Como con China, K negocia sin Lavagna la cancelación de pagos con el FMI

El diario La Nación, sin quererlo, porque su política editorial es el respaldo a Roberto Lavagna, plantea un interesante contrapunto editorial entre sus columnistas políticos más importantes, que ofrece la sospecha que se avecina otra crisis en el Gobierno y en la relación entre Néstor Kirchner y Roberto Lavagna, ahora por la relación con el FMI:

Joaquín Morales Solá afirma que la tregua se encuentra vigente entre Néstor Kirchner y Roberto Lavagna: "(…) El conflicto radica en la oportunidad y en los procedimientos. Si algo bueno sucedió en la semana última fue la restauración de un clima de urbanidad dentro de un gobierno atravesado en días recientes por feroces luchas internas. La discordia se zanjó cuando el Presidente firmó el decreto de autorización del canje de la deuda. Respaldo implícito a Lavagna. Mensaje directo de que la propuesta en boga es la última oferta argentina. "

Mariano Grondona explica que la tregua es de muy corto plazo, y que Lavagna no aparece en los planes de mediano plazo de Kirchner: "Según fuentes estrechamente ligadas a la Casa Rosada, el ministro Lavagna ya estaba redactando su renuncia cuando sus amigos políticos más altos consiguieron disuadirlo. Pero los mismos que lo disuadieron temen que el episodio se repita dentro de poco. A partir de esta información, el alejamiento de Lavagna ha dejado de ser una de las tantas versiones que pueblan el mundillo político para convertirse en una alternativa posible, quizá probable, en el corto plazo.

La incomodidad que ha ido creciendo entre el Presidente y su ministro de Economía es recíproca. Del lado de Kirchner, la luz amarilla se encendió desde el momento en que trascendieron las ambiciones políticas de Lavagna con vistas a 2007. Mientras los ministros de Economía se atienen a su papel técnico, los presidentes los apoyan sin recelo. Pero hay circunstancias en que los ministros de Economía, por la importancia que adquieren en momentos difíciles, trascienden la esfera técnica para convertirse en figuras de significación política. En ese momento, se encienden las alarmas de la Presidencia. (…)"

Joaquín Morales Solá explica que la prioridad para Kirchner es resolver su entuerto con el FMI porque cree que así asegura el año electoral: "Néstor Kirchner está viviendo los seis meses más placenteros de su vida de presidente. Las novedades de la economía auguran una Navidad dispendiosa y una mayoría social ha vuelto a confiar en él, movida por la esperanza más que por la adhesión. Nada, sin embargo, le hubiera sido tan agradable sin la ausencia absoluta del Fondo Monetario Internacional en la política argentina. (…) Kirchner no quiere volver a someterse al señorío del organismo. Detesta la sola idea de regresar a las revisiones trimestrales, que eran, al fin y al cabo, un atajo del Fondo para ejercer una auditoría permanente sobre las decisiones de su gobierno. Daría años de su vida a cambio de no ver nunca más a una misión del organismo. (…) Ese es el contexto del proyecto político más importante de Kirchner en estas horas: cancelar la deuda con el Fondo. Pero hay un problema insalvable: no tiene plata. Intentó sacarle un préstamo a China, pero los chinos no hacen nada sin hablar con Washington y con el Fondo. ¿Por qué, además, arriesgarían US$ 15.000 millones en un país poco afecto a cumplir sus compromisos? (…)"

Mariano Grondona explica que el gran mérito de Lavagna ha sido no hacer nada, lo que se dice ‘la plancha’, algo que seguramente escadalizará a Luis Pico Estrada y sus colaboradores en el grupo de apoyo político a Lavagna: "El peronismo le debe a Lavagna dos grandes favores. El primero de ellos proviene del momento en que el presidente Duhalde lo nombró ministro de Economía en abril de 2002, cuando el país aún no había salido de la conmoción generada por la ya famosa "devaluación asimétrica" de su antecesor Remes Lenicov. En medio de esta turbulencia, nadie sabía cuánto podría durar el nuevo ministro ni, para el caso, el propio Duhalde. Lavagna exhibió aquí un mérito infrecuente en la Argentina: careció de un plan grandioso, de esos a los que nos han tenido acostumbrados nuestros ministros de Economía. (…) A este saber práctico, el ministro fue sumando con el tiempo otra virtud: la de dilatar problemas tan graves como el de la deuda externa a fuerza de mantenerlos en la indefinición. Esta será otra de las cualidades que se le reconocerán a Lavagna: demostrar que lo impostergable era postergable. (…)"

Joaquín Morales Solá anticipa que, al igual que en las negociaciones con China, Lavagna no acompaña la idea de Néstor Kirchner de ruptura total e inmediata con el FMI. Otra vez el Presidente no cuenta con su ministro de Economía: "(…)La idea de Kirchner es de Kirchner, aunque tanto Lavagna como el jefe del Banco Central, Martín Redrado, comparten el trazo del proyecto. Pero los dos jefes de la economía tienen otros puntos de vista sobre la negociación con el Fondo. Lavagna cree que será inevitable alguna clase de acuerdo con el organismo mientras exista una deuda, aun cuando el gobierno decida pagarle puntualmente los vencimientos. Promueve esa vía. El proceso de cancelación podrá ser más o menos rápido, pero nunca será súbito. No hay plata para eso, y ya se descartaron los prestamistas bonachones. La plata saldrá de aquí. Nunca será fácil deshacerse de cadenas tan viejas. (…)"

Mariano Grondona insiste en lo que Lavagna niega: que el ministro es un adversario político futuro de Kirchner, pero advierte que no es imprescindible y que, más bien, carece de respuestas para la Argentina que viene: "El segundo favor que le debe el peronismo a Lavagna es la victoria de Kirchner. Cuando éste se lanzó al ruedo de la carrera presidencial, su porcentaje de apoyo era mínimo hasta que anunció que mantendría en su puesto al ministro de Economía de Duhalde. Fue entonces y sólo entonces que las encuestas de Kirchner comenzaron a subir porque, animados por la reactivación en curso, los votantes no querían cambiar de caballo a mitad del río. (…) El hecho es que, cuando Kirchner lo "heredó", el ministro exhibía dos caras como el dios Jano. Una, la del técnico casi providencial. La otra, la del rival de Kirchner en dirección de 2007".

¿Se ha vuelto Lavagnadependiente la Argentina de Kirchner? Quizá lo sea aún por un tiempo, mientras no sanen del todo las heridas de 2002. Pero, para pensar que también lo será más adelante, cuando esas heridas cicatricen, habría que suponer que, además de ser un maestro de la coyuntura, el ministro posee las claves de nuestro futuro económico en el largo plazo. Esto es por lo menos discutible. Como lo demostró su reticencia ante la apertura china, como también lo muestran las dificultades comerciales que estamos teniendo con Brasil, la filosofía del ministro es proteccionista. Lavagna es, en tal sentido, un representante tardío de los años ‘80, cuando sirvió bajo Alfonsín. Pero el proteccionismo que, unido a la prolongación sin término del default , nos sirvió bien durante el corto plazo porque, destruido el crédito externo, no teníamos otro camino que "vivir con lo nuestro" (…)"

Joaquín Morales Solá concluye planteando una imagen patética de Kirchner negociando en su intimidad con España como único interlocutor ante USA y el FMI. Otra vez la imagen desolada que lució ante China: "La idea de tomar distancia del Fondo es tan cardinal que el Presidente echó mano de la influencia de su propia esposa y del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, dos de sus más cercanos consejeros políticos. Ambos han viajado a España para, entre otras cosas, pedirle Rodríguez Zapatero que interceda ante Rato. La relación de Rodríguez Zapatero no está bien con Rato, ni con el partido político de Rato, ni con el gobierno de Washington, patrón final del Fondo.

Además, Madrid no apoyará esa idea sin poner antes a salvo a sus empresas. La senadora Kirchner y Fernández no podían recalar en España sin llevar algo a cambio. Metieron en sus valijas las primeras decisiones sobre una eventual normalización de la relación entre el gobierno y las empresas de servicios públicos, una prioridad esencial de la administración española (…)".

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