CONFIDENCIAL

La hora de "Salta Violeta"

Ricardo Pignanelli, de Smata, desmiente que sea él quien vaya a conducir la CGT 'Balcarce', en medio de las versiones que ya dan a Antonio Caló fuera de combate por el liderazgo de la central cristinista. Ya se había mencionado al líder de los mecánicos como opción de la Casa Rosada dado el vínculo que mantiene con el mismo. Ahora sus colegas lo estarían proponiendo.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La CGT 'Balcarce', el aglomerado de gremios más cercano al gobierno de Cristina Fernández, navega en aguas plagadas de incertidumbres y desmentidas.

El metalúrgico Antonio Caló tuvo que salir a rechazar las versiones que aseguraban que sus problemas de salud lo iban a dejar fuera de la conducción de la central oficialista.

En tanto, Ricardo Pignanelli, de los mecánicos de Smata, desmintió este lunes (20/8) que vaya a ser él quien lidere el bloque sindical afín al Gobierno Nacional.

Más allá de las aclaraciones de Caló, no son pocos quienes advierten que el líder de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) ya está prácticamente descartado para conducir la CGT 'Balcarce'.

Es que sólo basta con que la Presidente haya perdido simpatía por Caló, caída en desgracia del metalúrgico abonada por varias actitudes que nunca resultan menores en la Casa Rosada, para bajarlo de la candidatura.

Fue Caló quien determinó un paro de su gremio en busca de mejoras salariales mientras se conversaba en Olivos los términos de su ascenso al Olimpo sindical. Poco le habría importado a la Presidente que él dijera ante los medios que esa medida de fuerza "no es contra el Gobierno".

Fue también el gremialista el que se ausentó de una significativa reunión en la que Cristina Fernández recibió a sus colegas de la central oficialista.

Y las últimas versiones, aunque desmentidas, sobre la salud de Caló, cuyas dolencias lo alejarían de convertirse en el secretario general de la CGT cristinista, habrían terminado de colmar la paciencia de la mandataria, quien le reprocharía al metalúrgico su actitud zigzagueante.

Caló no era el favorito de la última hora. La inclinación de la Presidente por él se remontaría a los tiempos de la campaña electoral de 2007, cuando Cristina Fernández intentó discutir una renovación de la cúpula sindical. Allí apareció el nombre de Caló. Pero Néstor Kirchner prefirió mantener su sociedad política con el camionero Hugo Moyano.

Y con Caló eventualmente fuera de combate, tanto los 'Gordos' como los 'Independientes', ahora aliados del Gobierno,  se inclinarían por Pignanelli.

Y en la Casa Rosada también verían con buenos ojos al imponente sindicalista. No es una versión nueva. Ya se había oído en al radiopasillo sindical que Pignanelli contaría son simpatía en Balcarce 50 en reemplazo de Caló o del 'albañil' Gerardo Martínez, quien estuvo alguna vez en consideración. Pero el titular de Smata desmiente los rumores.

Piganelli dijo a Radio 10, que se mantendrá al frente de su sindicato y que su apoyo está concentrado en Caló.  "Asumí en mi gremio en marzo, y tengo muchos sueños que cumplir en mi gremio. Soy un hombre que recorrió todo el camino gremial. Quiero cumplir con eso".

Pero para completar ese "camino gremial", Pignanelli debería alzarse con la corona de la CGT, ambición que no rechaza. "No sé si dentro de un par de años se da la cosa, podría ser. Hoy quiero cumplir con los compañeros de mi gremio", sostuvo.

Pero si bien el líder de Smata señaló que Caló "tiene todo nuestro apoyo", no se privó de dejar una puerta abierta a la suspicacia cuando dijo: "Estoy dispuesto a trabajar mucho con el compañero que le toque".

Pignanelli es cristinista, tal vez más que Caló. En el acto que lo oficializó como secretario general de Smata este año estuvieron el vicepresidente, Amado Boudou, y la ministra de Industria, Débora Giorgi. Y como tal entiende que no es lo que más le gusta a la Presidente que ciertas cuestiones se ventilen por los medios. A ello respondería la necesidad de una desmentida.

Después de todo, no faltan antecedentes. El día que circuló un borrador de un proyecto para expropiar YPF, los gobernadores petroleros reunidos con el Gobierno desmintieron la existencia de una iniciativa de tal magnitud. Apenas unos días después, se intervenía la compañía y se enviaba la re-estatización parcial al Congreso.

2 recortes que, al margen de las desmentidas, ilustran la situación de la CGT 'Balcarce':

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Carlos Pagni, el diario La Nación, sostiene que Pignanelli es el "elegido" para liderar la CGT que responde a la Casa Rosada. Además, cuenta cómo sería la salida elegante de Caló:

"El metalúrgico Antonio Caló insiste en que quiere conducir la CGT. Está en todo su derecho. Pero deberá superar enormes dificultades. Sobre todo una: Cristina Kirchner, hasta ahora su principal respaldo, le ha bajado el pulgar. El motivo es obvio. El Gobierno impugna la central que encabeza Hugo Moyano para reemplazarla por una organización verticalista. No para encumbrar a un librepensador. Cuando dijo que la inflación es de 24%, que las obras sociales están desfinanciadas y que antes de fin de año la Casa Rosada debe dar respuesta al problema del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias, Caló "abolló el auto antes de comprarlo", para decirlo en sus términos. La Presidenta apestilló a Carlos Zannini: "¿Y a éste para qué me lo trajeron?" A partir de esa pregunta comenzó la caída del jefe de la UOM. Y comenzó a tambalear la construcción de una CGT oficialista.

Los funcionarios han montado una escenografía decorosa para la salida de Caló. La excusa del pico de presión ya se malgastó. Y el argumento ultravandorista, que el candidato repitió ante sus íntimos hasta el cansancio ("quiero preservar mi intimidad y seguir yendo a «los burros»"), resulta impresentable, aun para un movimiento que, como el kirchnerismo, está tan ligado a los juegos de azar. La estrategia adoptada fue, en consecuencia, que los propios compañeros de Caló se encargaran de retirarlo. Francisco Gutiérrez (Quilmes), Carlos Gdansky (La Matanza), Naldo Brunelli (San Nicolás), Enrique Salinas (La Plata) y Hugo Curto (Tres de Febrero) advirtieron de repente que la UOM, por su trayectoria, no puede encabezar una CGT dividida.

Los sepultureros de las ilusiones de Caló son Carlos Kunkel y Raúl Olmos. Kunkel, primer avalista del metalúrgico, deberá asumir su fracaso. Olmos, dueño de Forjar Salud, la gerenciadora de la obra social de la UOM, es el administrador de los negocios del gremio. Aunque todavía no alcance el poder que ejercía Julio Raele durante el largo reinado de Lorenzo Miguel, su influencia es decisiva.

Olmos es también dueño de Crónica, diario que publicó la "primicia" de que Caló comenzaba a tambalear. Como accionista de Crónica, Olmos ejerce la secretaría de Afera, una asociación de medios oficialistas estimulada por el Gobierno para acompañar el avance sobre Papel Prensa. Está claro, entonces, para quién trabaja este contador mendocino.

Los gremialistas que, siguiendo instrucciones oficiales, habían aceptado la candidatura de Caló buscarán reorganizarse detrás de un reemplazante aceptable. "Los Gordos" (Armando Cavalieri, Oscar Lescano, Carlos West Ocampo) y los "independientes" (José Luis Lingeri, Andrés Rodríguez y Gerardo Martínez) convocaron a una reunión para el próximo jueves en la sede de Smata. Quieren testear si tienen el número de delegados suficientes para el congreso que, el próximo 3 de octubre, debería entronizar la conducción de la "CGT legítima".

La selección del lugar no es inocente. Smata es la casa de Ricardo Pignanelli, a quien "los Gordos" promueven ahora como jefe de la central oficialista. Para el vapuleado Caló es una ofensa gratuita: el sindicato de mecánicos nació como un desprendimiento de la UOM, con la que mantiene una rivalidad interminable.

Los sindicalistas suelen burlarse de sí mismos. Llaman "medica cuchara" a Martínez, de la construcción. A Lingeri, de Aguas y Saneamiento, "Míster Cloro". Y al criador de caballos Rodríguez, "el centauro". Con la misma picardía, apodaron "salta violeta" al mecánico Pignanelli. Es un chiste arqueológico, que remite al fallecido cómico Carlitos Scazziotta, quien en los años 60 y 70 animaba la pantalla vestido con pantalones gigantescos y tiradores. Igual que el voluminoso dirigente mecánico. "Violeta" era la perra de trapo que Scazziotta tenía por mascota. Humor en blanco y negro, como corresponde a la edad de los chistosos".


Ricardo Carpena cuenta en Clarín que la Presidente habría solicitado nuevas opciones para la conducción de la central obrera cristinista:


"La Presidenta parece atenta al veredicto de los astros: no seguirá tratando de decodificar a Caló y les pidió a sus sindicalistas cercanos que propongan una nueva terna de candidatos para liderar la CGT Balcarce. Lo hizo a través del secretario Legal y Técnico de la Presidencia, Carlos Zannini, que, junto con el diputado Carlos Kunkel, habían sido los máximos impulsores de la candidatura del metalúrgico.

Las mujeres de Piscis, dicen, son las más compasivas del zodíaco, pero los zigzagueos de Caló terminaron por irritar a Cristina Kirchner. No le cayó bien que se haya ido de vacaciones justo cuando recibió a los gremialistas leales en la Casa Rosada, pero fue menos tolerado el raro episodio por el cual se deslizó que el metalúrgico no podría conducir la CGT Balcarce por sufrir de hipertensión arterial y de insuficiencia cardíaca.

Caló desmintió esa información, aclaró que había tenido “un pico de presión” y dijo que seguía “en carrera”. Incluso llamó a cinco antimoyanistas para dar explicaciones. Pero aquella noticia fue una “primicia” publicada el mismo día sólo por los diarios Crónica y BAE , ambos del Grupo Olmos , a cargo del gerenciamiento de la obra social metalúrgica. Las dos notas están escritas igual, como salidas de un comunicado.

Algunos creen que todo fue una movida del propio Gobierno para sacar a Caló de la pelea, con la ayuda de algunos metalúrgicos más afines al kirchnerismo. Otros, que fue promovido por el propio cacique de la UOM, que se enteró de la molestia presidencial y buscaría tener así una excusa perfecta para renunciar a la postulación.

Todo es muy intrincado, como el laberinto en que se encerró Caló con sus últimas y polémicas declaraciones: “No me parece mal que haya tres o cuatro representaciones sindicales --dijo--. Acá hay compañeros que quieren que los represente Moyano, y hay que respetarlos. Vivimos en democracia y cada uno debe elegir con libertad”.

Gracias a estos gestos, la Presidenta ahora confía más en el trotskokirchnerista Beto Pianelli (el líder de los metrodelegados que le complicó la vida a Mauricio Macri con el paro de subtes) que en aliados como Caló u otros que le siguen insistiendo que si no hay anuncios oficiales se complicará alinear al mundo sindical con los giros de la constelación K.

La mesa chica del antimoyanismo se reunirá en las próximas horas para unificar criterios y evitar que se desboque el plenario de secretarios generales que hará el jueves, en Smata. Luis Barrionuevo, que convocó mañana a la CGT Azul y Blanca para debatir su postura, tuvo un reservado contacto con los “Gordos”, en Luz y Fuerza: seguirá haciendo equilibrio, pero sus interlocutores creen que se sumará a la CGT Balcarce".