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ELECCIONES 2019

Marcos Peña debería comenzar a diseñar una nueva campaña electoral

Lun, 25/02/2019 - 1:11pm
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Muy concreto el siguiente fragmento de Claudio Chiaruttini: "El Banco Central revertió la baja de tasa de interés, con lo cual, acaban de desaparecer las últimas expectativas de que la recesión tuviera un rebote 3 o 4 meses antes de las elecciones presidenciales; lo que implica que Marcos Peña y su equipo deberían comenzar a diseñar una nueva campaña electoral; dado que ésta, como está, con alta inflación y recesión creciente, sólo conviene a CFK y sus planes de volver al poder."

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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Sin Saco y Sin Corbata). La Pampa represente 0,7% del padrón electoral nacional y sobre 246.600 electores, en la interna de “Cambiemos” votaron poco más de 11% de ese padrón provincial. 

Electoralmente, no “mueve el amperímetro”. Sin embargo, la derrota del candidato macrista en mano de la estructura provincial radical tuvo un efecto político inmenso, dado que movió la estantería de todas las fuerzas que compiten en esta elección.

Por primera vez, la estrategia electoral que diseñan Marcos Peña y Jaime Durán Barba, fracasó. Un extrapartidario, que hace campaña desde Buenos Aires, por RRSS (redes sociales) y apoyo del propio Mauricio Macri fue derrotado por un diputado nacional que la Casa Rosada “ninguneó” impiadosamente, con un aceitado aparato territorial, que se movilizó con ayuda del peronismo pampeano y beneficiando una estrategia inteligentemente planteada por el Gobernador peronista Carlos Verna, que unió a sus máximos dirigentes bajo un solo objetivo: No mostrar grietas ante “Cambiemos”.

Pero la estrategia del pampeano Carlos Verna tiene un giro que demuestra la diferencia entre la “picardía  política” peronista frente al desprecio de la política y de la gente que expresan Marcos Peña y Jaime Durán Barba: Apoyaron al candidato que menos chances tiene de sacar al peronismo del poder. En el mundo ideal de las encuestas, Carlos Mac Allister se presentaba como mejor candidato para ganar en las elecciones generales provinciales que el radical Daniel Kroneberger.

Hasta hace una semana, la Jefatura de Gabinete confiaba en ganar La Pampa en las elecciones generales. En 2017, “Cambiemos” había perdido las legislativas por 76 votos. Sin la presencia de Carlos Verna, que no va a la reelección por problemas de salud, en las planillas Excel que utiliza el oficialismo para imaginar resultados electorales, era sencillo asegurar que La Pampa se volvería macrista, pese a los malos indicadores macroeconómicos, la suba de imagen negativa y la caída en la intención de voto. Pero la política es mucho más que encuestas y mapas con banderitas.

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Acerca de este tema

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Los radicales se envalentonaron. Sabían que el macrismo no había logrado construir estructuras territoriales en estos casi 3 años y 3 meses en el poder, salvo en la Ciudad de Buenos Aires y en la Provincia de Buenos Aires; y comenzaron a amenazar con una PASO para elegir candidato a Presidente de la Nación, poniendo a Martín Lousteau como postulante nacional o porteño. En la Casa Rosada, siempre minimizaron las amenazas. Creían que no se iban a animar. Pero luego de La Pampa y del diálogo que tuvieron Mauricio Macri y el creador de la Resolución 125, todo cambió.
    
Mucho se habló esta semana en el oficialismo de una potencial PASO presidencial dentro de “Cambiemos”. Hay coincidencia en tres puntos:

** Se cree que las amenazas radiales son una maniobra de presión sobre Marcos Peña y el PRO para que cedan espacios durante el armado de listas para Legisladores Nacionales, Provinciales y Municipales; y determinación de candidatos a Gobernador, ViceGobernadores e Intendentes. En el fondo, salvo los casos de la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires, todos los candidatos de “Cambiemos” designados a Gobernador, hasta ahora, son radicales y los Vices son macristas.

** Si el radicalismo persiste con pedir PASO presidencial, Jorge Macri ya adelantó que el macrismo podría pedir PASO para todas las listas, incluso las de Legisladores e Intendentes; algo que debilitaría las chances de obtener triunfos en las elecciones generales, dado que los perdedores, en casi todos los casos, suelen no apoyar a las fuerzas que les dieron la espalda o los derrotaron en las Primarias.

** Si aun así el radicalismo quiere una PASO presidencial, Mauricio Macri no competirá contra Martín Lousteau. Por un lado, será un desafío a su pretendido liderazgo en “Cambiemos”. Por el otro, no se va arriesgar a una derrota frente al hombre que fue presidente del Banco Provincia de Felipe Solá y ministro de Economía de Cristina Fernández de Kirchner. Sería el tiempo para el siempre negado “Plan B”.

Tan dura ve la Casa Rosada el desafío del radicalismo, que la decisión de si habrá PASO presidencial fue encargada, por voluntad de Mauricio Macri, a la Mesa de Conducción de “Cambiemos”. Es decir, se trata de la última instancia institucional que tiene la fuerza gobernante, ante la falta de una organización formal mayor, algo que siempre pidieron desde la Unión Cívica Radical y desde el entorno de Elisa Carrió; y que el Presidente de la Nación y Marcos Peña se negaron a dar. Ahora, pagan las consecuencias.

En realidad, el desafío radical deja en claro la debilidad que tiene un Mauricio  Macri con imagen positiva e intención de voto cayendo a tal punto de no poder asegurar hoy su reelección con facilidad.

Por el otro, que el radicalismo, tal como los “lilitos”, muy en el fondo, van a aprovechar la debilidad macrista para obtener la mayor cantidad de cargos ejecutivos y legislativos posibles. El PRO mandó en el armado de las listas de 2015 y 2017, cuando eran ganadores. Ahora, les toca ceder espacios de poder.

Por su parte, en el panperonismo, la derrota de Carlos Mac Allister fue una señal: Si todas las tribus peronistas se unen, ganan todas las elecciones, lo que le dio sentido a la estrategia que Cristina Kirchner y Alberto Fernández vienen desarrollando desde hace seis meses: Lanzaron Unidad Ciudadana en todas las provincias para negociar con los Gobernadores peronistas apoyo a la candidatura de la ex Mandataria. 

En La Pampa, no hubo acuerdo con Carlos Verna en el rubro Intendente de Santa Rosa, la capital provincial. Fueron al choque. Ganó el candidato kirchnerista. Lo mismo en un par de ciudades menores. El vernismo se impuso en otra docena. En Entre Ríos, la semana pasada revelamos cómo CFK hizo bajar al ex gobernador Sergio Urribarri y lo mandó al Congreso Nacional como “premio”. Hay acuerdo en San Juan. Avanzan acuerdos en Catamarca y Tierra del Fuego. En Provincia de Buenos Aires, los “Barones del Conurbano” y el kirchnerismo juraron unidad, junto a massistas y randazzistas. En Córdoba y Neuquén, van separados. En Santa Fe, habrá PASO entre Omar Perrotti y Marisa Eugenia Bielsa, pero CFK apoya al peronista (que también tiene un acuerdo con Agustín Rossi).

Pese a que todavía falta mucho por negociar, Marcos Peña había diseñado una campaña

** con muchos candidatos a gobernador macristas, algo que no ocurrirá;

** con pocas PASO en “Cambiemos” (habrá un mínimo de 8);

** muchas PASO enfrentando peronistas con kirchneristas (serán menos que las internas oficialistas);

** se esperaba que nadie discutiera el liderazgo de Mauricio Macri (los radicales ya no aceptan órdenes).

Sin duda, 2019 no se parece, ni por asomo, a 2015 y 2017. Y en la Casa Rosada, recién se están comenzando a dar cuenta de esta dura realidad.

Y lo mismo habrá que esperar en el Congreso Nacional.

No fue una sorpresa para la Casa Rosada que todo el panperonismo se uniera contra los 3 Decretos de Necesidad y Urgencia que firmó Mauricio Macri en Enero.

Miguel Ángel Pichetto ya se los había adelantado a Emilio Monzó y a Rogelio Frigerio cuando almorzaron en la Casa Rosada hace dos semanas; el ministro del Interior, Vivienda y Obra Pública pasó el mensaje al Presidente de la Nación y al Jefe de la Gabinete el viernes 15/02; y el presidente de la Cámara de Diputados se lo señalo a Mauricio Macri en el vuelo de ida hacia la India.

Sin embargo, la Casa Rosada nada hizo por salvar los 3 DNU que fueron vetados por la Comisión Bicameral que conduce el camporista Marcos Clerí. La duda es si fue un nuevo “balazo en el pie” u otra forma de polarizar con el panperonismo, dentro del esquema de campaña de mostrar al Gobierno débil ante una oposición arrolladora.

Desde Diciembre que los Gobernadores “amigos” de la Casa Rosada comenzaron a darle la espada al Gobierno de Mauricio Macri.

Luego de aprobado el Presupuesto 2019, Marcos Peña rompió todos los acuerdos que habían negociado Rogelio Frigerio y Emilio Monzó semanas antes. Eso fue cuando el Excel con las obras públicas que manejaron los dos negociadores oficialistas, pasaran a ser controlados por la Jefatura de Gabinete. Por ese motivo no se pudo llamar a Sesiones Extraordinarias para este mes.

Ahora, Mauricio Macri va a concurrir este 01/03 a realizar la Apertura de las Sesiones Ordinarias con una oposición enardecida que tiene la decisión política de impedir que diga el Discurso Inaugural con normalidad.

Por estas horas, ninguno de los jefes de bancada de la oposición puede asegurar que no habrá un revuelo en la Asamblea Parlamentaria. Ni siquiera la investidura presidencial y el respeto que se debe tener por un Presidente de la Nación aseguran ciertas normas de convivencia.

En la Casa Rosada sostienen que Mauricio Macri evitará los temas económicos y mostrará los logros de su gestión en áreas como la obra pública, la Justicia y la defensa de los Derechos Individuales. Además, presentará una agenda acotada de proyectos de Ley que tienen como meta polarizar con el panperonismo, tales como es la Extinción de Dominio, el manejo de aporte de campaña por parte de empresarios y el nuevo Régimen Penal Juvenil que reduce la edad de imputabilidad sólo 12 meses. Formalismo es lo que se espera, además de un llamado a “continuar el cambio”.

El Presidente espera que no prospere la nueva ofensiva de 'pañuelos verdes' por un régimen de abortos más flexible.

Tampoco hay que esperar un Congreso demasiado activo. Se votará durante una docena de domingos en más de 15 provincias. Los Legisladores estarán en campaña, no pueden ser “molestados” con Sesiones Ordinarios para aprobar proyectos de Ley que puedan beneficiar al oficialismo y el oficialismo no le regalará “triunfos” a la oposición. Así, 2019, puede llegar a ser un peor año parlamentario que 2018, que ya fue pésimo. 

Hoy, el tema central de preocupación del país es la economía y el Gobierno poco y nada tiene que anunciar al respecto. Se vio esta semana cuando, ante la resistencia de la inflación a bajar y un leve repunte del dólar, el Banco Central revertió la baja de tasa de interés, con lo cual, acaban de desaparecer las últimas expectativas de que la recesión tuviera un rebote 3 o 4 meses antes de las elecciones presidenciales; lo que implica que Marcos Peña y su equipo deberían comenzar a diseñar una nueva campaña electoral; dado que ésta, como está, con alta inflación y recesión creciente, sólo conviene a CFK y sus planes de volver al poder.