IMAGEN PAÍS G20

Del naufragio de Arabia Saudita al surfeo de Ucrania

2 países con problemas pero con distinta planificación ante los medios y el G20. Ucrania venía de la acusación de Rusia de conducta muy irregular con 3 buques de guerra y la declaración de la ley marcial. Arabia Saudita debía remontar el asesinato de Jamal Khashoggi y los bombardeos a civiles en Yemen. Los problemas que sobrepasan las fronteras explotan después en eventos de magnitud como lo es el G20. El tema es cómo se previenen y cómo se tratan para que la imagen del país no quede afectada mediática y mundialmente. Arabia Saudita se dio cuenta demasiado tarde mientras que Ucrania lo está manejando de manera más ordenada. Podría afirmarse que los sauditas naufragaron el miércoles 28/11 apenas arribó el príncimpe Mohamed bin Salman. En cambio el mismo día, los ucranianos han podido subirse a la ola y surfear todo lo que pudieron y prometen una conferencia de prensa en un hotel porteño.

Aunque no son comparables en cuestión de gravedad: Arabia Saudita tiene a su príncipe Mohamed Bin Salmán investigado por asesinato y tortura mientras Ucrania está por entrar en un conflicto militar contra Rusia por el territorio de Crimea, tienen una cosa en común: ambos necesitan cuidar su imagen frente al mundo. 
 
La cuestión árabe se advirtió hace días. Las organizaciones Human Rights Watch y Amnistía Internacional vienen denunciando los delitos del príncipe Mohammed Bin Salmán al mundo desde el asesinato en Estambul del periodista Jamal Khashoggi hasta hace una semana  (21/11) donde explotó la denuncia por abuso y tortura que realizaron los hombres del príncipe.
 
 
Es sabido mundialmente que el árabe cuenta con impunidad total en su principado pero el príncipe no se avivó de que no la tendrá en el resto del mundo. Como estrategia unas semanas después del asesinato de Khashoggi decidió hacer una gira regional por el medio oriente para reforzar alianzas con países hermanos como Emiratos Árabes, Egipto y Túnez.
 
Más cercano al g20 no pudo o no quiso hacer nada para que el caso no llegara a la Argentina porque aparentemente subestimó su poder y los medios del país junto con los internacionales estallaron en su contra cuando Human Rights Watch pidió a la Argentina una investigación e imputación en su contra. 
 
Fuentes desde el interior de los medios de comunicación han comentado que recibieron llamados para pedir que no se hable mal del príncipe ni de sus denuncias pero ya es demasiado tarde. 
 
Ni bien llegó pidió extrema seguridad, blindaje para la embajada y hasta un inodoro de oro. Pero sobre el tema, nada.
 
El caso de Ucrania se manejó distinto. Aunque hace unos días intentaron entrar en el estrecho de Kerch en Crimea con buques armados en contra de Rusia, se adelantaron a los hechos y pidieron que la cumbre, por el contrario, condene a Rusia por los ataques de los buques rusos a la marina ucraniana.
 
Ucrania ni siquiera formará parte de la cumbre pero Petró Poroshenko, su presidente, ya estuvo presionando a países occidentales como Estados Unidos, Francia y Canadá para cuestionar a Moscú a través del embajador ucraniano en Buenos Aires, Yurii Diudin
 
 
La estrategia ya le está funcionando porque el presidente de Estados Unidos, Donald Trump está dudando en hacer su reunión con Vladimir Putin en apoyo a Ucrania.
 
Por otro lado, el día 29 de noviembre Emine Dzharaparova, la Primera Viceministra de Política de Información de Ucrania dará una conferencia de prensa al márgen de la Cumbre del G20 para declarar sobre su lucha contra la agresión rusa haciendo hincapié en la anexión ilegítima que realizó el país de Putin sobre Crimea en el año 2014, contra la que Ucrania se está levantando cuatro años después, en el 2018. 
 
Los conflictos son diferentes y también lo son las formas de manejarlos frente al mundo, pero estos días el príncipe Salmán estuvo en boca de todos y Ucrania, aunque tuvo su dosis de cámara, se fue corriendo por la tangente.