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400 MUERTOS EN PROTESTAS

Tras la jornada más violenta y pedido del gran ayatolá, renuncia el Primer Ministro de Irak

Vie, 29/11/2019 - 10:39am
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Por Urgente24

El país está inmerso en masivas protestas desde octubre; no faltaron episodios violentos. El jueves, hubo una brutal represión que dejó al menos 40 muertos en respuesta a manifestantes que prendieron fuego el consulado iraní.

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El primer ministro iraquí, Adel Abdul Mahdi, anunció este viernes 29/11 que presentará su renuncia al Parlamento con el fin de que los diputados puedan elegir un nuevo gobierno, ha informado su oficina en un comunicado difundido por Reuters.

La renuncia se produce en respuesta al llamamiento del máximo clérigo shiita del país, el gran ayatolá Alí Al Sistani, a que cambie el gobierno, según el comunicado. Ese llamamiento se había sido pronunciado este mismo viernes.

El máximo clérigo shiita del país había urgido al Parlamento que cambiara el gabniete de gobierno luego de una de las jornadas más violentas desde que empezaran las protestas. El jueves 28/11, cerca de 40 personas murieron en la represión de las protestas, luego de que fuera incendiado el consulado iraní.

En su sermón semanal, Al Sistani dio un gran impulso a los manifestantes iraquíes que están en las calles desde octubre, en contra de una clase política percibida como corrupta e ineficiente.

Según AFP, el conflicto ya ha dejado 400 muertos y más de 15.000 heridos.

Según el sitio Desvelando Oriente, Ali Al Sistani es originario de Irán y residente en Irak. Sin embargo, sus relaciones con la República Islámica no son buenas.

Al Sistani no es partidario de la doctrina del velayat e-faqih ("El gobierno del jursita"), cuyo máximo exponente es el gran ayatolá de Irán, Ali Jamenei.

Se trata de un modelo "parcialmente inspirado en la 'República' de Platón. Jomeini, como Platón, concibe una sociedad donde los filósofos, austeros, eruditos, y desprovistos de ambiciones materiales, son los gobernantes. En su versión, los filósofos son los intérpretes de la ley islámica. Esta ley, otorgada por Dios, deberá aplicarse hasta el final de los tiempos. Aunque a lo largo de la historia los clérigos chiíes jamás detentaron ningún poder, esta idea basa su legitimidad en el legado del califa Alí y sus sucesores. Tras la 'ocultación' del duodécimo Imán (...), los clérigos y jueces chiíes se convirtieron en sus teóricos representantes en la tierra."