Un espejo: El control cambiario hunde a Venezuela
Los economistas coinciden en que hay muchas dudas acerca del nuevo sistema cambiario venezolano, producto o del “vacío de información” o la escasa claridad en los datos de la nueva estrategia de adquisición de divisas. El ministro Jorge Giordani explicó que el nuevo mecanismo de subastas de las divisas cubrirá las necesidades de las empresas privadas en términos de importación y no es una devaluación implícita: “Será un proceso de subasta de divisas en la que participarán 4 entes, las empresas autorizadas, los agentes financieros, el Órgano Superior de divisas y el BCV”. Pero el mercado no solamente no le cree sino que le advierte que puede haber graves problemas por desabastecimiento de las pequeñas y medianas empresas venezolanas.
21 de marzo de 2013 - 11:43
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Venezuela es el peligro al que se asoma la Argentina. Venezuela ha devaluado en forma directa su moneda, el bolívar, y ahora ensaya una nueva devaluación, encubierta, apenas han transcurrido algunas semanas de la depreciación reciente. Eso quiere decir que las reservas internacionales de una potencia petrolera, se encuentran devastadas. Cuidado Argentina.
El economista venezolano Adrián Hernández opinó que la estrategia es 100% entendida como una devaluación, y el sistema de subasta es “la puja de una persona con una cantidad de dinero por una cantidad de dólares, lo que seguramente aumentará la cotización de esta moneda mucho más arriba del precio oficial actual o del que estaba negociando el Sitme (Sistema de Transacciones en Moneda Extranjera)”.
En el mercado paralelo, el precio del dólar ya cuadruplica el oficial, llegando a los 25 bolívares por dólar.
“En la medida que las empresas que estaban acudiendo al mercado paralelo acudan a este nuevo sistema, quiere decir que la demanda en ese mercado va a disminuir y, por ende, debería disminuir el precio”, afirmó un economista pero esto será posible si la oferta de las divsas a subastar alcanza un flujo que colme las necesidades de importaciones. Es un enigma cuál será el cupo.
La agencia española de noticias Efe consultó a varios economistas y empresarios, y así comenzó su despacho informativo: "El nuevo Sistema Complementario de Administración de Divisas (Sicad) anunciado por el Gobierno de Venezuela supone una devaluación adicional de la moneda local y no soluciona el problema de la escasez de dólares en el país, bajo control cambiario desde 2003 (...)"..
El Ejecutivo anunció un mecanismo para los importadores, tras la eliminación del Sitme, que permitía a empresas y personas naturales obtener dólares a una tasa superior a la controlada con la compraventa de papeles públicos. En sustitución, el nuevo Sicad (Sistema Complementario de Administración de Divisas) prevé subastas de divisas para garantizar las compras en el exterior a un precio del dólar que será por encima de los 6,3 bolívares por dólar (cotización oficial desde el 08/02).
El nuevo sistema complementará a la ya existente Comisión de Administración de Divisas (Cadivi), que atiende a empresas y personas físicas, pero que no da abasto a la demanda de divisas.
En Venezuela, al igual que en la Argentina, existe un control de cambios que limita el acceso a las divisas a quiénes las necesitan para realizar operaciones comerciales y establece cupos para quienes viajan al exterior, tienen que enviar remesas o deben pagar gastos de educación, por ejemplo.
La decisión busca aliviar las tensiones inflacionarias y de escasez de suministros en un país con las mayores reservas mundiales de crudo del mundo y con una alta dependencia importadora.
Las pymes
Cifras oficiales indican que solo en materia alimentaria, Venezuela importa un 40 % de lo que consume mientras la inflación cerró en 2012 en un 20,1 % y ya en enero pasado fue a 3,3 %, más del doble que en el mismo mes del año pasado (1,5 %).
Ante este panorama, expertos han considerado esta decisión como una nueva devaluación de la moneda local, el bolívar fuerte, después de la de casi 32 % anunciada el 8 de febrero para pasar de 4,3 a 6,3 bolívares por dólar
Sin embargo, por falta de divisas para importar insumos, los inventarios de las pequeñas y medianas industrias alcanzan, según el rubro, entre 45 y 60 días, informó el presidente de Fedeindustria, Miguel Pérez Abad.
De las 3.600 pymes afiliadas al gremio, entre 40% y 45% requiere comprar materias primas y demás materiales en el exterior para sus procesos de producción. De ese porcentaje, Pérez Abad indicó que la mayoría acudía al Sitme, mecanismo que el Gobierno eliminó el 8 de febrero, cuando anunció la devaluación de 46,5% del bolívar.
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“El volumen de dólares que solicitaban estas empresas al Sitme era inferior al que piden otras compañías del sector (las más grandes) a Cadivi, pero el número de empresas que adquiría divisas por el mecanismo que dejó de operar es más alto”, afirmó.
Pérez Abad reconoció que la eliminación del Sitme incidió en el sector. Dijo que los niveles de inventarios están en niveles críticos. “Para no detener las operaciones, las empresas entre unas y otras se prestan insumos para continuar el proceso de producción”.
Por su condición de pequeñas y medianas empresas las pymes no están inscritas en el Registro de Usuarios del Sistema de Administración de Divisas (Rusad), requisito indispensable para participar de la subasta de dólares mediante el Sistema Complementario de Administración de Divisas, anunciado por el ministro de Planificación y Finanzas, Jorge Giordani, y el presidente del Banco Central de Venezuela, Nelson Merentes.
El presidente encargado, Nicolás Maduro, aseguró durante un acto en el Teatro Municipal de Caracas que se evaluará la incorporación de los pequeños comerciantes al Sicad e instruyó a su equipo económico para que se concrete con la mayor celeridad posible.
Importar
La empresa venezolana que desea comprar, por ejemplo, una máquina que cuesta US$ 5 millones, tendrá que esperar a que convoquen a subasta, no serán diarias y se desconoce el cronograma.
Cuando esto ocurra, la empresa entrega su orden especificando lo que está dispuesta a pagar por los dólares en la entidad financiera de su preferencia para que la envíe al Banco Central donde se reúnen todas las posturas. Si resulta favorecida en la subasta un equipo de verificación constará que la máquina que desea comprar efectivamente vale cinco millones de dólares.
Ahora la empresa tiene que pedirle a su entidad financiera que emita una carta de crédito, es decir, un certificado que le garantiza a la compañía que le va a vender la máquina de que va a cobrar a fin de que comiencen los trámites para el envío de la mercancía.
Una vez la máquina llega a Venezuela un equipo del Gobierno verifica que efectivamente lo que ha arribado al puerto es lo que se solicitó importar y, solo después de este paso, el Banco Central le paga directamente al exportador.
Este detalle es clave. La entidad financiera del país que emite la carta de crédito no recibe las divisas, es el Banco Central el que paga al exportador.
Pero la carta de crédito tiene un plazo y al vencerse la entidad financiera tiene que desembolsar las divisas que, en teoría, luego le devolvería el Banco Central pero esto no es lo que está establecido.
Tesoreros consultados explican que se trata de un problema operativo que tienen que resolver las autoridades para que el sistema pueda comenzar a funcionar.
Otro factor a tomar en cuenta es que los bancos locales evalúan el riesgo de cada empresa, su capacidad de pago, antes de abrir la carta de crédito y exigen que coloque garantías por la cantidad de divisas que está solicitando, algo que constituye un obstáculo para la pequeña y mediana industria.
Además lo engorroso del sistema impide que las multinacionales que operan en el país puedan garantizarle a sus casas matrices que retornarán las divisas que les presten para comprar insumos, una modalidad que hasta ahora había permitido mantener inventarios en niveles adecuados.
Los dólares
El presidente de la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria), Carlos Larrazábal, aseguró que la economía venezolana se ha hecho dependiente de las divisas y del precio del petróleo.
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En una entrevista con Globovisión, declaró que Conindustria viene planteando, de forma reiterada, que Venezuela presenta un modelo que no propicia la economía nacional ni el empleo. "Aquí somos muy buenos poniendo nombre a todo, es la primera vez que tenemos una crisis con un precio del petróleo históricamente alto", dijo.
Él criticó toda la burocracia con la que debe lidiarse para conseguir dólares con los cuales pagar importaciones genuinas.
"Venezuela debería tener suficientes divisas, dejemos de gastar tanto dinero en el exterior": El presidente de Conindustria también ratificó que las empresas están diversificando riesgo.
También Fedecámaras observa con preocupación el hecho de dejar por fuera del Sicad a las empresas no inscritas en el Rusad, “no formarán parte de este primer sistema una cantidad de empresas pequeñas y medianas que no han tenido sus papeles al día pero que tiene la necesidad de importar también”.
A su vez, el economista José Ramón Acosta destacó: "El Gobierno dice que es un sistema de subasta, pero lo único que quedó claro es que el precio de la misma es de 6.3 bolívares para arriba. Si la gente pensaba que el bolívar iba a recuperar el poder adquisitivo... pues eso no va a ocurrir”.
Para iniciar el proceso en el Sicad, las empresas tienen que enviar a los agentes financieros y al órgano superior los requerimientos y su documentación, una vez que se defina la subasta, las empresas que han sido autorizadas tienen que entregar a los agentes financieros el monto aprobado y a su vez estos recurren al BCV para que se liquiden los recursos que han sido subastados y autorizados para las empresas.
“Este es un mecanismo altamente perverso y no se cómo van a hacer para fijar el precio”, expresó Acosta.
El vicepresidente de Fedecámaras, Jorge Roig, indicó que a pesar de la transparencia que pueda tener el Sicad a la hora de asignar los dólares no deja de preocuparlos pues, “nunca se va a saber el final del cierre, lo cual dependerá de la oferta del mercado, y si el mercado es muy demandante por supuesto que el precio será más alto”.
Acosta apuntó que el sistema de subasta es buenísimo para el ofertante y es malísimo para el demandante, y aclaró que “esta es una subasta a ciegas, no como la de las películas, en la que las personas van poniendo un precio y van haciendo una puja teniendo una idea de lo que están ofertando los demás. Lo del Sicad es una subasta cerrada, sin idea alguna de la oferta que se hizo. Este mecanismo está diseñado para que el Gobierno se apropie completamente del excedente del consumidor“.
La devaluación
Para el economista Richard Obuchi, profesor del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), este mecanismo “sin ambigüedad” debe ser considerado una “devaluación adicional”, y estimó que está orientado “a permitir al Gobierno central obtener más bolívares por los mismos dólares”.
Él advirtió, sin embargo, que a menos que se incrementen las divisas asignadas a través de CADIVI y de este sistema, no se estará atendiendo “directamente el problema de balance externo ni los (…) asociados con la escasez de dólares”.
El presidente del Consejo de Economía Nacional, Efraín Velásquez, dijo al canal privado Globovisión que el monto asignado mediante esta subasta debería ser similar al que otorgó en 2012 el Sitme, que estimó en US$ 9.000 millones anuales.
Consideró, incluso, que debería ubicarse en US$ 1.000 millones al mes.





