OPINIÓN

"YPF será el menor de los problemas argentinos"

Mailson da Nóbrega fue ministro de Finanzas de Brasil (1988-1990) y ahora es socio de Tendencias Consultoría Integrada y miembro de los consejos de administración de varias empresas en Brasil y en el extranjero. Él colabora con el Radar Económico, del diario O Estado, y escribió muy impresionado por un artículo de Moisés Naim acerca de la economía argentina:

 

Moisés Naím es un escritor y columnista venezolano, hoy investigador asociado del programa de Eeconomía Internacional del Fondo Carnegie para la Paz Internacional. Naím fue ministro de Industria y Comercio en Venezuela en la época del 'Caracazo' y jugó un papel central en las polémicas políticas económicas llevadas a cabo durante el 2do. gobierno de Carlos Andrés Pérez (repudiadas por Hugo Chávez Frías, quien intentó un golpe de Estado en 1992). Naím tiene un PhD y una maestría del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Él fue 14 años editor en jefe de la revista Foreign Policy. Él es columnista semanal de La Repubblica y L'Espresso en Italia. También escribe en The New York Times, The Financial Times, The Washington Post, Newsweek, Time, Foreign Policy y Foreign Affairs.
 
 
por MAILSON DA NOBREGA
 
S. PAULO (Radar Económico). La reciente expropiación de YPF por el gobierno argentino inspiró un artículo interesante de Moisés Naim en Financial Times (N. de la R.: él es el ex editor de Foreign Policy). Él comienza señalando que las 3 grandes empresas estatales de petróleo en América Latina -Pemex, YPF y PDVSA- tienen algo en común: baja inversión, mala gestión, acceso limitado a las nuevas tecnologías y maltrato de los socios extranjeros. "Estos males son manifestaciones naturales de la acción política que ha infectado a estas empresas".
 
PDVSA (Petróleos de Venezuela), que ostentaba con la fama de empresa estatal de buena gestión, se volvión un mastodonte de mala gestión, que también participó, en gran escala, en 
 
> la importación y distribución de alimentos subsidiados, 
 
 
> en agricultura, 
 
> vivienda, y 
 
> amplios programas de ayuda externa.
 
"Inevitablemente, los rumores de corrupción y de negocios sospechosos giran alrededor de esas empresas. Su declive se hace más acentuado frente al rápido ascenso de Colombia y de Brasil como productores de petróleo".
 
Naim parece desinformado sobre Petrobras cuando afirma que la empresa tiene "una estructura de gobierno que protege a sus administradores de la interferencia política". Contrariamente a lo que dice el ensayista, hay claras intervenciones del gobierno brasilero en Petrobras, sea en el nombramiento de funcionarios apadrinados por políticos en puestos de dirección del holding, sea en el control de los precios de los productos derivados del petróleo -lo que ha causado pérdidas continuas a la empresa-. 
 
Naim está en lo cierto, sin embargo, cuando reconoce a Petrobras como un actor global, cuyos descubrimientos en la plataforma submarina pre-sal "pueden empujarla a la cima de la industria petrolera cuando se empiece a producir en las nuevas áreas".
 
Acerca de YPF, Naim dice que la retórica adoptada por la presidenta Cristina de Kirchner en el anuncio de la expropiación "no es el resultado de una estrategia amplia, de una manifestación de nacionalismo en relación a los recursos naturales o cualquier otra iniciativa cuidadosa que formara parte de un gran plan. La decisión incluyó compadrismo, conflictos entre oligarquías rivales, oportunismo político, populismo y deseo de complacer a un público no contento con las privatizaciones de la década de 1990".
 
Dada la historia de las nacionalizaciones en la Argentina, el escepticismo es generalizado en cuanto a las posibilidades de que el gobierno maneje bien YPF. 
 
"En la última década, la empresa Aguas Argentinas (hoy AySA), Aerolíneas Argentinas y muchas compañías de energía eléctrica, que habían sido privatizadas fueron re-estatizadas en base a argumentos políticos semejantes a los utilizados ahora para asumir el control de YPF." 
 
Naim recurre al economista Jorge Colina (Instituto para el Desarrollo Social Argentino), para quien "esas empresas estatales están acumulando pérdidas colosales. El año pasado, el subsidio oficial que recibieron fue 80% mayor que el gasto en programas sociales para los niños".
 
La decisión de Cristina sucedió en medio de un rápido deterioro económico y político. "Desequilibrios económicos y distorsiones se están acumulando y llegarán al punto de ebullición, forzando al gobierno a hacer dolorosos ajustes que hasta ahora se habían evitado. La Argentina enfrenta una alta inflación, desaceleración del ritmo de crecimiento, aumento de subsidios, control de precios, fuga de capitales, deterioro de la infraestructura y un entorno poco atractivo para los inversionistas extranjeros. Ha sido limitado el acceso al sistema financiero internacional desde el default de la deuda externa de 2001. Muchos de sus antiguos aliados la abandonan y los desórdenes laborales se hacen más frecuentes".
 
La cuestión, dice Naim, no es si la Argentina va a promover cambios en la política económica para poner al país en una senda sostenible, sino cuándo lo hará. "El país tiene que ajustarse porque tarde o temprano la situación se hará insostenible, demandando reformas impopulares. Si Cristina sigue posponiendo las reformas, sus últimos días en el gobierno serán una pesadilla política y económica. En este caso, la estatización de otras empresas no aportará ningún beneficio, e YPF será el menor de sus problemas".