Morsi declaró el estado de sitio en Egipto
El presidente de Egipto, Mohamed Morsi, ha anunciado el toque de queda (entre las 21:00 y las 6:00) en las ciudades de Port Said, Suez e Ismailia y ha declarado un estado de emergencia de 30 días tras varias jornadas de violencia en el país.
27 de enero de 2013 - 18:16
"Siempre he dicho que estoy en contra de las medidas de excepción, pero también he dicho que recurriría a estas medidas si tenía que hacerlo", ha asegurado Mohamed Morsi en un discurso transmitido por la televisión.
El domingo, 27/01, al menos tres personas murieron y más de 400 sufrieron heridas en los disturbios en Port Said, que comenzaron durante los funerales de las 31 personas fallecidas en los desórdenes del sábado.
La violencia se desató después de que fueran condenados a pena de muerte 21 acusados de participar en la masacre del estadio de Port Said en febrero de 2012, cuando los choques entre hinchas de fútbol causaron 77 víctimas mortales.
Además, el pasado viernes, fallecieron otras nueve personas y centenares resultaron heridas durante las manifestaciones en El Cairo, Alejandría y Suez que marcaron el segundo aniversario de la revolución en Egipto.
Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/84875-mursi-egipto-emergencia
En llamas
Egipto quedó ayer en llamas, en el contexto del segundo aniversario de la revolución que depuso a Hosni Mubarak e instauró una democracia que, ante el embiste de la oposición y los disturbios en diversas ciudades, se encuentra en uno de los momentos más frágiles de su joven historia. El Ejército salió a la calle, en Port Said y en Suez, las bocas septentrional y meridional del canal de Suez, mientras la cifra de muertos por los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad llegaba a los 40. El Gobierno de Mohamed Morsi convocó una reunión de emergencia del Consejo Nacional de Seguridad, que condenó la violencia y amenazó con declarar el estado de emergencia si la oposición no pone fin a los disturbios.
Este domingo, manifestantes y las fuerzas de seguridad han librado una batalla con piedras, cócteles molotov y gases lacrimógenos en el centro de El Cairo, en las inmediaciones de la sede del Gobierno y el ministerio del Interior. Los altercados han provocado decenas de heridos, pero hasta el momento, ninguna víctima mortal. Los hoteles de la zona, entre los más conocidos de la capital egipcia, han recibido órdenes de las autoridades de cerrar sus puertas, y no dejar entrar ni salir a nadie.
Cuando el país vivía horas convulsas por los enfrentamientos entre la oposición y los partidarios del presidente y sus reformas de tipo islámico, un juzgado de El Cairo anunció la condena a pena de muerte de 21 hinchas del club de fútbol Al Masry, por los disturbios de febrero del año pasado en el estadio de Port Said, en el que murieron 74 personas, en su gran mayoría hinchas de un equipo visitante, Al Ahly, de El Cairo. La corte decidió aplazar hasta el próximo 9 de marzo la sentencia para los 52 acusados restantes, puesto que la fiscalía presentó durante los últimos días nuevas pruebas que deben aún ser estudiadas en detalle por parte del tribunal.
En Port Said, la lectura del veredicto desató la histeria entre los familiares de los acusados y los fanáticos de Al Masry. Centenares de personas se dirigieron al centro de detención de la ciudad, donde se encuentran 15 de los condenados a muerte. Los otros seis han sido declarados fugitivos. En el asalto a la cárcel emplearon armas de fuego. Murieron al menos 31 personas, entre ellas dos agentes de policía. Por la mañana, los vehículos acorazados de las fuerzas armadas egipcias tomaron las calles de Port Said, y formaron un perímetro de seguridad en torno al centro de detención, para intentar contener los graves disturbios.
El viernes, la oposición había tomado las calles para protestar por lo que considera una deriva islamista del Gobierno de Morsi, que ganó las elecciones en junio del año pasado, después de haber militado en la rama egipcia de los Hermanos Musulmanes. Desde entonces, el presidente se ha enfrentado a varios reveses, el más importante el de tener que renunciar en diciembre a un decreto que le hubiera conferido temporalmente poderes casi absolutos y le hubiera permitido sortear los vetos del poder judicial. Posteriormente logró aprobar en las urnas una constitución que establece que la ley islámica es la fuente principal de las normas que se deban aprobar en el Estado. La participación en ese referéndum fue sólo del 32,9%.










