¡Qué buen jefe es Javier Milei! En serio. ¿Cuántos patrones se sacrificarían por uno de sus empleados como el Presidente lo está haciendo por Manuel Adorni? Milei se está tirando sobre todas las granadas que explotan alrededor del jefe de Gabinete, que a esta altura acumula tantas sospechas que ya perdimos la cuenta.
ÁCIDO ARGENTINO
¡Qué buen jefe es Javier Milei!
Quizás Javier Milei esté inaugurando una tradición: la de los Presidentes que actúan de fusible de sus funcionarios.
Primero, llevó de paseo a su esposa a Nueva York a bordo del avión presidencial. Entonces, el Javo dijo que no había problema, que es el “costo marginal”, que dejemos de llorar. Luego saltó el viajecito a Punta del Este en avión privado, que ahora sabemos que Adorni nunca pagó a pesar de que juró que lo había hecho. Ahí apareció la catarata de solidaridades de ministros y funcionarios bajo la cantinela de las “operaciones”. “¡Ánimo!”, tiró Milei, como líder del grupo de porristas violetas.
Pero resulta que el tema avanza en tribunales, en el juzgado de Ariel Lijo, que no fue otro al que el mismo Milei propuso fallidamente como ministro de la Corte Suprema.
Imagínense la sorpresa de Lijo y del fiscal Gerardo Pollicita cuando en medio de su declaración testimonial, a la empleada que vendió el traslado en jet privado le suena el teléfono y quien estaba del otro lado era nada menos que Marcelo Grandio, amigo de Adorni, con contratos en la TV Pública (ahora no renovados) y a quien se le facturó el viaje de ida y de vuelta a Uruguay.
¿Qué habrá querido decirle Grandio a la testigo que no podía esperar? Seguramente el llamado fue para saludarla y no para advertirle sobre la inconveniencia -para él y Adorni- de revelar que quiso pagar el viaje en negro y luego por carta documento desconocer que haya existido esa operación.
Va a estar difícil, porque la testigo es quien escoltó a Grandio, Adorni y la familia de este cuando abordaban el jet en el aeropuerto de San Fernando rumbo a Punta del Este. Todo filmado.
Ah, ¿no les parece suficiente? Bueno, hay más. Ya supimos de la casa en un country a nombre de la esposa de Adorni y ahora se suma un departamento en Caballito, donde vive actualmente el jefe de los ministros de Milei y que compró con un préstamo que 2 jubiladas le facilitaron por casi la totalidad de los US$230.000 que costó el inmueble.
¿Quiénes son las jubiladas? ¡Las mismas que le vendieron el departamento! Ahora fue citada a declarar la escribana que intervino en la compra-venta del inmueble, quien además certificó la operación de la casa del country. Y como esto es la Argentina, la misma profesional prestó servicios para personas que luego fueron condenadas por tráfico de efedrina.
Aún así Milei sostiene a su jefe de Gabinete. Se reunió con él a solas en Olivos y allí lo ratificó y le dio agenda de aquí a 2027. Dicho sea de paso: sólo en este país puede ser un anuncio que el jefe de Gabinete de ministros se vaya a reunir con los ministros del Gabinete. Y como una imagen vale más que mil palabras -aunque, tal vez, no más que un viaje a Aruba- el Presidente dejó en claro el apoyo a Adorni con un fuerte abrazo ante las cámaras durante el acto de conmemoración de la Guerra de Malvinas.
También prometió acompañar a Adorni en el informe de gestión ante el Congreso a finales de mes. Quizás Milei esté inaugurando una tradición: la de los Presidentes que actúan de fusible de sus funcionarios y no al revés, como debiera ser.
Y el de Adorni no es el único ejemplo. El Presidente también salió en auxilio de los funcionarios y legisladores que tomaron millonarios créditos con el Banco Nación. La sospecha es que pudieron haber accedido en condiciones privilegiadas, lo que el banco y algunos de los señalados desmienten. Por esto último es que llama tanto la atención que Sandra Pettovello, la ministra favorita de Milei, haya echado a su jefe de Gabinete por haber sacado uno de esos préstamos hipotecarios. Pettovello, a diferencia de Milei con Adorni, no estuvo dispuesta a tirarse arriba de la granada.
Tal vez no haya nada irregular en el acceso a los créditos de esos funcionarios, pero algunos casos resultan llamativos bajo la lupa del discurso oficial. Como el de Felipe Núñez, director del BICE, que predica sobre liberalismo desde el streaming Carajo, o Juan Pablo Carreira, nuestro Gran Hermano de Outlet, que oprobia al Estado apoltronado en un puesto en el mismo. No fue hace mucho que defendieron el intento de privatización del Banco Nación. Ahora nos enteramos que al mismo tiempo se beneficiaban de las líneas de crédito de la entidad estatal. Una nueva e insólita especie ha sido descubierta: los libertarios estatistas.
Y parece que la intervención del Estado no es tan mala como reprochan desde las usinas oficialistas. YPF anunció que congelará las naftas por 45 días para mitigar el efecto del aumento del petróleo en los bolsillos de los consumidores. Le hicieron caso a Axel Kicillof, que dijo que la petrolera es nacional “para eso”.
La medida de YPF es un intento de contener la inflación, que las estimaciones privadas ubican por encima del 3% en marzo. ‘Toto’ Caputo ya admitió que puede que veamos una inflación más alta que la deseada y una actividad que flaquee en el corto plazo.
Aún así, el ministro de Economía va a todos lados con sus cuadros en los que se ven cifras récords en crecimiento, consumo y otras yerbas. Lo que lleva a preguntar: si estamos tan bien, ¿para qué necesitamos apurar algún ayudín, como la reducción de encajes bancarios? Esa medida busca que bajen las tasas de interés y se reactive el crédito para motorizar el consumo y la actividad, 2 segmentos en los que andábamos bárbaros, según Caputo, pero que por algún motivo hay que darles un empujoncito.
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