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Jefe de inteligencia muerto en Beirut y culpan a Siria

Al menos 8 personas han muerto a causa de una explosión registrada el mediodía del viernes en Ashrafiyeh, un barrio cristiano de Beirut. Casi 80 personas resultaron además heridas. Sin embargo, por la tarde se abría camino la hipótesis de que no se trató de un atentado indiscriminado, después de que se conociese que en la explosión había muerto un general de los servicios secretos libaneses Wissam al Hasan, antisirio.


Hace unas semanas, la desactivación de un plan para atentar contra Wissam al Hasan llevó a la detención de Michel Samaha, un importante político aliado del presidente sirio Bachar el Asad y provocó enormes momentos de tensión en El Líbano. Al Hasan era una figura muy conocida en el país, cercana al líder suní Rafik Hariri, asesinado en un atentado en 2005.

Wissam al-Hassan descubrió un complot que llevó a la detención, en agosto, del ex ministro de Información libanés, Michel Samaha, estrechamente vinculado al régimen siro.

Samaha confesó, en el interrogatorio, su participación en la transferencia de explosivos desde Siria al norte de El Líbano. Las bombas iban a ser utilizadas en una campaña de atentados ideada para amplificar las tensiones sectarias.

El coche bomba ha estallado en el centro de Beirut dejando un rastro de devastación en las inmediaciones de la conocida plaza de Sassine, el principal referente de la comunidad cristiana de la capital libanesa.

La explosión ocurrió poco antes de las 15:00 hora local y retumbó en todo el barrio. Según la agencia Nacional de Información libanesa, al menos 8 personas murieron y unas 80 resultaron heridas en el atentado.

Fue el 1er. atentado de ese tipo que se registra en Beirut desde el año 2008, cuando finalizó la extraña oleada de ataques del mismo tipo que sufrió el país tras el asesinato del ex 1er. ministro Rafic Hariri, en el 2005 y la subsiguiente retirada de las tropas sirias obligadas por las manifestaciones de cientos de miles de libaneses.

Nada más producirse el atentado, numerosos políticos de la oposición al Gobierno que lidera Najib Mikati, el único gabinete árabe que mantiene una alianza tácita con el régimen de Bashar Asad, acusaron a Damasco de ser el responsable del suceso.

"Es un mensaje de Siria para aterrorizar al pueblo libanés", indicó el diputado del Partido del Futuro, Nohad Mashnouq.

La explosión provocó una densa nube de humo negro acompañada de llamaradas, según las imágenes que fueron llegando de la capital libanesa. Los marcos de las ventanas de los edificios circundantes se desencajaron y algunos tramos de balcones se desplomaron. Numerosos vehículos estacionados en la zona quedaron también destrozados.

Un fotógrafo de la agencia France Presse afirmó que varios edificios estaban gravemente afectados en el barrio de Achrafieh. Uno de los edificios estaba en llamas y varias peronas salían de él con las caras ensangrentadas.

El atentado tuvo lugar en la plaza Sassine, a 200 metros de la sede del Partido Cristiano de la Falange Libanesa, en una hora en la que muchos padres estaban recogiendo a sus hijos de los colegios.

La explosión se produjo en un momento del día en el que las calles del centro de Beirut se encontraban muy concurridas. Ashrafiyeh es un barrio residencial de mayoría cristiana. Alberga numerosos restaurantes y elegantes cafés.
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La explosión pudo escucharse desde otros barrios alejados de la zona como Mar Mikhail, a unos 2 kilómetros del lugar del atentado.

Los enfrentamientos en el pequeño y fragmentado El Líbano se han centrado en el norte, y en general en las zonas cercanas a la frontera con Siria. El sangriento conflicto sirio, fruto de la represión del régimen de Damasco de las protestas nacidas al calor de la primavera árabe, corre el riesgo de contagiarse a Beirut.

La oposición siria acusa a Hezbollah, la milicia chií que domina la vida política libanesa, de apoyar y combatir del lado de las tropas gubernamentales.

El peligro de que la guerra civil siria acabe contagiándose a su vecino es cada vez mayor, no sólo por la participación de Hezbollah, sino porque muchas de las divisiones sectarias que ocurren en Siria tienen su reflejo en El Líbano, país que vivió un salvaje conflicto entre 1975 y 1990, pero nunca fue totalmente pacificado.

Varios miembros del Parlamento libanés, pertenecientes a la oposición, han relacionado el atentado con el conflicto en la vecina Siria. "No hay duda de que el régimen sirio [del presidente Bachar el Asad] está detrás", ha afirmado Carlos Eddé, líder del Bloque Nacionalista Libanés, un partido secular que integra la coalición 14 de Marzo.

"Al Asad quiere extender el estado de guerra civil para justificar la violencia", él agregó. También culpó a Hezbollah e Irán: "No hay duda de quién es responsable", ha dicho, "solo un grupo tiene la posibilidad de utilizar explosivos [en El Líbano]".

"No podemos seguir así. Llevamos advirtiendo un año. Ya basta", aseguró el líder falangista Sami al Gemayel, cuyo hermano fue asesinado en noviembre de 2006.