conservadores, al menos internamente, comprenden la importancia de las sanciones vigentes", agregó.

Es importante conocr a quién nombrará para las negaciones nucleares.

Según Al Jazeera el candidato es el intransigente Saeed Jalili, un ex negociador nuclear del presidente Mahmoud Ahmadinejad, que fue 1 de los 7 candidatos aprobados para las presidenciales 2021 pero se retiró a favor de Raisi.

Natasha Lindstaedt, investigadora de la Universidad de Essex, dijo: "Veo a Raisi de alguna manera como el regreso a Ahmadinejad, un presidente más populista y autoritario y ese fue un período en el que las relaciones con Estados Unidos e Irán fueron realmente tensas".

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