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La pesadilla que vivió una profesora argentina en el campus: "Fueron horas de pánico"

Finalmente está confirmado que el asesino de la Universidad de Virginia era un estudiante del campus. Se trata de un joven de origen asiático que mató a 32 personas y después se suicidó en la Universidad Politécnica de Virginia, según confirmó el propio director del centro Charles Steger. Conozca el relato de una profesora argentina que dictaba clases allí. Hasta ahora permanece desaparecida otra profesora también argentina. En tanto el cónsul en Washington, Jorge López Menardi, luego de un contacto con la Policía de Virginia señaló que no se pueden determinar todavía si hay víctimas argentinas porque le contestaron que no todas los muertos y heridos habían sido identificados.

El gobernador de Virginia, Timothy M. Kaine abrevió su visita en Tokio y camino a USA hizo declaraciones sobre la cruenta matanza que dejó como saldo 32 personas muertas durante dos ataques ocurridos ayer en el recinto universitario, en lo que fue el incidente armado en un centro escolar que más víctimas fatales dejó en USA. "Es un día muy trágico para nosotros en Virginia. Mi reacción fue de conmoción. Mi primer pensamiento fue cuán trágico resultó esto para la universidad", dijo Kaine. Varios estudiantes se quejaron amargamente de que no hubo advertencias públicas en la universidad después del primer ataque. Hubo un lapso de más de dos horas entre los primeros disparos y la alerta enviada por correo electrónico en el centro universitario -tiempo en que ocurrió la segunda y más grave agresión. A la pregunta de si consideraba que hubo algún mal manejo de la situación por las autoridades escolares, Kaine respondió que "la investigación en cuanto a lo que sucedió está en marcha y creo que es importante que no saquemos conclusiones prematuras". El gobernador anunció que proyectaba asistir el martes a una reunión en la universidad y permanecer en la escuela hasta el miércoles para atender el asunto. En tanto, el presidente de la Virginia Tech, Charles Steger en declaraciones a la cadena de televisión ABC, se refirió a un hombre como el "segundo tirador", y dijo que los investigadores están examinando la posibilidad de que hubiera "otros" involucrados en esta masacre. * El relato de la profesora argentina Laura Alstaedter es profesora de castellano de la Universidad de Virginia. Dijo a Clarín esta mañana que debió encerrarse en un salón con sus 15 alumnos. "Escuchamos ruidos de tiros y todos nos pusimos muy nerviosos", recordó anoche Laura Alstaedter. Esta argentina de 32 años, profesora de Castellano en la Universidad de Virginia Tech, estaba dando clases en uno de los edificios del enorme complejo universitario cuando comenzaron a oírse los primeros disparos de lo que es la mayor masacre en su tipo en la historia de USA.
"Terminé de dar clase cerca de las 9.55 de la mañana. Como cualquier otro día, los chicos salieron al pasillo. En ese momento comenzó a circular el alerta sobre un tiroteo. Entonces decidí hacer entrar al aula a todos los alumnos, pero todavía no sabíamos muy bien qué pasaba ni la gravedad de lo sucedido", explicó Laura, oriunda de la localidad bonaerense de Banfield, ante una consulta de Clarín. Según su reconstrucción de aquel dramático momento, algunos de los estudiantes que permanecían encerrados se lanzaban bromas y burlas unos a otros, en un natural acto psicológico de defensa ante el creciente nerviosismo. Otros, en cambio, espiaban agazapados junto a las ventanas. Eran en total 15 alumnos. La docente encendió su computadora y observó que la página en Internet de la Universidad alertaba sobre el ingreso de un hombre armado al campus. "Así nos enteramos que había alguien suelto disparando y también que la Policía recomendaba a profesores y alumnos que no saliéramos al patio", explicó a Clarín. "Nos quedamos encerrados en el aula más de media hora y tuve que salir del salón varias veces para decirles a otros alumnos que se alejen de las ventanas", agregó. La preocupación dio paso al miedo recién cuando se confirmó oficialmente la muerte del primer estudiante. "Los chicos comenzaron a mandar mensajes de texto a sus familias para avisar que se encontraban bien y fuera de peligro. La verdad es que vivimos horas de pánico total", comentó la docente argentina. Pasadas las 10 horas ya se había producido el segundo tiroteo en una la zona conocida como "Norris Hall". Esa residencia se encuentra junto al edificio de cuatro pisos donde Laura estaba enseñando castellano. "Los agentes nos indicaron que evacuemos por las dos escaleras traseras. Llevé a los chicos afuera y cuando salimos, las calles estaban saturadas de patrulleros, ambulancias y policías. Por suerte no nos pasó nada", concluyó Anoche, al cierre de esta edición, diferente era el caso del músico argentino Miguel Benítez, quien estaba muy preocupado porque aún no había podido ubicar a su ex esposa, Mónica Dazini, también argentina y profesora de Biología en la universidad donde tuvo lugar la masacre. El cónsul argentino en Washington, Jorge López Menardi, se puso en contacto con la Policía de Virginia para informarse si había víctimas argentinas, pero le contestaron que no todas los muertos y heridos habían sido identificados.