Te revive o te mata: River-Boca, Boca-River
River Plate y Boca Juniors, uno de los partidos con más historia en el fútbol, se vuelven a enfrentar. Claves y dudas del clásico.
River: recuperar la memoria
El equipo de Martín Demichelis llega golpeado al gran día. El martes pasado (2/5) fue vapuleado por Fluminense, por un resultado final de 1 a 5.
Es por eso que el club de Núñez debe recuperar la memoria y volver a ser esa máquina que hilvanó ocho victorias al hilo en la Liga Profesional de Fútbol (LPF). El Millonario gobierna el campeonato local con seis puntos de victoria sobre su escolta San Lorenzo de Almagro.
Bajo el ala de Micho, River cosechó 11 ganados, un empate y dos derrotas en la LPF actual. No obstante, la vara está altísima para él, ya que deberá llenar los zapatos del saliente entrenador, Marcelo Gallardo.
Este plantel riverplatense se acostumbró a ganar y a marcar diferencia en la Argentina. Hay consenso de que River es, por lejos, quien mejor juega en el país. Lo ratifica domingo a domingo.
En la Copa Libertadores es un contraste: dos derrotas en tres enfrentamientos y la restante victoria ante Sporting Cristal. Las caídas fueron contra The Strongest y la mencionada ante el conjunto carioca. Allí River deberá cambiar la cara rápidamente para mantener vivas las esperanzas de seguir con vida en el máximo trofeo continental.
Hay que saber diferenciar los tantos e interpretar que a River le sobra en la liga argentina por lo devualado que está el certamen nacional. Ahora, cuando sale del país, La Banda sufre y mucho.
Con la sangre en el ojo
Luego de la goleada sufrida por Copa el optimismo se transformó en pesimismo por buena parte de la hinchada. Lógico. Fue un resultado histórico y aterrante.
Aún así, el Superclásico del domingo es una gran oportunidad para volver a ponerse de pie. Pensemos en el juego.
No lo confirmó Demichelis, pero, puertas adentro, la alineación ya la sabrían los jugadores. Previo al gran partido es muy motivante para los futbolistas saber que jugarán de titulares ante el clásico de toda su vida.
Armani se mantendrá en el arco. Casco y Enzo Díaz serían los laterales, mientras que González Pírez y Paulo Díaz defenderían la zaga central. Enzo Pérez y Aliendro se repartirían el ‘doble 5’; de la Cruz y ‘Nacho’ Fernández los costados. Barco jugaría suelta como de costumbre y Lucas Beltrán pica en punta para ser la referencia de área.
Estos son los 11 de gala habituales de Demichelis. Pero como dijimos, el equipo aún no está confirmado.
De ser así; se espera un armado de River con los laterales bien abiertos y proyectados, un mediocampo que combine tenencia con Pérez-Aliendro, explosión y cambio de ritmo con de la Cruz, constantes ataques de Fernández y mucha gambeta por parte de Barco. Una ensalada completa.
El hipotético regreso de Paulo Díaz a la defensa es sustancial para River: la velocidad del chileno es clave para el sistema de juego de los de Núñez. Tener centrales veloces va de la mano con jugar mano a mano en el fondo. Robert Rojas es la mejor alternativa en ese sentido, si no llegase a estar el trasandino.
Lucas Beltrán se impondría sobre Miguel Borja y Salomón Rondón. También existe la alternativa de que alguno de los dos ingrese por un mediocampista y que el Millo opte por un ‘doble 9’. Ello obligaría a Boca a cuidarse mucho más por arriba y a amenzar su fortaleza aérea.
Si el DT riverplatense se inclina por Lucas, el modelo sería más versátil y de mayor presión que si salten al campo alguno de los dos extranjeros.

Boca: Deportivo reconstrucción
Todos los problemas parecieran haberse esfumado desde la llegada de Jorge Almirón al banco de Boca Juniors. Los xeneizes dieron un giro de 360° que excede el resultadismo.
Se respira otro aire en el predio de Ezeiza, lugar en donde tiene sus instalaciones el CABJ. Se comienza a ver la mano del técnico de 51 años.
Almirón ve luz al final del túnel. Tomó a un plantel heredado, con un fixture apretado y a la vez muy demandante, sin haber hecho pretemporada y en un año político. Todos condicionantes sumamente determinantes.
Los boquenses cosecharon 10 de los últimos 12 puntos en disputa, producto de un triplete de victorias (Deportivo Pereira, Racing Club y Colo-Colo) y de una igualdad ante Rosario Central, contabilizando Liga Profesional y Libertadores. Previo a ello, había sufrido derrotas ante San Lorenzo y Estudiantes (LP).
Con todo el viento en contra, el técnico se impuso a la adversidad y levantó a los suyos desde lo individual y que se trasladó a lo colectivo.
Prueba de fuego
El domingo, desde las 17:30 horas de Argentina, será el partido cúlmine para el Boca de Almirón en su corto proceso.
Le toca en un momento complicado: levantando los escombros de malas gestiones anteriores de Miguel Russo, Sebastián Battaglia y Hugo Ibarra -que tuvieron aciertos también pero que salieron por la puerta de atrás-.
En ese sentido, el Superclásico viene a ser el examen más complicado al que se enfrentará el cuadro azul y oro. Ante el rival histórico; de visitante; con 84.000 personas cantándoles en contra; con una dirección técnica recientemente comenzada…
Romero será el arquero. Luego hay dudas en la defensa por si serán 4 o 5 (con los laterales llegando casi como delanteros). Facundo Roncaglia y Nicolás Figal pican en punta para ser la defensa central, a la espera de si Nicolás Valentini se suma a ellos dos.
La alternativa que se maneja -y que fue la manera de jugar de Boca en el último par de partidos- es la de Marcelo Weigandt como una especie de stopper derecho/lateral y con Valentín Barco jugando por el otro costado, aunque al joven lo amenaza el regreso de Frank Fabra, quien podría regresar a la titularidad este domingo.
Guillermo ‘Pol’ Fernández y Alan Varela son fijas en el mediocampo. Resta saber quién será ese tercer componente: puede ser Cristian Medina, Ezequiel Fernández, Óscar Romero o el propio Barco. El ‘Colo’ podría ocupar tal posición con un Fabra en la punta izquierda de la defensa. En la delantera estarían Sebastián Villa y Luis Vázquez, de no mediar nada extraño. Todo por verse.
El sistema de juego variará acorde a lo que disponga Almirón a último momento. Pero entre 5-3-2; 5-4-1; o 4-3-3, ya sabemos qué nos depara.
Los xeneizes pregonarán una salida limpia desde el fondo. Prolija. Aunque River se caracterice por presionar bien e intensamente. Los laterales llegarán a gol: a eso apunta el DT con su diseño, ya que no le gusta que especular ni que estén plantados en el mediocampo.
Es un técnico sumamente enérgico, que no para de gritar y arengar un segundo. Aún así, no nos sorprendamos si Almirón propone una marca ordenada y no tanta ofensividad -a pesar de su estilo-, contemplando las circunstancias adversas a las que se enfrentará.

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