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MÁS DE 30 CONDENADOS

Narcos: Desde la 21-24 al resto del país

Lun, 25/02/2019 - 10:59am
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Por Urgente24

Según el medio La Nueva, una investigación por narcotráfico en la Villa 21-24 resolvió la condena de más de 30 personas, a partir de un fallo en un tribunal porteño. Fueron descubiertas dos organizaciones criminales que operaban en el barrio: Una traída droga desde Paraguay y la otra la transportaba al resto del país.

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Entre los barrios de Barracas, Parque Patricios y Nueva Pompeya, en la Villa 21-24, operaba dos importantes organizaciones dedicadas al narcotráfico, que trasladaban droga varios lugares del resto del país. Junto con la Villa Zavaleta, la 21-24 es considerada de las más peligrosas de la Ciudad de Buenos Aires, con la mayor concentración de homicidios.

La violencia de la zona estuvo siempre relacionada con el negocio de la droga, ya que diferentes organizaciones narcos se enfrentan entre sí para dominar el territorrio. En el año 2009, el cura villero José Luis Di Paola, conocido como padre "Pepe", denunció el crecimiento del narcotráfico y del consumo de drogas en las villas porteñas y del conurbano.

El sacerdote vivía en la 21-24, pero tuvo que irse. "Jefe, me tengo que ir porque puede pasar algo", le había dicho al entonces cardenal Jorge Bergoglio. Había sido intimidado para que abandonara el barrio y decidió irse a misionar a Santiago del Estero por dos años.

En la villa 21-24, donde viven más de 50 mil personas, se acondicionaban grandes cantidades de cocaína, según el fallo del Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 6 de Buenos Aires. A través de una causa principal y dos conexas, más de 30 personas fueron condenadas por los negocios de la droga, según el medio La Nueva.

 

El fiscal Carlos Stornelli fue quien tuvo a cargo la investigación de la causa, a partir de una denuncia anónima del año 2014 sobre la distribución y venta de droga en el interior de "La 21".

En ese llamado, el denunciante mencionó a tres mujeres que operaban en una vivienda del pasillo 17 de la villa. Las primeras tareas de inteligencia aportaron los apodos de "Pelé" y "Paki", encargados del menudeo.

Se realizó un allanamiento en la casa 82, manzana 1: La policía secuestró 807 cilindros que contenían cocaína y 12 trozos compactos de la misma sustancia. Juan Domingo Villar, un marplatense de 72 años, que hoy cumple arresto domiciliario en una casa de Villa Fiorito, Lomas de Zamora, fue señaldo como el cabecilla de la organización.

Villar ya había cumplido una condena de 4 años y medio, dictada por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Bahía Blanca, el 26 de marzo de 2010, por ser descubierto a mediados de 2009 mientras transportaba drogas.

Allanamientos, escuchas telefónicas y pruebas policiales formaron parte de la investigación, en la que se resolvió que en la Villa 21-24 funcionaban dos bandas diferenciadas. 

Villar estaba vinculado "con un grupo de personas dedicadas a la comercialización de drogas y precursores químicos en cantidades considerables, distribuidos en distintos puntos del país", según el fallo.

"Amén de ello se advirtió la existencia de al menos dos organizaciones, de las que no se pudo demostrar fehacientemente el vínculo entre sí, pero con niveles y circunstancias comunes en cuanto a sus estructuras, más allá de la relación personal que pudieran haber llegado a tener cada uno de sus integrantes", sostuvo el juez José Valentín Martínez Sobrino.

El ala que conducía Villar se encargaba de enviar los narcóticos hacia el sur junto a otras 15 personas que prestaban colaboración en la logística, movilización, traslado y acondicionamiento, siempre respetando jerarquías. Entre ellos también figura Esteban Francisco Villar, hijo de Juan Domingo, a quien se culpó por la entrega de cocaína en Mar del Plata.

Carlos Rubén Oroño y Juan Carlos Vargas (ahora condenados) se encargaban de obtener la droga para su elaboración o para que Villar efectúe el acondicionamiento, guarda y la comercialización, como así la intermediación.

La segunda organización era la que traía marihuana procediente de Paraguay, a través del río Paraná hasta Corientes, donde luego era trasportada hasta Buenos Aires.