AUTOCRACIA DIGITAL

No es el Gran Hermano de 1984, es China del 2020 (y es aún peor)

China continúa desarrollando políticas de control de vigilancia extrema para sus habitantes y sus conductas para lograr un sistema de puntajes a través de los cuales la población (según sus conductas) puede acceder o no a distintos privilegios o castigos.

Parece que la serie futurista de tecnología aplicada en futuros distópicos y aterradores, Black Mirror, no estaba tan equivocada ni tan alejada.

El episodio "Caída en Picada" plantea un futuro distópico en el cual el mundo se maneja a través de un sistema de "crédito social" donde uno vale lo mismo que su puntaje que es dado por las interacciones con la gente a través de estrellas como las de las reseñas de hoteles y restaurantes. La conducta equivale a cantidad de estrellas y estas estrellas luego se promedian dando acceso social a distintos privilegios o privación de los mismos.

Menos pintoresco y hollywoodense es lo que China tiene planeado para (nada más y nada menos que) el 2020 donde se espera que haya 600 millones de cámaras de vigilancia en todo el país –casi una para cada dos habitantes– y las autoridades tendrán en breve disponible una base de datos de reconocimiento facial que almacenará información sobre los 1.300 millones de ciudadanos del país propiciado por las grandes tecnológicas Alibaba y Tencent.

Este panóptico nacional digno de la teoría del sociólogo Michel Foucault controlará los movimientos y conductas de todos los ciudadanos que recibirán un puntaje social, legal y político que traerá sus consecuencias de no llegar a un buen número. Por ejemplo no poder ser elegido para un cargo público, tener problemas para salir del país, entre otros.

"El panoptismo se basa, según la teoría del panóptico de Michel Foucault, en ser capaz de imponer conductas al conjunto de la población a partir de la idea de que estamos siendo vigilados. Se busca generalizar un comportamiento típico dentro de unos rangos considerados normales, castigándose las desviaciones o premiándose el buen comportamiento."

De esta manera y según esta teoría que también se ve claramente (y más violentamente) en el libro 1984 de George Orwell, las personas actuarán de manera correcta a causa de la vigilancia que, en el caso de China, ejercerá el Estado sobre sus habitantes. El recibir premios y castigos basados en la conducta creará a estos "robots del bien" que terminarán comportandose como deben por el miedo al ojo de Gran Hermano y por el temor de no saber cuándo serán observados mantendrán las formas todo el tiempo. O al menos esto se espera en la teoría ya que, en realidad, nunca fue aplicada. Hasta ahora.

Ahora, surgieron dos iniciativas en las que este sistema chino actuará: en la educación de los jóvenes.

Según el China Daily, con la excusa de "controlar el absentismo escolar y mejorar la concentración de los alumnos", deberán usar uniformes con GPS para "garantizar a los padres" la asistencia y seguridad de sus hijos.

Los padres podrán ver sus movimientos en video a través de una aplicación móvil.

Además contarán con el reconocimiento facial de los estudiantes para que no puedan sacarse ni cambiarse el uniforme entre sus compañeros. Si uno de ellos falta se notificará a los profesores y a los padres a través de una alarma.

La segunda de las medidas, que también se ha conocido estos días, es un sistema de reconocimiento facial dentro de las aulas que mide el nivel de atención de los alumnos y avisa al profesor si se distraen. Ya se ha implementado en una aula de un colegio de Hangzhou, en la provincia de Zhejiang, que prevé instalarlo en toda la escuela este verano.

Tres cámaras situadas en la pizarra escanean cada 30 segundos las caras de los estudiantes y manda la información a un ordenador capaz de clasificar las expresiones faciales en siete emociones distintas y mediente un algoritmo medir el grado de concentración. El sistema también es capaz de detectar si los chicos leen, escriben o se quedan dormidos.

No hay dudas de que con este sistema China logrará reducir significativamente las ausencias, distracciones, delincuencias y otras conductas pero ¿a qué costo? Aunque no será violencia física como en las dictaduras militares esta violencia ejercida por el gobierno será un click psicológico fuerte para los habitantes y sobre todo para los niños.

El Gran Hermano de Orwell llegó antes de lo esperado de la mano del panóptico de Foucault y el capítulo de Black Mirror, todo junto. El control psicológico a través de la vigilancia ya es una realidad que aterrizará a China en menos de un año formando una verdadera autocracia digital distópica de vigilancia en el mundo real.

 

 

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