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Carta 1: La violencia en Venezuela, un espejo donde mejor no mirarse

El sábado 17/09, un venezolano de 86 años escribió el siguiente texto, consternado por la violencia que consume a su país y que corre peligro de lo peor: que la sociedad se acostumbre a matar y a morir al perder equilibrios y parámetros.

Hoy es sábado 17 de septiembre del 2011. Voy al Cementerio del Este a cumplir con un pariente a quien le mataron un familiar hace dos días y apareció tirado en la autopista Caracas - Guarenas. Llego a la oficina a preguntar en qué lugar es el entierro y digo: ¿me podría indicar donde es el entierro de un señor que mataron y no recuerdo el nombre? Déjeme ver: a este lo mataron y a este también lo mataron. Al fin logré ubicar la parcela y allí encontré a la familia: tres hijos, una hija y la señora. Un hombre de 61 años con una legión de amigos y relacionados.
 
Qué pena, que gran pena. Lo que se oía era el llanto desgarrado de la señora y los hijos, una mezcla de dolor, de incertidumbre, de no poder entender, como estaban perdiendo a su padre en la plenitud de la vida.
 
Estoy escribiendo esto al llegar del cementerio y no sé ni que decir, porque siento que ya todo se ha dicho. Se ha dicho en las páginas de "sucesos" todos los días y lo han escrito y re-escrito los mejores intelectuales de Venezuela. ¿Que más se puede decir? Siente uno la sensación de un vacío, porque no encuentra palabras para describir lo que está pasando en Venezuela.

Que desgracia. El que puede se va. Se van quedando los viejos, los que ya no nos podemos ir porque, o no tenemos como irnos, o estamos tan aferrados a este país, que no nos vamos bajo ninguna circunstancia.

El gobierno es el principal responsable que la inseguridad haya llegado a estos extremos. No hacen nada, absolutamente nada por resolver esta situación. Hay gente que llega hasta pensar que la inseguridad es una política de estado y que mientras más delincuentes haya, mejor.
 
Nos estamos acostumbrando a la muerte. Nos estamos acostumbrando a encerrarnos en las casas cuando llega la noche y esto se lo he oído decir mayoritariamente a la gente de las zonas populares.
 
Los delincuentes encontraron el país de las maravillas, porque hay una impunidad extrema y dicen: "que sabroso es vivir en Venezuela, porque aquí uno roba, asalta, secuestra y no le pasa nada."
 
Como las cárceles están congestionadas, la solución es echar un poco de gente a la calle y que vayan a delinquir, porque no saben hacer otra cosa y si sabían se les olvidó en la cárcel.
 
 Uno no puede terminar esto como un hecho fatal, con el que tenemos que convivir. Si tiene que haber remedio. No soy especialista en esta materia y me limito a presentarlo tal como lo vemos todos los venezolanos, pero hay gente que tiene soluciones, pues que las presenten y el gobierno acepte la colaboración de la sociedad en pleno y arranque de una vez por todas un plan realmente bien organizado y que sintamos que está funcionando y los delincuentes también.
 
Rafael Lazo Graells