DEBATE

Gracias a Paraguay, que estará ausente, el Mercosur estará en las noticias

El Mercosur languidece: el bloque de librecomercio regional enfrenta, desde hace tiempo, crecientes restricciones en el comercio regional. Los gobernantes son culpables de que al público ya no le interesen las noticias sobre integración. La opinión pública conoce las limitaciones del emprendimiento y que nunca superará su limitado enfoque actual. Por el contrario. Y para colmo, Dilma Rousseff y Cristina Fernández se enteraron por TV de que Fernando Lugo, un socio y afín ideológico, había sido derrocado constitucionalmente, y sin que ellas pudieran hacer algo por impedirlo. Un desastre. Precisamente, gracias a Paraguay, el Mercosur logrará estar en las noticias el viernes 29/06.

 

por RAQUEL LANDIM
 
S. PAULO (O Estado). Por primera vez en mucho tiempo, una cumbre del Mercosur llamará la atención de la prensa y del público. El viernes 29/06, la presidente de Brasil, Dilma Rousseff; la de Argentina, Cristina Kirchner; y el de Uruguay, José Mujica, se reúnen en Mendoza, región vitivinícola de Argentina. También deben participar estados asociados como Bolivia, Colombia y Venezuela.
 
Pero los reflectores se enfocarán en un miembro ausente: Paraguay. Después del juicio político relámpago del ex del presidente Fernando Lugo, todo permanecieron atentos a la reacción de los demás miembros del Mercosur. El actual presidente paraguayo, Federico Franco, dijo que no asistirá a la cumbre porque tienen que ocuparse de las cuestiones internas. Pero su presencia no será bienvenida. Incluso es posible que Lugo asista a la reunión.
 
Por ahora, los demás miembros del Mercosur llamaron a sus embajadores en Paraguay para consultas. Todos los presidentes condenan el episodio, argumentando que no se le concedió el derecho a la defensa a Lugo, pero parecen divididos sobre la fuerza de las medidas que deben adoptarse. Mientras que Brasil defiende sólo el aislamiento político, la Argentina parece más inclinada a imponer sanciones comerciales.
 
Si no fuera por el embrollo del Paraguay, la cumbre del Mercosur pasaría casi en blanco. La agenda comercial de la reunión no está sólo vacía, sino que también es negativa. En lugar de discutir maneras de aumentar la integración, los países se inclinarán a las barreras y propuestas proteccionistas. Ló único "positivo" es la intención de discutir un tratado de libre comercio con China, que nadie logras entender, porque provoca escalofríos en los empresarios del bloque.
 
Una de las principales propuestas sobre la mesa será la lista de exención de la Tarifa Externa Común (AEC). El Mercosur ya aprobó un aumento de la lista para elevar los aranceles de la importación de 100 productos. Ahora va a discutir una segunda ampliación -100 productos más en la visión de Brasil, 300 más en la visión de Argentina-. El volumen no es tan significativo si tenemos en cuenta que la Nomenclatura Común del MERCOSUR (NCM) cuenta com más de 1.400 artículos, pero aún así, se trata claramente de una agenda proteccionista.
 
Las disputas comerciales entre Brasil y Argentina son también más evidentes que nunca. Preocupada por la fuga de capitales y tratando de evitar la devaluación de su moneda, Argentina adoptó medidas estrictas para contener las importaciones. Además de las tradicionales licencias no automáticas, el país exige ahora autorización previa para la importación e impone que el comprador exporte el mismo valor previsto.
 
Las medidas argentinas van, claramente, en contra de las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y el país ya está siendo cuestionado por la Unión Europea. Para Brasil, la situación del vecino es especialmente delicada porque afecta principalmente a la industria, que exporta productos manufacturados a Argentina y ya está sufriendo bastante en el mercado interno brasileño, con la competencia de los importados.
 
El gobierno brasileño evita el enfrentamiento con el gobierno de Kirchner por reconocer que la situación económica del vecino es complicada. Pero la presión del sector privado ya provocó algunas reacciones. Brasil está retrasando deliberadamente la entrada de autos argentinos. En lugar de los 60 días permitidos por la OMC, las licencias de importación de los vehículos fabricados en el vecino país están demorando hasta 90 días. El gobierno brasileño también colocó trabas a la compra de productos de interés para la Argentina como vino, pera, pasas de uva, trigo, entre otros.
 
El proteccionismo en ambos lados ya afectó el flujo de comercio entre Brasil y Argentina, que se contrajo un 7,4% a principios de este año. Fue el único importante socio comercial de Brasil con el que ocurrió esto. Incluso con la Unión Europea, bloque con varios países que enfrentan una grave recesión, el flujo comercial creció un 3,2%. Las autoridades brasileñas ven con preocupación la pérdida de importancia relativa de Argentina como socio comercial. Pero parece que no hay mucho que hacer. El Mercosur está por los suelos y ganó un triste aliento con el episodio de Lugo.