DENUNCIAS

Como en Argentina: Porristas de la NFL denunciaron abusos sexuales

Una joven porrista de la NFL (sigla del fútbol americano en Estados Unidos) denunció este domingo (15/04), de manera anónima, que varias de ellas fueron abusadas sexualmente. Además, muchas de ellas coincidieron con la explotación de sus servicios en los equipos, que se benefician al enviarlas a reuniones previas al juego y otras donde son sometidas a ofensivas sexuales, comentarios y toqueteos de los fanáticos. La animadora, que prefirió el anonimato, señaló que los equipos pueden cobrar hasta 200.000 dólares por cada porrista que acuda a la reunión, pero ellas solo son recompensadas con 100 dólares. Estos hechos tienen mucha similitud a lo que ocurre en el fútbol argentino luego de que estallará el escándalo de abusos sexuales a jugadores juveniles de Independiente y River que desmanteló una gran red de pedofilia que ya tiene seis detenidos.

El fútbol argentino se encuentra completamente sacudido por las denuncias de abusos sexuales contra futbolistas juveniles de Independiente que desmanteló una gran red de pedofilia que tiene como detenidos a Alejandro Carlos Dal Cin (Representante de futbolistas juveniles), Juan Manuel Díaz Vallone (Organizador de torneos de fútbol), Martín Bustos (Árbitro y juez de línea), Leonardo Cohen Arazi (Relacionista Público), Silvio Fleyta (Un estudiante de 24 años que "entregaba" a las víctimas) y Tomás Beldi (abogado de Bustos que rompió un celular con información sensible del caso). 

En medio de estos episodios que se viven en el fútbol nacional, en Estados Unidos se vive una situación similar debido a que una porrista de la NFL (sigla del fútbol americano) denunció este domingo (15/04), de manera anónima, que varias de ellas fueron abusadas sexualmente.   

Las mujeres denunciaron acoso sexual por parte de aficionados que en estado de ebriedad se les acercan para fotografiarse, pero sobrepasan los límites. 

“Cuando tienes un sujetador push-up y una falda con flecos, a veces, lamentablemente, parece que viene con permiso de ser ofendida”, declaró la animadora Titans, Labriah Lee Holt en un reportaje que concedió al periódico estadounidense The New York Times.

Los funcionarios de los equipos están conscientes de la situación, señalaron las porristas, pero poco hacen a fin de prevenir el acoso. Las porristas de la mayoría de los equipos deportivos profesionales de ese país tienen que convivir con los fanáticos en los partidos y eventos promocionales donde pueden resultar espantosos los contactos con personas intoxicadas. Una exporrista de los Pieles Rojas recordó una situación particularmente incómoda: a ella y cinco compañeras las mandaron al domicilio de un aficionado, donde varios hombres estaban tomando y viendo un juego de fútbol americano, según publicó este mismo domingo el sitio mexicano El Diario.  

Cuando visitan los estacionamientos donde se congregan los fanáticos, en ocasiones las porristas van de dos en dos o en grupos reducidos para sentirse más seguras, reveló el sitio El Diario.

“No había ninguna protección para eso”, sostuvo Holt al medio The New York Times. “Uno tiene que andar donde están acampando, ir a las tiendas de campaña, departir con los aficionados y mover los pompones. Y en ocasiones hay desagradables hombres mayores que han estado bebiendo y dicen algo indebido. Es común, y la industria lo sabe”.

Una porrista que lleva mucho tiempo con los Vaqueros de Dallas recordó un partido local cuando su escuadra caminó cerca de un grupo de seguidores de las Águilas de Filadelfia. “Íbamos caminando, saludando y sonriendo, cuando me llamó la atención un hombre”, declaró la porrista, pidiendo no ser identificada debido a que, como a muchas otras, la obligaron a firmar acuerdo de confidencialidad. “Me miró y dijo, ‘¡ojalá te violen!’. Ése es el tipo de cosas que nos han gritado. Inclusive nuestros aficionados, en cuanto se emborrachan, gritan cosas y uno piensa, ‘¿en serio?’. Es parte del trabajo. Se supone que uno lo acepte”.

Reconociendo el problema, algunos equipos abordan el acoso en la capacitación y mediante los folletos dados a las integrantes de la porristas y el equipo de baile. Las mujeres siguen siendo enviadas a las fiestas en los estacionamientos, las suites de aficionados importantes o las tribunas.

A las porristas se las manda asimismo a hospitales, fiestas de cumpleaños o de oficinas y a supermercados para ayudar a promover a sus equipos. A menudo, son enviadas sin medidas de seguridad.

Los Vaqueros de Dallas enseñaban a sus porritas y bailarinas qué decir a las personas que les dijeran cosas ofensivas o las tocaran en forma indebida. Las mujeres tenían instrucciones de nunca molestar a los seguidores.

“Nos enseñaron cómo responder si alguien nos tocaba”, manifestó la veterana porrista de los Cowboys. “Nos dijeron que dijéramos cosas como, ‘eso no es muy agradable’. Ser tiernas, no groseras. Decir, ‘¿puedo pedirte que no te pares aquí?’. Usar el lenguaje corporal para ayudar a prevenir la situación. Nunca portarse fea. Nunca. Siempre ser cortés. Porque de no ser por los aficionados no estaríamos aquí —así es como se su supone que pensemos sobre esto”.

“Ahora… yo creo que nos deberían entrenar a levantar la mano y decir, ‘seguridad, ¡alejen a este hombre de mí!”.  

En comunicado, un vocero de la NFL señaló que “la NFL y todos los clubes miembros de la NFL respaldan las prácticas de empleo justo. Los empleados y colaboradores de la NFL tienen derecho a trabajar en un entorno positivo y respetuoso donde no exista ningún tipo de hostigamiento”.

Debra Katz, una abogada que ha llevado casos de acoso sexual, sostuvo que los equipos deportivos profesionales tienen la obligación legal de proteger a las porristas de contacto no deseado con los seguidores.

El hecho de que varios equipos exijan a sus porristas firmar acuerdos de confidencialidad despierta un alerta en estas situaciones donde puede darse el hostigamiento, señaló Katz.

La porristas rara vez se interponen ante casos por acoso, ya sea por creer que es lo que se espera en su trabajo o por temor de ser despedidas por quejarse.

“No es que alguien me agarre los pechos, ni nadie me dijo, ‘acuéstate ya conmigo”. Es mucho más sutil”, señaló la exporrista de los Pieles Rojas. “Es como en todas las dinámica de abuso. Uno no cree tener la libertad de decir que preferiría no hacer eso. En cambio, la tratan mal y le pagan poco y la regañan en el ensayo por no traer el labial correcto. Todo es muy complicado”.

Una animadora que prefirió el anonimato señaló que los equipos pueden cobrar hasta 200.000 dólares por cada porrista que acuda a la reunión, pero ellas solo son recompensadas con 100 dólares.

Si bien la mayoría destacó que no han tenido problemas con los oficiales del equipo, algunas sí dieron a conocer momentos incómodos con aficionados. Una incluso contó que una vez un aficionado le gritó que “ojalá la violaran”, mientras que otras han detallado que a veces el trabajo incluye situaciones bastante extrañas como ir a la casa de algunos aficionados mientras ven partidos de la NFL. Esto pasó con los Washington Redskins. 

Lamentablemente, existen altas probabilidades de que este tipo de cosas sigan ocurriendo, ya que muchas porristas eligen no hablar al respecto por miedo a perder sus trabajos puesto que “superan a cientos de chicas para obtener este puesto”.

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