El 35,8% de la población de la Ciudad de Buenos Aires vive sola, según la Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA) en un relevamiento realizado en 2019.
CRISIS POR CORONAVIRUS
Cómo evitar que la cuarentena por el COVID-19 y el aislamiento dañen la salud mental
La pandemia del nuevo coronavirus tuvo como consecuencia la realización de cuarentena, también llamada en Argentina "aislamiento social preventivo y obligatorio", para impedir que la enfermedad se disipe rápidamente. El esfuerzo colectivo es sumamente importante en estos momentos, pero algunas personas tienen que poner más empeño que otras ya que se encuentran viviendo solas, por lo que tienen nula interacción social.
A pesar de que a algunas personas les gusta la soledad, a otras no tanto y este aislamiento preventivo las ha afectado en mayor o menor manera, ya que no tienen con quién relacionarse, más que por dispositivos electrónicos.
La profesora de psicología y neurociencia en la Universidad Brigham Young, Julianne Holt-Lunstad, indica que "la falta de conexión social conlleva un riesgo comparable, y en muchos casos, supera el de otros factores de riesgo como fumar hasta 15 cigarrillos por día, obesidad, inactividad física y contaminación del aire".
Entonces, en este momento de distancia social absoluta, ¿qué se puede hacer al respecto?
Cambiar la percepción
" Podrías evaluar tu situación como estar atrapado o forzado a quedarte en casa, o podrías cambiar tu valoración para pensar en esto como 'esto es algo que estoy haciendo para proteger a los que amo", dice la Dra. Holt-Lunstad a The Healthy.
Un estudio reciente de Harvard sobre el aislamiento relacionado con el coronavirus en Italia sugiere que, en lugar de las órdenes de quedarse en casa, los mensajes de salud pública se enmarcan para destacar las formas en que quedarse en casa es deseable para la salud pública .
Según Holt-Lunstad, en el laboratorio se ha demostrado que la percepción de ser apoyado, incluso si está viviendo solo o sintiéndose solo, como creer que tiene a alguien a quien llamar en una emergencia, aumenta las tasas de supervivencia. "Deberíamos ser una fuerza de apoyo social para quienes nos rodean", dice.
Busca apoyar a otros
Ayudar a cuidar a alguien, un animal o incluso una planta puede ayudar a reducir la sensación de soledad y mejorar la tasa de supervivencia. " Cuando ayudamos a otras personas, establecemos una conexión con ellos. Nos reafirma que tenemos valor para agregar al mundo", expresa el Dr. Vivek Murthy, un médico estadounidense y exvicealmirante del Cuerpo Comisionado del Servicio de Salud Pública.
“Cuando estamos solos, una de las cosas irónicas que nos sucede es que realmente nos movemos a un estado de amenaza elevada, y en ese estado de amenaza elevada, es más probable que percibamos el peligro a nuestro alrededor, lo que puede dificultar la interacción social y nos hace más propensos a centrarnos en nosotros mismos. Es por eso que el servicio es realmente poderoso: cortocircuita esos mecanismos y rompe la espiral negativa hacia abajo. Cambia nuestro enfoque de nosotros mismos a otra persona y nos reafirma que tenemos valor y que no somos desagradables o indignos", agrega a The Healthy.
Contactarse con viejos amigos
Otra recomendación para no sentirse solo es conectarse con personas cuya relación ha quedado un poco en el olvido. Esto ayuda a atravesar los tiempos difíciles, y todos sentimos esta pérdida colectiva.
Pasar al menos 15 minutos al día conectándose profundamente con alguien en su vida (llamándolo por teléfono, videoconferencia o escribiendo un mensaje) "puede ser notablemente poderoso para hacernos sentir más conectados y recordarnos que tenemos buenas conexiones en nuestra vida", dice el Dr. Murthy.
Realmente escuchar al otro
El Dr. Murthy también recomienda asegurarse de que estas interacciones tengan toda nuestra atención. " El mejor regalo que podemos dar a las personas es el regalo de toda nuestra atención. Eso significa no solo compartir, sino escuchar y escuchar profundamente".










