DEBATE

Eduardo Feinmann va por mal camino...

Eduardo Feinmann fue ultrasupermenemista y luego se hizo lo suficientemente kirchnerista para conservar su trabajo. No muy diferente que Daniel Hadad o unos cuantos amigos suyos, y otros no tanto. Por lo tanto llevar el debate con Ricardo Darín por esos lados resulta insólito.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Eduardo Feinmann no fue opositor a Carlos Menem sino todo lo contrario. Y tampoco fue opositor a Néstor Kirchner sino todo lo contrario. De lo contrario no habría conservado su trabajo, atendiendo a que los medios de Daniel Hadad gozaron de una extraordinaria relación con el Estado Nacional (ah... aquellos días de Alberto Fernández superpoderoso) que permitía una voluminosa pauta publicitaria estatal. Hoy día Feinmann trabaja para Cristóbal López, que es un empresario K.
 
Feinmann no es un caso aislado. Muchos protagonistas de los medios de comunicación fueron menemistas, luego duhaldistas y más tarde kirchneristas. No es el caso de Urgente24 que el 25/05/2003 anunció que sería opositor y nunca dejó de serlo, renunciando a todo vínculo con la pauta publicitaria gubernamental. 
 
Pero no es ese el tema de esta nota sino que es un error que profesionales como Feinmann acepten o promuevan ese debate (más bien una caza de brujas) acerca de quién fue menemista y luego kirchnerista porque la mayor parte de la sociedad argentina hizo esa 'pirueta'. De lo contrario Menem no hubiese ganado su elección en 1989 y su reelección en 1ra. vuelta en 1995 ni Cristina Fernández de Kirchner hubiese logrado sus excelentes resultados electorales de 2009 y 2011. Muchísimos argentinos los votaron a ambos.
 
El debate debería pasar por otro lado, de cara al futuro, no al pasado. ¿Acaso los periodistas profesionales se prestarán a imitar la lamentable y patética revisión de los años '70 que promueven los llamados 'organismos defensores de derechos humanos' que los Kirchner descubrieron tardíamente? Las relaciones entre las personas no pueden ir con el prontuario por delante, tal como lo haría la patética Hebe Pastor de Bonafini o los imberberbes de La Cámpora. No se puede repetir la Argentina que los K han destrozado. Los puntos de encuentro y desencuentro deben ir por la capacidad para aportar a la construcción de una sociedad mejor. En cuanto a los actores, ¿por qué habría que pedirles a ellos un comportamiento diferente al de los periodistas, cuando además el Estado es el gran financista de películas y otras actividades culturales?
 
Habría que ser más tolerantes para los tiempos que vienen y no levantar dedos acusadores. La descalificación a priori es mala consejera. 
 
Ricardo Darín no es un actor politizado. Igual que la mayoría de los integrantes de la farándula, lo que le importa es conseguir el favor del público para vender la mayor cantidad de entradas posibles al teatro o al cine. Si nunca se le exigió un mayor compromiso a cambio de convertirlo en un referente del cine local, sería injusto reclamárselo ahora.
 
Es obvio que a él lo aterrorizó quedar en medio de la disputa entre Cristina Fernández de Kirchner y Grupo Clarín: supone vender menos entradas. La neutralidad permitiría vender más entradas. No está preparado para el terremoto que, de pronto, apareció protagonizando. Él apenas quería promocionar su película y encima hasta quedó enfrentado a decenas de sus colegas, que integran, igual que él, la Asociación Argentina de Actores, que no adhiere a los paros de Hugo Moyano y que dirige su hermana, Alejandra Darín.
 
Desde que se publicó la entrevista a la revista Brando, de S.A. La Nación, Darín intenta explicar que él habló del patrimonio de todos los políticos, no solo de Cristina. No es es lo que opina Urgente24, para quien el kirchnerismo es más corrupto que cualquier Administración que le precedió, pero se intenta comprender, y aceptar, las limitaciones culturales y sociales de Darín.
 
El problema de Darín es que, con motivo del estreno del largometraje en que él tiene el rol del investigador de un crimen, tiene que seguir presente en los medios con objetivos promocionales cuando, para satisfacer su verdadero anhelo hoy día, tendría que tomar distancia.
 
Así se llegó a la entrevista con Feinmann por C5N, el canal de Cristóbal López, en el que influye Juan Manuel Abal Medina (h).
 
Luego de hacerle varias preguntas sobre el film y su trabajo, y de propiciarle varios elogios (por ejemplo, "Usted es el mejor actor de la Argentina"), Feinmann le preguntó a Darín cómo se sintió durante la última semana, con motivo de la carta que publicó en Facebook la Presidenta. 
 
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"Me sentí bastante tironeado", contestó el actor. A otros medios les había dicho ya: "Usado, me sentí usado", y hasta le dio la razón a Federico Luppi, quien dijo que Darín era un "pelotudo".
 
"Desde el punto de vista editorial, yo lo comprendo, comprendo la necesidad de las editoriales", afirmó Darín, que no quiere pelearse con el grupo La Nación pero.... 
 
Luego él agregó, tal como le había manifestado al canal TN (Grupo Clarín): "(Y digo tironeado) por no decir 'usado', que es un término más fuerte. Si uno se toma un minuto de reflexión al leer la nota de la que se habló, el espíritu de lo que digo no es de confrontación".
 
"Tiene razón (Cristina Fernández de Kirchner) de haberlo tomado personal. En la nota original yo hago referencia a todos los funcionarios. La pregunta de los Kirchner la hice en un contexto, y probablemente se sintió herida (...) Le produje una herida que no quería producirle. A mi me gustaría aclararle aspectos, no me gusta herir a alguien", agregó Darín. Al actor que quiere ser carismático y popular le provoca pánico la sospecha de que no haya más préstamos del instituto de cine gubernamental para las películas que él coprotagoniza y coproduce.
 
Luego, Darín avanzó hacia el gran tema que le molesta y que fue el nudo del ataque de Cristina Fernández de Kirchner al actor: aquella camioneta Nissan Pathfinder de la polémica en los tiempos de los vehículos importados para personas discapacitadas. "Me gustaría aclararle algo a usted", dijo Darín mirando a la cámara. "Lo escuché decir que yo había comprado una camioneta por la mitad del valor original y eso es inexacto. También lo escuché decir que yo había sido ultramenemista y que ahora era ultrakirchnerista. ¿De dónde sacó usted eso?".
 
Ay Feinmann, uno es preso de sus palabras y dueño de sus silencios...
 
Feinmann quedó sorprendido pero decidió enfrentar el chubasco. Al fin de cuentas el error ya lo había cometido cuando opinó en ese sentido: "Va de onda (...) En la década del '90 usted estaba bastante cerca del menemismo". Darín le preguntó en qué bases se apoyaba para afirmarlo y añadió: "Yo fui preso en la década menemista. Sabe por qué?", volvió a preguntar.
 
"Por contrabando de autos", contestó Feinmann. "Tengo la causa de cámara donde confirman la condena por contrabando. No lo digo sólo yo", señaló.
 
Darín fue directo y lanzó: "En este preciso instante, usted está mintiendo. Usted no sabe lo que dice. Le mando un abrazo", dijo, como partiendo, pero siguió: "Yo compré esa camioneta en cuotas. ¿Usted cree que alguien va a comprar en contrabando algo en cuotas? Piénselo un segundo. Yo fui estafado, Eduardo Feinman", lanzó, con énfasis.
 
El periodista le retrucó: "Dígaselo a la Justicia, no a mí". 
 
Darín ya lucía irritado: "Ya se lo dije. Fíjese en la resolución de 2009 (...) Durante diez años estuvieron tratando de averiguar si yo era contrabandista o actor, Eduardo Feinmann, les llevó diez años averiguarlo. ¿Sabe? Yo no me quería pelear con usted (...) No la pagué (la camioneta) la mitad de lo que valía. La mitad de lo que valía no, la pagué mas de lo que valía y en cuotas. Encuéntreme alguien que compre algo de contrabando en cuotas", le dijo. 
 
Un desastre. Pero si el eje de debate en la sociedad y en los medios de comunicación en los tiempos que vienen será quién fue menemista y después kirchnerista, y quien no lo fue, un medio como Urgente24 que fue, es y será profundamente antikirchnerista, cree que todo será una locura.