CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Claudio Dellecarbonara trabaja en el Subte desde 1995. Es delegado de la Línea B desde 2004 a causa de autodenominarse referente en la lucha contra los despidos, por las 6 horas y el pase a planta permanente de los trabajadores tercerizados.
Delegado trotskysta de campaña complicando la vida de usuarios
En tiempos recientes, la Línea B de Subterráneos de Buenos Aires siempre es la que aparece en los conflictos gremiales: desde el reclamo para la expulsión de Metrovías hasta la denuncia de que no permiten la inauguración de 2 estaciones nuevas. Curiosamente en la Línea B el delegado es el trostskysta Claudio Dellecarbonara, fundador de una agrupación clasista y candidato a senador nacional por el Frente de Izquierda en la Ciudad de Buenos Aires. No, para nada es casualidad...
29 de julio de 2013 - 09:37
Él es fundador de la agrupación clasista Democracia Desde las Bases del Subte, es el líder del sector clasista (los 'trotskos') de los trabajadores de Metrovías y referente del sindicalismo combativo en la Ciudad de Buenos Aires.
No es casual que haya conflicto en la Línea B por estos días: Dellecarbonara es candidato a senador nacional por el Frente de Izquierda en la Ciudad de Buenos Aires.
Dellacarbonara es un virulento defensor de la estatización hasta del aire. Obviamente, del servicio de subterráneos, manteniendo una histórica puja con Metrovías, y obviamente ahora con la Administración Macri.
Durante el conflicto de noviembre, Dellecarbonara promovió asambleas en la Línea B, que fue la única que paralizó sus servicios en aquella jornada nacional de protesta contra la política del Gobierno nacional (20/11/2012).
Él también se opuso al traspaso del Subte al Gobierno de la Ciudad, denunciando “un acuerdo espurio entre el macrismo y el kirchnerismo contra los trabajadores y los usuarios del Subte”.
Dellecarbonara milita en las filas del PTS (Partido de los Trabajadores Socialistas) hace 7 años y es parte de su dirección desde hace 3.
Dellecarbonara reclama el quite de todas las concesiones de la red ferroviaria y en el caso del Subte, que quede bajo gestión de los trabajadores como él, con control democrático de los usuarios: un caos.
De todas maneras, es respetable su deseo de participación política, y legítima su ambición de participar de la democracia representativa pero ¿por qué su proselitismo tiene que ser a base de complicarle la vida a los usuarios, de tenerlos como rehenes, de arruinarles la jornada laboral?




