"Lo que empieza mal, termina mal".
Ley de Murphy (que no es Ricardo López Murphy).
DESACIERTOS 2017
10 claves de la economía de Macri y su ejército de DTs
Pésimo final de año para los jubilados y pensionados: Mauricio Macri les cambió el índice de ajuste para así financiar a la Provincia de Buenos Aires mientras ocurre algo peor: el Tesoro Nacional utiliza el dinero previsional para financiar el déficit fiscal, tal como lo hacían los Kirchner. Entonces, la Administración Macri obliga a la ANSeS a comprarle un bono al Tesoro Nacional que ha resignado dinero para satisfacer a los gobernadores en medio de una negociación parlamentaria. Pero no es lo único negativo que sucede en el final de 2017. Veamos:
1. Mauricio Macri inició su mandato presidencial el 10/12/2015. Ya ha cumplido poco más de 2 años de su período y él afirma que ambiciona repetir otro ciclo consecutivo, entre 2019 y 2023. Desde que asumió, Macri consideró una virtud carecer de un programa para la economía, y juzgó una necesidad eliminar el Ministerio de Economía. 2 años después, Macri continúa -se desconoce si por o pereza intelectual o vanidad o sólo es una cuestión de subestimación por la ciencia económica en general- sin difundir el contenido de su política económica y fragmentando las tareas en un conjunto de 7 personas para conducir la macroeconomía argentina: Nicolás Dujovne, Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Francisco Cabrera, Mario Quintana, Gustavo Lopetegui y Luis Miguel Etchevehere, todos a órdenes de Marcos Peña, quien no es ni economista ni político sino tecnócrata. A veces también se suma Rogelio Frigerio. A falta de un director técnico, hay más DTs que jugadores.
2. Desde que fue precandidato a Presidente de la Nación, Macri instaló en la sociedad que tenía una Fundación Pensar que preparaba el plan de gestión de gobierno, en especial en lo referente a la economía. Cuando el PRO desembarcó en la Casa Rosada se descubrió que el supuesto 'centro de estudios' fue o una ficción para darle vuelo al marketing electoral o una estafa intelectual sólo destinada a reunir dinero para pagar el proselitismo venidero. En concreto, comenzó en aquellos días el debate interno, nunca resuelto, entre gradualismo vs. shock. En aquel 2015, Daniel Scioli claramente se alineó con el gradualismo porque él representaba la continuidad de la Administración Kirchner. En cambio Macri coprotagoniza una alianza política que propone Cambiemos, y en el imaginario popular intentaba instalar la diferencia con los K. Sin embargo, Macri mantenía la tensión entre ambos extremos mientras se rodeaba de una constelación de economistas, entre quienes privilegió a los partidarios del gradualismo ignorando a Carlos Melconian para ministro, astillando la cartera de Economía, y asumiendo con cierta frivolidad la herencia recibida.
3. Mauricio Macri consideró que la clave del éxito consistía en conseguir una lluvia de inversiones que producirían 'brotes verdes' que incrementarían la actividad económica, ampliando la base tributaria imponible y así equilibrando las cuentas fiscales. Pero, para lograrlo, bastaba con su apelación personal a sus viejos conocidos de la comunidad de negocios, y detrás de los grandes se sumarían los medianos y pequeños. Una simplificación extraordinaria de una persona con pasado en una corporación empresarial. La dialéctica voluntarista se estrelló contra la realidad implacable. Desde entonces que la economía anda a los tumbos mientras la Casa Rosada busca, periódicamente, o un juez Claudio Bonadío o un juez Julián Ercolini para que concreten o alguna detención o imputación o procedimiento de gente K que mantenga ocupada la atención de la mayoría de la opinión pública.
4. El dato más grave de la coyuntura consiste en que, nuevamente, Macri confirmó que no cree en la autonomía o independencia del Banco Central. Macri fue uno de los líderes políticos que reivindicó la necesidad de esa autarquía cuando Cristina Fernández de Kirchner decapitó a Martín Redrado, por entonces presidente del BCRA, y ella reformó la Carta Orgánica de la autoridad monetaria. Apelando al hastag #Redrado, Macri señaló en aquella oportunidad: "Seguimos perdiendo confianza ante el mundo, es el camino que eligió el Gobierno Nacional". Solamente el ego voluminoso de Federico Sturzenegger explica que él no haya pegado un portazo y prefiera mantenerse en el BCRA luego de la presión recibida de sus compañeros del gobernante PRO. El BCRA de Macri termina resultando, tal como lo fue el BCRA de CFK luego de Redrado, un apéndice del Ejecutivo Nacional. No se entiende cuál es el motivo por el que ahora es bueno lo que antes parecía pernicioso.
5. Es curioso: Macri fue quien forzó la salida de Alfonso Prat-Gay del Ministerio de Hacienda pero su ex colaborador es el ganador intelectual de la pulseada en la que Caputo/Dujovne derrotaron a Sturzenegger: en un texto que escribió algunas semanas atrás en el diario La Nación, le reclamó a la Administración Macri que todos habían flexibilizado posiciones menos el BCRA. Ya por entonces se habían generalizado las críticas negativas hacia la economía de Cambiemos, de parte de casi todos los economistas ubicados del centro hacia la derecha, pronosticadores habituales para bancos y empresas grandes. Desde la Casa Rosada comenzaron a difundirse versiones que iban desde la renuncia de Sturzenegger hasta la crítica a los que consideraba "individualismo pernicioso" del funcionario (para quienes conocen la Administración Macri, el rumor dañino doméstico es el método habitual de disciplina que impone Marcos Peña, quien en este caso interpretaba la voluntad del Presidente por el gradualismo).
6. La Administración Macri mantiene la ausencia de la explicitación de un plan económico pero si uniforma su preferencia por los parches y remiendos como mecanismo de gestión. Reivindicando el concepto de gradualismo, la Administración Macri no simpatiza con reformas estructurales, aunque sí pretende presentar algunas decisiones con ese packaging. No es una reforma previsional el controversial cambio en el coeficiente de ajuste de las jubilaciones y pensiones. Ni es una reforma tributaria un cambio progresivo de algunas alícuotas de impuestos. Ninguna de las decisiones de la Administración Macri en los 2 años de gestión ha avanzado sobre los problemas de fondo de la economía. En el arranque de 2018, la Administración Macri seguirá teniendo un problema de precios relativos, expresado parcialmente en la paridad cambiaria. Es cierto que con la corrección ocurrida durante las últimas horas, el rezago del tipo de cambio es menor pero sigue siendo importante respecto de las otras variables que conforman las cuentas nacionales. Esta situación se remonta a la reunificación de los mercados de cambio, en diciembre de 2015, cuando por razones políticas se decidió iniciar la gestión con una paridad cambiaria no muy diferente a la recibida, que estaba muy postergada. Sin reformas de fondo ni cambios importantes en el precio más importante para la población argentina, el del dólar estadounidense, la economía de Macri depende básicamente del capital político del Presidente. No es una casualidad que la crisis de la economía coincida con una merma de la popularidad de Macri, como consecuencia de los sucesos vinculados a la mal llamada 'reforma previsional'.
7. El problema fiscal es dramático aunque el equipo del Presidente pretenda subestimarlo. Y la estrategia de afrontarlo con endeudamiento público es difícil de sostener, en principio porque la calificación bancaria de la Argentina 2 años después provoca menos expectativas positivas que en el comienzo. La Administración Macri no tiene respuesta a la hipótesis de que resulte exitoso una repatriación de capitales estadounidenses que propone como eje de su política económica la Administración Trump. El blanqueo de activos en moneda extranjero que realizó el Gobierno argentino ayudó a ocultar -por única vez- el desequilibrio. Es ridículo que el ministro Dujovne mencione los logros fiscales sin explicitar la porción que le corresponde al blanqueo por única vez. Esto lo conocen los agentes económicos así como la preocupación de algunos funcionarios por encontrar otro ingreso similar al del blanqueo. Mientras tanto, el Ejecutivo Nacional 2017 regresa a la contabilidad creativa tan famosa en los días K.
8. En este contexto, le provoca malestar a la Administración Macri la crítica a sus decisiones (o más bien sus no-decisiones) de parte de economistas que fueron implacables con la economía K. En todo el universo 'macrista' hay un error conceptual desde diciembre de 2015: tanto militontos como funcionarios suponen que cuestionar a los K obliga a respaldar a Macri, una idea que proviene de creer que tanto el sufragio 2015 como 2017 fue a favor de Macri y no en contra de CFK. Es un error conceptual adrede porque así se oculta la enorme volatilidad del respaldo popular en la Argentina, lo que ocasiona una cierta fragilidad a cualquier Administración. Para contrarrestar esta situación, los K y los M coinciden en apelar a la fabricación del enemigo permanente y la convivencia con la 'Grieta' como herramienta gubernamental. Termina existiendo una continuidad entre Ernesto Laclau y Jaime Durán Barba. Pero esa construcción es difícil reproducir en la economía, que tiene otros parámetros y donde el éxito o el fracaso no es conceptual sino muy concreto: o el dinero está en el bolsillo de las personas o está en el Estado, o lo tienen muchos o lo tienen pocos, o está en pesos o está en dólares.
9. El supuesto gubernamental de inflación se incumplió en 2016 y 2017. Y acaba de incumplirse con anticipación para 2018 y 2019. El desacierto en la inflación tanto presente como futura ha desacreditado a la política económica en ejecución, más allá del recuerdo de las bravuconadas de Macri cuando, siendo candidato presidencial, afirmaba que la inflación era la expresión de errores en la gestión y por ese motivo él no tendría problemas con la inflación. El problema es que muchos argentinos le creyeron y la duda ahora es si se lo reprocharán o elegirán ignorarlo. Tampoco hay una respuesta inmediata porque, muy probablemente, lo que hagan los ciudadanos -que tambien son contribuyentes y, básicamente, consumidores- se conozca cuando lleguen los incrementos de precios y tarifas, algunos ya decididos y otros por venir.
10. Queda el interrogante acerca de cómo se sucedieron las decisiones con el Presidente ausente. No estaba todo planificado con anterioridad porque la gobernadora María Eugenia Vidal había deslizado una pauta salarial de 10% anual para los empleados públicos bonaerenses, que ahora queda en ridículo ya que el mínimo de inflación prevista para el ejercicio fiscal 2018 es 15%. La idea de la improvisación se relaciona con el fracaso previo, y esto debería tenerlo presente la Administración Macri. Todo esto sucede cuando los funcionarios afirman que ha comenzado a debatirse quién heredará a Macri en 2023. Por cierto que resulta grotesco cuando se ignora cómo impactará en la opinión pública lo que se presenta como un complicado 2018. Es dramático volver a utilizar la palabra pero no hay remedio: mucha frivolidad en la gestión de lo colectivo.









