Una parte importante de los anuncios está relacionada con la reactivación del plan nuclear argentino, de la mano de la terminación de la central Atucha II. Sin embargo, el ataque que estarían preparando Greenpeace y otras entidades ambientalistas podría frenar no sólo el proyecto, sino también, afectar el creciente interés del mercado minero coordillerano.
Los verdes podrían hacer naufragar el plan que mañana anunciará De Vido
POR CLAUDIO M. CHIARUTTINI (*) A pocas horas de anunciarse el plan de energía que está preparando el ministro de Infraestructura y Viviendas, Julio De Vido, una mala estrategia de comunicación por una parte del paquete de medidas podría empalidecer el éxito que espera el funcionario y perder la confianza que Néstor Kirchner tiene en él.
Tal como Urgente24 adelantó la semana pasada –y confirmó el sábado Clarín- De Vido espera una propuesta financiera del grupo francés Framatone para poder anunciar con bombos y platillos la terminación de la central de Atucha II, lo que implicará un aumento de la generación efectiva de 5%, cuando la obra haya sido terminada, en tres o cuatro años.
El tema se viene analizando desde hace más de seis meses, pero se aceleró en las últimas horas, dado con el aporte de 700 MW de Atucha II y la suba de la cota de Yacyretá, se podría cubrir el crecimiento de la demanda, sin recurrir a la incorporación de nuevas centrales alimentadas a gas o fuel oil, con lo cual se preservan las reservas de hidrocarburos, se evita más emisión de contaminantes a la atmósfera y se reduce el costo promedio de producción de energía eléctrica.
A pesar de que ambas obras podrán satisfacer la demanda privada de los próximos años, De Vido prepara un anuncio sorprendente: se construirá una planta generadora de electricidad en la provincia de Santa Cruz (nueva meca de las inversiones, como fue La Rioja, en el pasado)con fuerte térmica y un yacimiento gasífero de baja potencia. Será un caso experimental.
Además, se construirán dos gasoductos troncales (uno, el encargado por Techint, que irá a un mecanismo de mejor de oferta y, el segundo, desde el sur, que podrías tener a un grupo de petroleras medianas como ofertantes).
También se analizan tras propuestas hidroeléctricas acercadas por Enrique Menotti Pescarmona: una en Santa Cruz (¡tierra bendita por las inversiones!), otra al lado de Yacyretá (llamada Aña Cúa, que fue llamada a licitación por Fernando de la Rúa y quedó trabada por múltiples impugnaciones y siestas diversas) y Chihuidos II (un proyecto con fertilización del desierto y generación de un polo turístico), pero en los tres el Estado debería ser garante o colocar un aporte muy fuerte de dinero.
Sin embargo, para terminar Atucha II se necesitan dar otros pasos. Por ejemplo, desarrollar dos complejos uraniferos llamados Cerro Solo (en Chubut, donde el gobernador Das Neves quiere participar con una empresa minera mixta) y Sierra Pintada (en Mendoza) que proveerán del combustible de uranio necesario para poner en marcha Atucha II y, al mismo tiempo, emplearán a más de 1.300 personas, en forma directa.
Con la reactivación de estos yacimientos el país no sólo reemplazará actuales importaciones de uranio por producción nacional sino que podrá exportar el excedente que no utilicen Atucha I, Atucha II y Embalse a otras naciones que buscan el mineral. Argentina compra hoy uranio en el exterior a un precio muy caro.
Por otra parte, la Empresa Neuquina de Servicios de Ingeniería (ENSI) proveerá las 525 toneladas de agua pesada necesarias para llenar los recipientes de presión de Atucha II que, además, deben ser renovados en forma periódica.
La fabricación de agua pesada significará trabajo por cuatro años en forma ininterrumpida para los más de 500 trabajadores de ENSI. Es importante recordar que ENSI ya está haciendo agua pesada para el reactor que científicos argentinos construyen en Australia.
ENSI tiene la posibilidad de convertirse hoy en el exportador de agua pesada más importante del mundo.
Además de Canadá, una media docena de países están acercando pedidos a la planta, luego de cuatro años en la que estuvo parada por falta de actividad.
Todo el complejo nuclear argentino, puesto en funcionamiento de nuevo, podría dar empleo a 5.500 personas en forma directa y una cantidad no determinada de personal indirecto.
Ante la crítica de los ecologistas, basta decir que un kilo en uranio calienta la misma cantidad de agua que 12 toneladas de petróleo. Las centrales que utilizan fuel oil producen dioxinas altamente contaminantes cosa que no sucede con una central nuclear en donde no
existen chimeneas que queman combustible 24 horas por día.
Es sin duda, una oportunidad de oro para reactivar el sector tecnológico argentino y dar una solución local al problema de la energía. Recordemos que en Francia el 80% de la energía que tiene el país es de origen nuclear y a nadie de le ocurre decir que los vinos o champagne franceses tienen radiación.
El silencio será el peor enemigo en esta hora de anuncios. Parece que nadie lo entiende a nivel oficial.
El proyecto Atucha II se inicia a mediados de 1980 con un acuerdo firmado entre Comisión Nacional de Energía Atómica y Siemens AG. La elección de la empresa alemana como proveedor estuvo condicionada a la provisión, simultáneamente con la central de una planta de fabricación de agua pesada, que fue construida por Sulzer Bros en Neuquen.
El acuerdo comprendía, además de la venta de Atucha II, la transferencia a CNEA del know-how del diseño, de la fabricación y del montaje de este tipo de central, en el transcurso de un plan de construcción de Atucha II y de otras 3 centrales, en un plazo aproximado de 20 años.
Para la ejecución del plan se creó la sociedad ENACE Sociedad Anónima, cuyos socios eran SIEMENS KWU (subsidiaria de Siemens AG) con el 75% y CNEA con el 25%. La obra debía estar terminada para 1987.
Originalmente el financiamiento de los suministros importados se efectuaba a través de créditos otorgados por un consorcio de bancos alemanes. Ahora falta esperar la propuesta que acercará Framatone para financiar el final de la obra, calculado en 472.000.000 de dólares en forma directa y 120.000.000 de dólares de obras indirectas.
En el Palacio de Hacienda, sede del Ministerio de Infraestructura y Vivienda, se teme que el accionar de los ecologistas pueda frenar las dos obras mineras y la fabricación de agua pesada, lo que haría inútil terminar Atucha II.
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(*) Claudio M. Chiaruttini es periodista económico, ex director de la agencia de noticias Infosic y ex Secretario de Redacción del diario BAE.






