El sexo es una práctica animal que puede causar adicción. Y ¿cómo no? A quien no le gusta, sentir esas escalofriantes cosquillas que son capaces de recorrer el cuerpo desde la pelvis, pasando por la espalda y haciendo que nuestros cachetes y orejas se enrojezcan a la vez que tenemos la necesidad de virar nuestros ojos, producto de movimientos musculares involuntarios, mejor conocidos como orgasmos.
CUANDO EL DESEO CONTROLA NUESTRAS VIDAS
Hipersexualidad, adicción al sexo: cuando el placer se vuelve un infierno
El sexo es una práctica animal que puede causar adicción. Y ¿cómo no? A quien no le gusta, sentir esas escalofriantes cosquillas que son capaces de recorrer el cuerpo desde la pelvis llamadas orgasmos. Sin embargo, aunque disfrutemos mucho de nuestra vida sexual, experimentar y poner en práctica otras experiencias eróticas existe un límite entre lo bueno y lo malo. Cuando el deseo comienza a tomar el control de nuestra vida afectando actividades cotidianas y relaciones personales estamos en presencia del trastorno obsesivo-colpulsivo hipersexual, que no es más que la adicción al sexo.
Sin embargo, aunque disfrutemos mucho de nuestra vida sexual, experimentar y poner en práctica otras experiencias eróticas existe un límite entre lo bueno y lo malo.
Preguntémonos lo siguiente: ¿Qué vacío tiene que llenar una persona que se aísla totalmente de su entorno para dedicar su vida a la pornografía, masturbación y sexo ocasional?¿Dónde quedan los demás placeres de la vida?
Resulta que por más jocoso que suene el tema, y por más bromas haya causado con un poar de copas de más, la adicción al sexo existe y es catalogada por quién lo ha padecido como una “terrible y autodestructiva enfermedad”.
Su nombre clínico es desorden hipertextual, y es considerado un tipo más de trastorno de la salud mental
Desorden hipersexual
La hipersexualidad no es cuento
Un equipo de psicólogos y psiquiatras de la Universidad de California han formulado una lista de criterios para diagnosticar esta enfermedad, entre los síntomas que reúnen los adictos al sexo incluyen un patrón repetido de fantasías sexuales y el recurri a la actividad sexual en respuesta a estados de ánimo desagradables como el estrés o la depresión, tal cual como los alcohólicos, drogadictos y obesos.
Además estos individuos no consiguen tener éxito en susu intentos de reducir o frenar su actividad sexual cuando se dan cuenta de que es problemática.
Si bien es cierto, la sexualidad forma parte del ser humanos, pero cuando se convierte en una prioridad que interfiere en la vida diaria, en el trabajo, afectando las relaciones personales y sociales; además de causar ansiedad y arrepentimiento, entonces se ha convertido en una adicción.
El psicólogo y sexólogo Xud Zubieta, director del Centro Psicológico Sexológico Zubieta en Valencia, España, define la conducta anteriormente descrita como “trastorno obsesivo-compulsivo de carácter sexual” y comenta que quienes la padecen acuden a recibir tratamiento por su propio pie, pero suelen mantenerlo en secreto.
"Mucha gente usa el sexo de vez en cuando para escapar del estrés, esto es algo normal. El problema es que para estos pacientes se trata de una conducta constante, que se intensifica hasta tal punto que el deseo sexual controla todos los aspectos de sus vidas, y además se sienten impotentes en sus esfuerzos por cambiarla", explica Rory Reid, uno de los autores de un estudio publicado en la revista 'Journal of Sexual Medicine'.
Datos importantes
Los resultados de la investigación encabezada por Reid revelaron que el 54% de los afectados se dieron cuenta de que padecían hipersexualidad antes de los 18 años, mientras un 30% lo había constatado en la época universitaria, entre los 18 y 25 años.
Se calcula que el 8% de la población española sufre algún trastorno relacionado con el sexo. Además, el fenómeno, denominado como hipersexualidad, se ve fomentado por el fácil acceso de las personas a través de Internet.
Además, las conductas más repetidas entre los pacientes incluían la masturbación y el uso excesivo de pornografía, seguidas del sexo consentidoy el cibersexo. Estas personas tenían relaciones con trabajadoras sexuales y repetidos encuentros con parejas anónimas, con una media de 15 compañeros sexuales en los últimos 12 meses.
Satiriasis vs ninfomanía
Según Zubieta este trastorno se conoce en la antigüedad con los nombres de satiriasisi, en el caso de los hombres y la ninfomanía, en el caso de las mujeres.
Lo curiosos, es que de acuerdo con el especialista, la ninfomanía no existe: “Se llama furor vaginal o uterino (deseo violento e insaciable en la mujer de entregarse al acto)”.
Comenta además que las mujeres que experimental el “furor vaginal” son personas muy activas sexualmente pero sin que ello les cause problemas en su vida cotidiana.
“Los casos que tratamos son de hombres. Hay menos mujeres porque en este punto de la historia se las educa para ser chicas decentes. Muchas sólo practican el sexo para reproducirse, aunque la sociedad actual está cambiando rápidamente", dice el sexólogo.
¿Y quién es el culpable? Quizás el porno
Deborah Schiller, la directora del programa de tratamiento de adicción sexual de Pine Grove en Hattiesburg, Mississipi, comenta que tradicionalmente, muchas personas desarrollan esta adicción al sexo como resultado de un trauma en su vida.
"La pornografía ha cambiado el rumbo del problema. La gente que crece con ella se vuelve adicta de inmediato y acaba transformando su vida" y lo explica a través del ejemplo de dos hombres que vieron este tipo de produzto desde que tenían cuatro años y ahora necesitan masturbarse seis horas diarias.
os clientes que acuden a Pine Grove, la clínica de la que es directora, son tratados con rutinas de meditación, charlas en grupo, psicoterapia y desarrollo de habilidades de comunicación
Se les enseña también a cómo no objetivizar a las personas y a cómo lidiar con las fantasías y los recuerdos eufóricos. Según la experta, los adictos sexuales esencialmente necesitan "sobriedad".
También se trata a los pacientes científicamente con pruebas psicológicas y test iniciales de más de 500 preguntas cuando acude por primera vez, así como gráficos para ver cómo valoran a los demás. La adicción es su propia enfermedad, que describre como "crónica y devastadora".
"Buscan algo fuera de sí mismos para solucionarlo. El sexo es uno de esos comportamientos en los que las personas pueden empezar a lidiar con su estrés", asegura Schiller.
Lamentablemente, al igual que la diabetes, no es algo que pueda curarse pero sí existen herramientas para lidiar con ello y así dejar que no afecte a sus vidas, que no lastime a sus seres queridos y que no sabotee su carrera profesional.











