Mendoza y un negocio redondo: Por no dar vuelto, los micros se quedaron ya con $800.000

De esta forma resulta muy fácil hacer negocios. Es porque el sistema Red Bus no da vuelto. El dinero engrosa los fondos con los que el Gobierno le paga a los empresarios por el servicio. La Dirección de Transporte justifica es "recaudación".

MENDOZA (Diario Uno) Más de $808.000 extras dejaron los usuarios del sistema de transporte público de pasajeros en las arcas del Estado, por la inhabilitación que tiene la máquina Red Bus para dar vuelto.
El monto surge de los $0,10 que la máquina no daba de vuelto cuando el viaje costaba $0,90 y el pasajero, desprovisto del plástico, introducía una moneda de $1. Ahora el boleto mínimo es de $1,10
Cuando en agosto de 2006 se pone en marcha el sistema Red Bus, el desconocimiento del manejo de la tarjeta y la poca cantidad de bocas de expendio fueron el puntapié inicial de este desembolso forzado de dinero que poco a poco y día tras día fueron engrosando el monto total.
Es que antes de abordar el micro el usuario se veía obligado a buscar 4 monedas de 10 centavos para pagar justo o bien pagar con $1 y dejar en la máquina el resto.
Los balances mensuales que lleva la Dirección de Vías y Medios de Transporte no indican que las tres monedas menos que el usuario necesita para pagar exacto, ni la proliferación de la venta de la tarjeta magnética disminuya esta tendencia recaudadora.
Si bien Roberto Zulueta, jefe del departamento Tarjeta Magnética, aseguró que "cada vez menos gente deja vuelto en la máquina", los números marcan lo contrario, al menos en los dos últimos meses de 2006.
Así es que mientras en noviembre (mes en que se terminó de implementar el sistema en todas las líneas) se recaudaron $241.400, en diciembre esa cifra aumentó a $290.220 y en lo que va de enero, ya con el sistema funcionando a pleno, se ha recaudado un total de $48.392.

El destino final
Según justifican desde la repartición, el dinero se vuelca en el sistema de micros, ya sea para pagar a las empresas por kilómetro recorrido o para subsidiar los abonos.
En este sentido, Zulueta expresó que "antes, el saldo restante de la tarifa real del pasaje quedaba en manos de las empresas, ahora va al Gobierno y se usa para retroalimentar el sistema".
Hasta que dejó de funcionar Mendobús, y antes del aumento en el precio del pasaje, si el usuario compraba la tarjeta de cartón a bordo pagaba $1,25 es decir 35 centavos de sobrecarga, en cambio en la era Red Bus eran $0,10.
El otro destino que tiene este fondo son los abonos, que según Zulueta cambiaron desde que el Estado se hizo cargo.
"Antes la venta de abonos era exclusiva de cada línea y así cada empresa tenían pasajeros cautivos, ahora los abonos son interlínea, sirven para los fines de semana (aunque no se aplique el descuento), se pueden usar para pagarle a otra persona a tarifa plana, no tienen vencimiento, o si no quiere romper con la multiplicidad de la cantidad de pasajes, se puede hacer una recarga adicional y el viaje se descuenta de allí y no del saldo disponible por abono", remarcó el funcionario.