POLICIALES

Hablan los liberados (y tiembla la bonaerense)

Los liberados por el Caso Candela empezaron a hablar. A contar detalles y prender el ventilador. Apuntan al mal desempeño de la Bonaerense, y al poder político. ¿Víctimas o victimarios?

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) Tras considerarse nulas partes del expediente por el secuestro y posterior asesinato de Candela Sol Rodríguez, comienzan a hablar a los medios los acusados y detenidos. Y se empieza a conocer la trama de cómo se montó la causa. Tanto los familiares de la niña como los acusados elevan sus quejas por la investigación y hasta hacer graves denuncias sobre la actuación de la Policía.
 
Hugo Bermúdez, quien fuera sindicado como el autor material del asesinato, y Alberto Espínola, acusado de haber aportado logística para secuestrar a la nena, apuntaron a la Bonaerense. Néstor Altamirano, “El Carpintero” acusado de tener participación en el caso, también contó su verdad. 
 
Todos coinciden en que durante sus detenciones fueron extorsionados y sometidos a apremios ilegales. Y que nunca se escuchó sus argumentos. 
 
Lo cierto es que el poder político mira de cerca cómo continúa la causa, ya que la cámara Penal de Morón resolvió que continúan siendo válidos los allanamientos realizados, las declaraciones de los testigos de identidad reservada, los peritajes y la autopsia de la víctima, y la Bonaerense sigue tal como estaba. El caso Candela, tal y como está hoy, es una bomba de tiempo. 
 
Los detalles
 
Apenas quedó libre, Bermúdez insistió con su inocencia. “No maté ni violé a Candela. Cuando me llevaron me tuvieron toda una noche a los golpes ; a las 10 de la mañana me dicen que me llevan por encubrimiento y resulta que después me dicen que estoy por homicidio”, dijo el “Peruano” (alias de Bermúdez) a América 24 .
 
Según contó, cuando Candela fue secuestrada él estaba en un supermercado de Morón, y el día que la mataron estaba en su casa con su mujer. “A mí me involucra la gente de la investigación que estaba ensañada conmigo y ponen un testigo de identidad reservada que miente” , aseguró Bermúdez.
 
En la comisaría de Villa Tesei me extorsionaban con una causa penal vieja. Cuando me veían me llevaban preso y me pedían plata y yo pagaba y salía”, continuó el ex acusado del crimen. Y le dio connotaciones políticas a su detención: “No tenían a nadie a quien culpar y necesitaban culpar a alguien porque se venían las elecciones” generales de 2011, sostuvo.
 
Otro de los acusados, Espínola, hizo declaraciones en el mismo sentido.
 
A mí me golpearon, me torturaron con una bolsa en la cabeza para que incrimine a gente que no tenía nada que ver” , dijo. Y detalló que le pidieron que involucrara a los también detenidos por el caso Leonardo Jara, Guillermo López y Fabián Gómez.
 
Por su parte, Néstor Altamirano, que había sido acusado de llevarle de comer a Candela cuando estaba cautiva, dijo que el ex fiscal del caso y el abogado de oficio que le pusieron le habían “aconsejado” qué debía declarar .
 
“Me fui desabrigado porque creí que regresaba antes de la noche y volví 6 meses después”, relatará en la entrevista que le brindó a Buenos Aires 2punto0 apenas bajó de un patrullero en la puerta de su casa. Esta vez, la policía lo traía de regreso tras haberle notificado su libertad, porque la causa que lo implicó y lo llevó a estar privado de libertad había regresado casi a foja cero tras la resolución de la Cámara que declaró nula la mayoría de las actuaciones.
 
El fiscal lo acusó de partícipe necesario de homicidio calificado, y a partir de allí, hubo un antes y un después en su vida. La sonrisa se convirtió en lágrima –cada tanto aun asoma alguna cuando recuerda las penurias de la vida tras las rejas- y se encontró participando de una historia que nunca imaginó para sí; de esas que la gente común sólo ve en los noticieros o en el guión de alguna película.
 
De nada sirvieron sus explicaciones. De poco sirvió repetir una y otra vez su verdad. Para los investigadores, la comida que “el carpintero” llevaba para el perro, era en realidad, la que había alimentado a Candela en sus días de cautiverio. Así, de una vida dedicada al trabajo, a la familia y al barrio, se encontró formando parte de una causa que ocupó 1.800 policías en un distrito cercado, donde apenas minutos después de la aparición del cuerpo se emitía por los medios una grabación que daba cuenta de un reclamo de dinero por la vida de la nena, y que en menos de 24 horas, ya se señalaba una casa como el lugar de cautiverio. Una casa que los días anteriores, cuando Candela aun estaba con vida y cuando los 1.800 efectivos rastrillaban debajo de las baldosas, no habían hallado.
 
La causa tuvo, desde su inicio, enormes fallas procesales y de investigación. No giró al fuero federal cuando se supo que era un secuestro extorsivo, ni cuando se supo que la extorsión y el móvil, podía implicar narcotráfico y ajuste de cuentas.
 
Por las irregularidades de la causa, la Cámara Penal de Morón decidió el martes liberar a todos los detenidos (salvo Jara, detenido por otro delito). Pero la virtual anulación no alcanza a los allanamientos, declaraciones de testigos y peritajes, que conservan validez.
 
“Pocas veces vamos a ver en la historia argentina una resolución que deje en libertad por un homicidio a todos los imputados”, sintetizó este desenlace Matías Morla, abogado de Altamirano.