Benedicto XVI ratificó su decisión y ya tiene casa: Mater Ecclesiae
Una ovación recibió a Benedicto XVI en su penúltima audiencia general. El aula Pablo VI estaba abarrotada de 7.000 fieles, mientras muchos peregrinos seguían la ceremonia desde la plaza de San Pedro y otros, en todo el mundo, en 'streaming' a través del webcast de News.va/, la página vaticana. El Papa saliente dijo: "Queridos hermanos y hermanas, como sabéis, he decidido renunciar al ministerio que el Señor me confió el 19 de abril del 2005. Lo he hecho con plena libertad, para el bien de la Iglesia después de haber rezado largamente, y de examinar delante de Dios mi consciencia, bien consciente de la gravedad de la decisión".
13 de febrero de 2013 - 09:08
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). En tono de despedida, Benedicto XVI dijo: "Doy las gracias a todos por el amor y la oración con que me habéis acompañado. He sentido casi físicamente en estos días, para mí difíciles, la fuerza de la oración y el amor de la Iglesia. Continuad rezando por mí, por la Iglesia y por el futuro Papa. El Señor nos guiará".
El Papa aparecía cansado, tal como ha sido frecuente en los últimos meses, y quizá más serio de la habitual.
"Queridos hermanos y hermanas, como saben, he decidido renunciar al ministerio que el Señor me confió el 19 de abril de 2005. Lo he hecho en plena libertad por el bien de la Iglesia, tras haber orado largamente y examinar mi conciencia ante Dios", precisó Benedicto XVI. "Y soy consciente de la importancia del hecho, pero también de no ser capaz de llevar a cabo el ministerio petrino con la fuerza física y el espíritu que lo requiere", sentenció durante su tradicional audiencia de los miércoles.
Después de las palabras sobre su renuncia, Benedicto XVI pasó a comentar el significado del miércoles de Ceniza, en el que "iniciamos el tiempo litúrgico de la Cuaresma,40 días que nos preparan a la celebración de la Santa Pascua. Es un tiempo de particular esfuerzo en nuestro camino espiritual. Cuarenta días es el período que Jesús pasó en el desierto antes de iniciar su vida pública, y donde fue tentado por el diablo".
El Papa añadió que "reflexionar sobre las tentaciones de Jesús en el desierto es una invitación a responder a la pregunta fundamental: ¿Qué es lo importante en la vida?", y a descubrir que "solamente 'perdiendo' la vida por su causa la podemos ganar".
La nueva casa
Ya se sabe dónde vivirá Joseph Ratzinger en su retiro: el convento Mater Ecclesiae, edificio de 4 plantas en los Jardines Vaticanos, antaño la casa de los jesuitas que trabajan en Radio Vaticana.
No puede ignorarse que la cercanía entre quien será el Papa ejercicio y el Papa emérito provoca muchas especulaciones, no todas benignas, considerando lo que ha vivido recientemente el Estado pontificio...
La parte antigua del edificio consta de 4 plantas muy luminosas. En las 2 últimas hay 12 habitaciones, mientras que en la planta baja está la cocina y el comedor. Una sala de usos múltiples y una lavandería en el semisótano completan las dependencias de la casa.
Rodeado de jardines, las vistas del edificio son espectaculares. Desde la azotea se puede contemplar la ciudad de Roma y la cúpula de San Pedro, "Es un lugar muy agradable para vivir", según quien conoce el lugar.
En 1992 Juan Pablo II decidió convertirlo en un monasterio para que residieran allí por periodos de 5 años diversas órdenes religiosas de vida contemplativa y pudieran rezar por las intenciones del Papa.
La Orden de la Visitación de Santa María, conocidas como "las salesas", fueron las religiosas más recientes en pasar por el convento. Ellas regresaron a España a mediados de octubre de 2012 y desde entonces el edificio ha permanecido cerrado por obras. Cuando Benedicto XVI se instale allí después de pasar un periodo de tiempo en Castel Gandolfo dejará de ser un monasterio para convertirse otra vez en una residencia privada.
A diferencia del Palacio Apostólico, el convento —construido en piedra y ladrillo— es mucho más pequeño y austero. No hay decoración, salvo una vidriera con los escudos de varias órdenes monacales en la capilla, que se encuentra en la parte nueva del edificio, junto a la biblioteca y el coro. "Todo es muy sencillo, incluso hay partes en que el suelo está desnivelado", explicó la monja María Begoña, una de las siete monjas "salesas" que vivieron en Mater Ecclessiae.
Durante los tres años que duró la estancia de las "salesas" en Mater Ecclesiae, las hermanas no solo se dedicaron a rezar por el Papa y sus colaboradores, también le arreglaban sus sotanas, y de vez en cuando le llevaban "tartas de manzana y de chocolate", que son las que más le gustan a Benedicto XVI.
2 veces a la semana también enviaban al Palacio Apostólico las frutas y verduras que recogían en el pequeño huerto que hay junto al convento.






