Jorge Todesca desde el INdEC, y no Federico Sturzenegger, desde el BCRA, como se preveía, pitó ayer (11/01) el comienzo del 2do tiempo del carry trade, ya que confirmó que la etapa anterior finalizó con una inflación de casi el 25% en 2017, lo cual deja un generoso núcleo de base para lo que viene y relativiza cualquier pronóstico REM en la materia: para qué Relevamiento de Expectativas del Mercado.
MIENTRAS LA DEUDA BANQUE...
Cuidado: El apocalipsis ya no garpa
El control de la inflación dejó de ser considerado por Mauricio Macri como un déficit de los dos años que lleva en la Casa Rosada, porque el Norte de la gestión pasó a ser la reelección presidencial, para la cual faltan 21 meses. Y ni los máximos profetas del apocalipsis no kirchneristas, como Javier Mileil o José Luis Espert, entre los más osados en sus sentencias, se animan a vaticinar un estallido de este modelo de endeudamiento gradualista en lo fiscal, y ahora también en lo monetario, previo a octubre de 2019. El partido de la inflación queda circunscripto a dos ámbitos: el de la formación de los precios y las negociaciones paritarias, una conflictiva carrera con detonante social cuyo final es incierto o no. Para que el mercado se entretenga, el Banco Central aceptó cambiar la referencia y que sea la tasa de interés (y no las Lebacs, que alimentaba el REM) el eje sobre el que girarán los portafolios del nuevo y enriquecido carry trade (bah, bicicletas) que comenzó a construirse. El endeudamiento le pone techo al tipo de cambio para asegurar signo positivo en los arbitrajes, y en todo caso, de la habilidad e información de los operadores dependerá sacarles más jugo a los menúes, con Letes, Bopomo, Bocan por tasa Badlar, letras provinciales (sobre todo bonaerenses, porteñas y mendocinas), y ahora (gracias al sinceramiento de la inflación) bonos CER y discount en pesos, más fideicomisos, obligaciones negociables y acciones, donde entra a jugar el componente impositivo. Los bancos tendrán que ponerse a tono con los plazos fijos e interactuarlos con las cuentas sueldos para acreditar presencia.
El 1er cuarto de 2018 transcurrirá con las planillas de tarifazos a full atizando el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que hasta los pronósticos más indulgentes ubican encima del 6% en el período estival, lo cual se traduce en una licuación de las deudas y los gastos en pesos, mientras se traslada nominalmente el mayor efecto a los recursos tributarios que devienen de la economía inflacionada.
En las planillas, jugar con los precios suena a negocio redondo para ajustar al menor costo político y que sea “el mercado” el que corte el hilo por lo más delgado, ya que la dirigencia política hizo su parte aplicando ese principio a los haberes jubilatorios.
La inminencia de las paritarias, precisamente en este 1er trimestre de "permitidos" para los aumentos, abre un interrogante sobre el acelerador social que se le podría oponer a la licuadora. Ya circula una inquietud sobre la estabilidad laboral, atizada por el propio gobierno con los recientes despidos en el sector público, que amenaza a la beligerancia de los sindicalistas menos comprometidos con los favores oficiales y, por lo tanto, más permeables a la presión de la militancia izquierdista de base.
Cambiemos juega con fuego pero la meta electoral sirve de excusa: la patológica historia de la inflación en Argentina es inapelable en cuanto al final que, tarde o temprano, suele tener este jueguito cuando se sube el ritmo de la carrera por el ingreso y pum.
La Jefatura de Gabinete coordina esta versión macroeconómica del “Despacito” (pero no con cadencia tropical sino la del canto tribunero de cuando el equipo está ganando y el partido está liquidado) en las cuentas fiscales y en el programa monetario, dejando fluir la marcha de los precios para completar la transferencia de recursos al sector empresario beneficiado.
Ha sido la gran conquista pírrica del elenco económico de Marcos Peña nacida del propio estrepitoso fracaso de las metas de inflación: doblegar la tozudez de Sturze por atajarle penales a la moneda y permitir un reacomodamiento de los precios relativos en dirección de los intereses perseguidos.
La entrada al circuito financiero de los US$15.000 millones traducidos a pesos por colocación de deuda pública completa el marco del nuevo portafolios del carry trade en barbecho, y serán los operadores más hábiles los que consigan sacarle jugo a las martingalas, entre los bastidores de la tasa de interés gradualmente bajada y el tipo de cambio contenido por la propia oferta de dólares del endeudamiento, descontado el déficit comercial y los intereses.
Dentro de este esquema, las referencias directas del mercado, en principio, ya no pasan por la marcha de la inflación, sino por la renta arbitrada entre las distintas tasas, por lo que las expectativas respecto de los precios (REM) pasan a un segundo plano y apenas se escucha un tic-tac que podrá ir cobrando volumen con el tiempo.
La reinserción en el mundo que el gobierno busca consolidar con el acelerado llenado del tramiterío de admisión en la OCDE, traducido en el reciente DNU multipropósito, y el chapeo de la presidencia que ejerce este año en el G-20 funciona como reaseguro ante el Fondo Monetario Internacional para reestructurar los plazos de la deuda en caso de que se entre en zona de riesgo en los próximos tres años.
La Superliga de la City
En la Casa Rosada se terminaron de persuadir de que en Wall Street no están dispuestos a mejorar mucho más la calificación del riesgo a la que prestan atención los inversores, y que la atracción de capitales de mediano y largo plazo aplicados a la producción dependerá de promover negocios puntuales. Sí, en cambio, necesitará mejorar la reputación de mal pagador e incumplidor de compromisos, como se propuso en la presentación hecha ante la Securities Exchange Commision (SEC) previa a la emisión de deuda.
Los estrategas de los fondos comunes de inversión alternan por estos días las vacaciones con el estudio de alternativas con activos para el carry trade que salgan del cómodo círculo cerrado de las Lebacs.
Aparecen así, además de las Letes, el TJ20 (Bopomo) vinculado a la política monetaria, el Bocan AA22 relacionado con la tasa Badlar, las letras provinciales (PBD19 y PBY22 bonaerense, BDC22 Y BDC24 porteños y PMJ21 mendocino), de los bancos de CABA y de Provincia de Buenos Aires.
Asimismo, en los portafolios en formación cobran mayor protagonismo los fideicomisos financieros y obligaciones negociables con cupón mínimo asegurado y Badlar más 300 puntos básicos, lo mismo que Fondos Comunes de Inversión. Claro que en las sumas y restas de las rentas deben tenerse en cuenta las implicaciones impositivas y que no son fáciles para entrar y salir por la falta de liquidez en el mercado secundario
Según las combinaciones, los rendimientos superan largamente el 20% anual,que es la cuerda estimada de inflación en 2018, y de algún modo se alinean con Lebacs.
Para calzarse con el IPC, cuyo control la política oficial sacó del primer plano como objetivo, están los bonos que ajustan por CER como el Boncer 21 y el Discount Pesos (DICP).
La pendiente de la curva de las Lebacs está hoy negativa, con tasas que van del 28% para el tramo más corto al 25,50% para los tramos más largos, pero a la corta continúan siendo faros que penetran la neblina.











