EN PLENO ASCENSO DE RANDAZZO

El día que Cristina tiró a Moreno a los buitres

Tal vez, el funcionario que mejor cumple con la tarea de fiel soldado de los pedidos de la Rosada sea el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, el más fiel 'colaborador' -o 'el mejor', como alguna vez se autodefinió- que tiene Cristina Fernández. Pero la mandataria no duda descargar flagelos sobre sus hombres cuando la urgencia dicta, y en el camino, como buitres, otros van haciéndose lugar.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) Los tiempos de Cristina Fernández no son los de Néstor Kirchner y los hombres del gobierno lo saben. Incluso aquellos que se lucieron por años como inamovibles: apellídanse De Vido, Moreno o Fernández.  
 
Como si los códigos no existieran y borrando con el codo lo que escribe con la mano, la mandataria "corta cabezas" si la necesidad se lo dicta y hoy en día, si algo sobran son las necesidades.
 
Tanto es así que hasta el más fiel soldado de los K, o "el mejor" soldado, como una vez se autodefinió, está a punto de llevarse todos los golpes por las trágicas consecuencias que producen medidas que (para muchos "brutalmente") aplicó, pero que contaron siempre con el respaldo presidencial.
 
Se trata nada menos que de uno de los hombres más polémicos del Gobierno: el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, quien ya recibió un anticipo o una amenaza: ante varios testigos, la mismísima presidente le habría reprochado la falta de efectos positivos de las medidas de control sobre el comercio exterior y el mercado cambiario.
 
Como si con Moreno cayeran todos los problemas del "modelo", de una economía que luce estos días irrecuperable ante los ojos del más soso, Cristina reprochó al funcionario todos los desajustes. Por supuesto, lo hizo en secreto, pero en presencia de varios testigos que gozaron del reto al hombre fuerte del equipo económico y que suele maltratar a todos los funcionarios.
 
Esto ocurrió en la Quinta de Olivos. Según informa el diario 'Clarín', fue el martes 10 de julio, cuando un grupo de calificados funcionarios trataban el problema del dólar paralelo y, principalmente, el freno de la economía, cuando imprevistamente, y por primera vez, la Presidente lanzó reproches a la gestión de Moreno.
 
Cristina le pidió explicaciones por los problemas evidentes que tienen los controles sobre el comercio exterior y su impacto negativo en el nivel de actividad. E hizo mención a un puñado de casos específicos.
 
Moreno se sorprendió. Pero también sus colegas. Era la primera vez, en mucho tiempo, que la Presidente le hizo sentir al supersecretario Moreno el rigor de su poder.
 
Cristina también expresó su disgusto por el resurgimiento del dólar paralelo como tema de agenda pública y política. El billete se disparó por las propias medidas del Gobierno y hoy se instaló como prioridad en las preocupaciones económicas.
 
4 días después, Ricardo Etchegaray tuvo un pico de estrés y el Banco Central dejó de minimizar la escapada del paralelo y empezó a operar con financistas amigos para ponerle un techo al mercado marginal.
 
De ese encuentro en Olivos participaron varios ministros y un secretario de Estado.
 
Entre quienes disfrutaron del reproche, estaban: Axel Kicillof, Hernán Lorenzino y Julio de Vido.
 
Y como si fuera poco, Cristina blanqueó luego su malestar con Moreno en un acto público. Sin que nadie entonces entendiera la comparación, ella miró al secretario y, desde el atril, dijo: "¿Por qué tiene esa cara? Moreno, no me mire como Angelici lo miró a Riquelme". Los funcionarios que fueron testigos del apercibimiento a Moreno dicen que vieron al supersecretario golpeado y descorazonado por el cuestionamiento.
 
Moreno consideró injusta la reprobación de la Presidente.
 
Amado Boudou interpretó que reflejaba el malhumor por otro tema: que Moreno sueña con ser un eventual candidato presidencial en 2015.
 
Hernán Lorenzino trasladó la comidilla a los banqueros amigos del Ministerio de Economía, aquellos a quienes Moreno califica de traidores a la patria. Por eso, el secretario de Comercio esta semana volvió a arremeter contra el jefe político de Lorenzino, el vicepresidente Boudou. Así, repitió en la intimidad: "Que ese chorro deje de hablar de mí".
 
Los líderes del Grupo de los 6 dicen que los problemas son más graves que los que reconoce el Gobierno y –además– están pésimamente administrados. Para este agrupamiento, sólo la impericia puede generar que, con precios récords de la soja, falten dólares en el BCRA .
 
Pero es ahora Florencio Randazzo, figura en ascenso, el que sigue de cerca el comportamiento del equipo económico: para el ministro los pases de factura y la impericia de los funcionarios generan un costo político a la Casa Rosada. "Estos nos van a llevar puestos a todos", se queja.
 
Para seguir la cuestión económica, Randazzo incorporó a su equipo a un economista calificado y con experiencia, Gerardo Otero. El ex ministro bonaerense ya preparó varios documentos confidenciales y un trabajo sobre la crisis financiera en la provincia de Buenos Aires, según informa el mencionado matutino.
 
El documento sostiene que las cuentas bonaerenses no dan más. Sin embargo, a diferencia del inicial criterio duro del cristianismo, Otero sostiene que los inconvenientes bonaerense son estructurales y que constituyen un problema macro-fiscal que involucra al Gobierno nacional. No ahorra críticas a la gestión de Scioli, pero sugiere lo siguiente: una solución consensuada para evitarle costos políticos a la Presidente.

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