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Operaciones: 3 años de poder, una división y una fusión

Por EUGENIO PAILLET (*) ¿Se divide en dos el ministerio del Interior? ¿Fusionan Salud con Desarrollo Social? ¿Se va Aníbal Fernández? ¿Vuelve Alicia Kirchner? Demasiadas preguntas han llenado en las últimas horas las redacciones y los despachos políticos a partir de una ola de rumores proveniente de las propias usinas del kirchnerismo puro.

Se trata, como sostienen en fuentes de la cartera política, de las "clásicas operaciones" que lanzan los más fieles seguidores del presidente Néstor Kirchner. Algunas de ellas, como sería el caso que les preocupa, destinadas a esmerilar todavía más la figura del ministro del Interior, a quien desde hace un par de semanas han abonado a las versiones sobre renuncias en el gabinete.
      Al quilmeño siguen sin perdonarle que haya lanzado con tanta anticipación su candidatura a gobernador bonaerense, y ahora hasta le endilgan haberse "mandado por las suyas" en algunas cuestiones que se suponía -según ocurren las cosas en una administración ultrapersonalista como la de Kirchner- que contaban con un guiño del principal despacho de la Casa Rosada. Puntualmente se refieren los ultras de NK a la ofensa que Aníbal lanzó días atrás contra el presidente Tabaré Vázquez, a quien puso poco menos que como empleado de la empresa finlandesa Botnia.
      Lo concreto es que hace unas horas se lanzó al ruedo una nueva versión: el presidente analizaría partir en dos el ministerio del Interior, para lo cual crearía una cartera de Seguridad, mientras que a Fernández le dejaría la mitad que se encargará sólo de las relaciones con las provincias.
      Se dice que el presidente tendría en mente para hacerse cargo de la nueva cartera al titular de la seguridad aeroportuaria y hombre entendido en la materia, además de kirchnerista confeso, Marcelo Sain. "No es cierto, no hay ninguna división en análisis", dijeron voceros del funcionario, para quienes todo no es más que otra operación para supuestamente restarle poder a su jefe y obligarlo a renunciar.
      Por cuerda separada se viene hablando, en pasillos y despachos gubernamentales y parlamentarios, de una decisión de Kirchner que ya estaría tomada: fusionar las carteras de Salud y de Desarrollo Social, actualmente a cargo, respectivamente, de Ginés González García y de Juan Carlos Nadalich. Según la especie, generosamente abonada por colaboradores de la senadora Alicia Kirchner, quien quedaría al frente de esos dos ministerios convertidos en uno sería la hermana del presidente. Los rumores dicen que a GGG se le ofrecería un lugar relevante en la lista de candidatos kirchneristas en la provincia de Buenos Aires para las elecciones parlamentarias de 2007, mientras que Nadalich volvería disciplinado y gustoso a su anterior trabajo de viceministro.
      Esos infidentes no han evitado aportar datos que abonarían la decisión supuestamente adoptada: recuerdan como al pasar que Alicia mantiene intacto su despacho en el piso 14 del edificio del ex ministerio de Obras Públicas, en la avenida 9 de Julio y Moreno, al que además visita diariamente en una suerte de "ejercicio en las sombras" de la titularidad de la cartera. Es un secreto a voces, es cierto, que la dama sólo aceptó ir al Senado por inexcusable mandato familiar, pero nunca dejó de atender las cuestiones vinculadas al ministerio, las que, por otra parte, le dieron buen rédito en las encuestas de imagen que mandó confeccionar en la provincia de Buenos Aires.
      El colmo del absurdo señala que los empleados del ministerio hoy a cargo de Nadalich -un incondicional de Alicia Kirchner, no hay dudas- siguen saludándola como "señora ministra" cada vez que se la cruzan, según relatan algunos testigos.
      Las versiones han avanzado en las últimas horas y dicen que la división de Interior y la fusión de Salud y Desarrollo Social serían parte de otros movimientos en el gabinete que Kirchner apuraría después del 25 de mayo, cuando cumpla tres años en el poder. La verdad sólo la tiene justamente el primer mandatario. El resto son, por ahora, meras operaciones de prensa.

------ * De la redacción de La Nueva Provincia