INVESTIGACIÓN

Después de Bin Laden, USSOCOM mira a Latinoamérica

Las Fuerzas de Operaciones Especiales de USA son entrenadas específicamente para realizar operaciones en zonas bajo control del enemigo u hostiles, o entornos políticamente sensibles, para lograr objetivos militares, diplomáticos e informativos de USA. Ellos terminaron con la vida del líder de al Qaeda, Osama bin Ladren. En días de narcoterrorismo latinoamericano podrían desembarcar en la región, incrementando la tensión por una militarización creciente.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El Mando de Operaciones Especiales de USA, en inglés: United States Special Operations Command (USSOCOM o SOCOM), es el Mando Combatiente Unificado encargado de supervisar los diversos Mandos de Operaciones Especiales (SOC o SOCOM) del Ejército, Fuerza Aérea, Armada y Cuerpo de Marines de las Fuerzas Armadas de USA. 
 
Las Fuerzas de Operaciones Especiales de USA son fuerzas de componente activo y de reserva de las Fuerzas Armadas. Son designadas por el Secretario de Defensa y están entrenadas específicamente para llevar a cabo operaciones en una zona bajo control del enemigo u hostil, o entornos políticamente sensibles, para lograr objetivos militares, diplomáticos e informativos de USA.
 
El mando es parte del Departamento de Defensa de USA y fueron, ni mas ni menos, los que coordinaron y ejecutaron la operación secreta en Pakistán el año pasado para terminar con la vida del terrorista saudí Osama bin Laden, el líder de Al Qaeda. 
 
El USSOCOM está acuartelado en la Base de la Fuerza Aérea MacDill, en Tampa, Florida desde donde dirige operaciones en todas partes del mundo. Ahora, según parece, estarían apuntándole a America Latina, entre otras regiones donde su actuación ya existe, pero de manera limitada. Lo que buscan es un fast track. 
 
Según publica William Márquez en la web de la BBC, el jefe del Comando de Operaciones Especiales, cuyas fuerzas élites fueron las que rastrearon y mataron a Osama bin Laden en Pakistán, lanzó una propuesta para tener mayor libertad de desplazamiento de las fuerzas especiales (SOF, por sus siglas en inglés) y realizar operativos en todo el mundo.
 
Tal autoridad dotaría a las SOF de mayor agilidad, rapidez y flexibilidad para expandir sus operativos a regiones como África, Asia y América Latina -donde sus actividades han sido limitadas- sin tener que pasar por las vías normales de aprobación que exige el Pentágono.
 
La propuesta encaja con la nueva visión de Defensa de USA, a medida que reduce el número de fuerzas armadas en el terreno a cambio de pequeñas unidades con la habilidad de operar en una amplia gama de ambientes, realizar actividades tácticas con resultados estratégicos. Ya no será tan patente la incursión militar en la región. No se verá a la sexta flota acercándose a las costas sudamericanas con tanta asiduidad sino que habrá más infiltrados entre la población. 
 
Sin embargo, algunos analistas sospechan que una mayor amplitud del alcance de estas fuerzas en América Latina podría degenerar en actividades cuestionables y dañar las relaciones de USA con sus vecinos en el hemisferio, que, hay que confesarlo, no están en su mejor momento. 
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El Comando de Operaciones Especiales se creó en los años 80 tras el fallido intento de rescatar a los rehenes estadounidenses retenidos en la embajada de ese país en Irán. Tenían una tarea muy específica en cuanto a la protección de ciudadanos estadounidenses, sobre todo los que tienen vínculos con el gobierno.
 
En América Latina, normalmente, se ocupan de misiones de inteligencia de alta tecnología, sin reclutar recursos humanos pero sí brindando entrenamiento y haciendo ejercicios conjuntos.
 
"Casi siempre, con pocas excepciones, trabajan en conjunto con las fuerzas armadas, policiales o de inteligencia del país para poder ayudarles y tener una relación mutua", explicó a BBC Mundo Stephen Donehoo, especialista en Seguridad Nacional del grupo McLarty Associates de Washington.
 
"(USSOCOM) quiere tener mayor agilidad y potestad para actuar cuando sea necesario sin tener que ir por los canales que están establecido", dice Stephen Donehoo, experto en Seguridad de McLarty and Associates.
 
Se nota que está presente en la memoria de los departamentos de Estado y de Defensa de USA el episodio con el avión C-17 Globemaster III que arribó a Ezeiza con un cargamento especial (armas y sofisticados sistemas de comunicación) en febrero del 2011. Los equipos se iban a utilizar para entrenar en el manejo de crisis y toma de rehenes al Grupo Especial de Operaciones Especiales de la Policía Federal (GEOF), un curso con un costo de US$ 2 millones que fue finalmente suspendido en el marco de un papelón diplomático por el que la Argentina  
 
En Perú, por ejemplo, aconsejaron a las Fuerzas Armadas en el rescate de rehenes internacionales tras la toma de la embajada de Japón por el grupo armado, Tupac Amarú.
 
En Colombia asesoran operativos específicos en la lucha contra las rebeldes FARC pero cuando 3 contratistas de USA cayeron en manos del grupo terrorista "ellos tuvieron tropas en el terreno con el propósito de sacarlos", según Donehoo, antes de que lo hiciera el propio gobierno colombiano con la celebrada operación "Jaque".
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Las actividades de USSOCOM tienen que regirse por un protocolo que incluye una relación muy estrecha con el comandante de las fuerzas regionales, el Comando Sur, en el caso de América Latina.
 
Además, deben coordinar sus operativos con el embajador estadounidense del país en cuestión, pero todo eso podría cambiar con la solicitud del jefe del Comando de Operaciones Especiales.
 
"Esto implica una burocracia y un cronograma de coordinación que no es particularmente ágil", explico el especialista en Seguridad. "USSOCOM) quiere tener mayor agilidad y potestad para actuar cuando sea necesario sin tener que ir por los canales que están establecidos".
 
Lo dicho, la movida obedece al cambio de estrategia militar implementado por el presidente Barack Obama caracterizado por fuertes recortes presupuestarios (USA deja de tener capacidad para luchar 2 guerras a la vez, paradigma imperante hasta ahora) y el retiro de tropas de Irak y la continua reducción y eventual salida de Afganistán.
 
Tras el exitoso operativo que terminó con la vida de Bin Laden, las SOF han cobrado especial consideración en la mente de Obama y por lo tanto, mayor preponderancia, aumentando su presencia y actividades en todo el mundo.
 
"Las fuerzas de operación especial que están en condiciones de combatir elementos terroristas tienen un nuevo papel, mucho más energético dentro del esquema de defensa nacional", afirman en Washington. 
 
Eso quiere decir que, además de realizar misiones de inteligencia y reconocimiento, también tienen la capacitad operacional de "combate cinético", básicamente localizar, capturar y matar al enemigo.
 
El cambio de pasar de la retaguardia a una participación más activa en "acciones de guerra", sin ninguna autorización explícita es lo que preocupa a Adam Isaacson, analista de política de seguridad nacional de WOLA, la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos.
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"Aunque naturalmente no se dan muchos detalles, uno se puede imaginar casi todo", manifestó. "En países aliados pueden incluir operativos de inteligencia contra grupos, partidos o individuos que son vistos como amenaza contra USA aunque los mismos no estén haciendo nada ilegal en su país".
 
Isaacson se aventuró a especular que en los países con los que USA no tiene muy buena relación como Venezuela, Bolivia, Ecuador o Nicaragua "podría haber hasta actos de sabotaje. Aún si ese no es el plan, eso es lo que se va a sospechar".
 
El analista de WOLA señala que ha habido antecedentes en el marco de la llamada guerra contra el terrorismo con la creación, hace unos 5 o 6 años, de pequeños grupos dentro las embajadas estadounidenses conocidos como Military Liaison Elements, elementos de enlace militar.
 
"Eran grupos élites que, en algunos casos, se encontraban allí sin el conocimiento del embajador", aseguró. "Andaban de civiles, completamente armados y el mundo llegó a saber de ellos cuando en Asunción, Paraguay, mataron a un ladrón en la calle".
 
En ese contexto, cabe resaltar que la relación del presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, con algunos gobiernos de la región es especialmente problemática para USA.
 
Adam Isaacson indica que la búsqueda de una mayor actividad en América Latina obedece a la retórica de algunos legisladores republicanos y centros de investigación conservadores que están hilando una compleja idea de amenaza de seguridad.
 
"Empieza con Irán y el grupo radical Hezbollah", explica, "y se conecta con Hugo Chávez en Venezuela y Evo Morales en Bolivia, pasa por las FARC en Colombia para finalmente terminar con las Maras en Centro América y los carteles de drogas en México, todos ocupando el mismo espacio para presentar conjuntamente una amenaza para la seguridad de USA".
 
Aunque el analista considera que pensar que estos grupos divergentes tengan un interés en trabajar conjuntamente es "un poco paranoico", hay quienes no lo consideran descabellado, sobre todo en vista de los recientes atentados ocurridos en días recientes por el mundo que se están vinculando a Irán.
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"Los gobiernos se van a sentir violados. Aunque no haya fuerzas del SOF en un país, siempre va a haber sospechas y eso afectará la confianza mutua y la amabilidad de las relaciones"
 
"No hay ninguna razón para pensar que, en las varias visitas que ha hecho Ahjadinejad (el presidente iraní) a Ecuador, Venezuela y Nicaragua, y sus relaciones con otros países, esto no sea una posibilidad", recalcó Stephen Donehoo de McLarty Associates.
 
Con la presentación de este tipo de escenarios, es muy probable que la solicitud para una mayor y más ágil presencia de Fuerzas de Operación Especial en regiones como América Latina reciba una aprobación, aunque con algunas limitaciones, en el Congreso. Queda claro que no sera bien recibido en los potenciales destinos de estas fuerzas. 
 
"El presidente Obama le brinda un estatus muy alto por los resultados que obtuvieron contra Bin Laden", afirmó Adam Isaccson de WOLA. "No importa la ideología, cualquier presidente se va a enamorar de esa capacidad de despliegue rápido de las Fuerzas de Operación Especial".
 
En el ámbito de las Relaciones Exteriores, sin embargo, habría un costo que pagar.
 
"Los gobiernos se van a sentir violados. Aunque no haya fuerzas del SOF en un país, siempre va a haber sospechas y eso afectará la confianza mutua y la amabilidad de las relaciones", concluyó Isaacson.
 
De hecho, la sóla noticia pone los pelos de punta. Si se confirma, pues nadie quiere fuerzas extranjeras en su territorio, menos si vienen de manera encubierta y con un mandato para matar o sabotear. De no ser cierta, nutre de argumentos a los gobiernos de la región que ven la mano de Washington como excusa perfecta para justificar sus descalabros internos. 
 
Lo que también resulta interesante es que el proyecto viene en momentos en que la Argentina -secundada prácticamente por toda la región- se encuentra reclamando ante el consejo de Seguridad de la ONU por la supuesta “militarización” del Cono Sur por parte de Gran Bretaña, aliado incondicional de Washington. 
 
Es más, Washington específicamente descartó que el Reino Unido esté efectivamente militarizando la región, instando a las partes a dialogar. Sin embargo, nadie puede aducir que mantengan un doble rasero: después de todo, si esto se concreta, será verdad que el Reino Unido no está militarizando la región. Eso lo hará USA. 
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Más particularmente en Argentina, la noticia viene justo en momentos en que organizaciones sociales y abogados de Derechos Humanos denunciaron que la Gendarmería Nacional realiza tareas de investigación, espionaje y recopilación de datos internos, en el marco de un programa denominado "Proyecto X".
 
El abogado de buena sintonía (fina) con el Gobierno, Marcelo Parrilli, manifestó en relacion al proyecto de Gendarmería: "Esto vulnera la Constitución Nacional y los tratados internacionales en materia de Derechos Humanos. No debemos pensar que esto es una creación de Gendarmería.  Veo responsabilidades políticas".
 
Por su parte, la exdiputada de la Coalición Cívica Fernanda Gil Lozano consideró que la ministra de Seguridad Nilda Garré"es la responsable directa de esta política, la primera que debe empezar a responder". "Están rayando con el delito. Esta unidad especial trabaja en casos como en las víctimas de trata, en delitos complejos", agregó.
 
Mientras que la abogada Alicia Cano explicó que "se vulnera la Ley de Inteligencia Nacional", y que esto "es un acopio indiscriminado de datos personales, que serán usados discrecionalmente".
 
Por último, la diputada Patricia Bullrich (Unión por Todos) sostuvo que "se demuestra que la Gendarmería hizo actividades por fuera de la Ley de Inteligencia. Usan el aparato de Inteligencia del Estado para la persecución política".
 
Gendarmería es, sin duda, una de las fuerzas con las que debería colaborar los SOCOM. 
 
En realidad fueron partidos de izquierda y organizaciones de Derechos Humanos los que denunciaron que la Gendarmería Nacional realiza actividades ilegales de espionaje contra dirigentes políticos y sociales. La denuncia fue presentada por la abogada del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CEPRODH) y la dirigente del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) Myriam Bregman.
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Acompañaron la denuncia -entre otros- Javier Hermosilla, delegado gremial en la empresa Kraft; Leonardo Norniella, sindicalista en la planta de PepsiCo; Enrique Kaufman, ex detenido desaparecido; Lidia Espen, abuela de Plaza de Mayo, y la nieta recuperada María Victoria Moyano, entre otros.
 
Bregman aseguró en declaraciones periodísticas que, tras la denuncia, Gendarmería Nacional reconoció ante la Justicia Federal la existencia de una base de datos ilegal sobre dirigentes gremiales, sociales, estudiantiles, organismos de derechos humanos y políticos. Según indicó, el propio comandante general de la Gendarmería, Héctor Schenone, señaló en un escrito dirigido al juez federal Norberto Oyarbide que existe "una base de datos que se utiliza como herramienta de análisis y orientativa en causas judiciales, como en apoyo informativo a Unidades Operativas".
 
De acuerdo con la denuncia, los gendarmes espiaron a los dirigentes del conflicto en la empresa Kraft y obtuvieron información de las reuniones de conciliación en el Ministerio de Trabajo, antes que el propio Ministerio, entre otros datos. Además, efectivos de la fuerza se mezclaron en una marcha en repudio al asesinato del militante Mariano Ferreyra. Según declararon efectivos de Gendarmería ante la Justicia, el cruzamiento de datos se hacía bajó la órbita del llamado "Proyecto X". Los organismos denunciantes aseguraron que las actividades de la Gendarmería en este caso violan la ley de Seguridad Interior y el derecho a la intimidad de las personas. 
 
El combo con la Ley Antiterrorista impuesta por el GAFI en diciembre pasado deja a los derechos humanos nuevamente muy pisoteados en la Argentina.