OPINIÓN

'PAQUETAZO N°1'

En el barro del coronavirus, vale todo (la resurrección del "Vivir con lo Nuestro")

Una reflexión: el conjunto de medidas que anunciaron los ministros Matías Guzmán y Matías Kulfas es parte de lo que esperaban todos los electores de Alberto F. en 2019, y que refunfuñaron cuando Matías Guzmán irrumpió con el 'jogo bonito' de ir al FMI y aceptar el Capítulo IV, etc. etc. Luego de esta aclaración, vamos a la nota:

El nuevo coronavirus COVID-19 ha desnudado conflictos, limitaciones y dificultades del capitalismo siglo 21. Para los gobernantes de todo el planeta, los libros y la teoría han quedado en los anaqueles y los pen-drive, porque en la práctica vale todo, incluyendo el 'juego sucio', y quien lidera la acción es Donald Trump, presidente de USA, quien reclama dinero en el bolsillo de los ciudadanos estadounidenses, y lo quiere ya.

En verdad, él comenzó a demoler el 'purismo' cuando declaró la guerra comercial contra China, tropezón de la globalización que ahora se enfrenta a un riesgo de muerte, entre fronteras cerradas entre países, aún dentro de países, entre múltiples restricciones colectivas e individuales.

Urgente24 sostuvo desde 2019 que diversos mercados estaban efervescentes a causa de 'burbujas' que los alimentaban, y la novedad es que la pandemia del COVID-19 permite 'blanquear' la sobrecotización accionaria y otras irregularidades sobre las que se construyó el despegue de la crisis 2008.

Trump conocía o sospechaba la situación y por eso aplicó tanta presión sobre la Reserva Federal para lograr la tasa de interés base a 0% en USA, y sostener el show hasta su reelección probable. La Fed no estaba conforme y se resistía pero el coronavirus logró lo que la Casa Blanca no podía, o le costaba demasiado.

No fue lo único que consiguió el virus: el Fondo Monetario Internacional tomó la iniciativa de aconsejar inyección monetaria y estímulos fiscales para reactivar las economías que avizora muy golpeadas, y no sólo por el freno de China (20% de la economía global) durante el 1er. trimestre de 2020.

El FMI, con la firma de Kristalina Georgieva, ha fundamentado que los países pueden echar mano a todos los recursos que necesiten para evitar la recesión, porque su objetivo, al igual que el de la banca global, es un comportamiento en V: abrupta caída pero despegue vertical, y así minimizar en 2020 todo lo que está sucediendo por estas horas.

En V fue el comportamiento en 2008/2009, y también se autorizó a todo, incluyendo programas monetarias multimillonarios para estimular aún lo que no necesitaba estimularse. Y la sociedad global coincidió en que cualquier remedio era mejor que la enfermedad de la depresión.

En 2020 hay muchos requisitos a cumplir para lograr una crisis en V pero la banca global considera que si no se consigue semejante comportamiento, su propia existencia se encuentra en riesgo, y no se trata solamente de mirar al Deutsche Bank. La situación es muy delicada porque en 2008/2009 no había un endeudamiento global generalizado que sí ocurre en el presente.

> Se ignora hasta cuándo se extenderá la pandemia,

> todavía no hay vacuna y

> tampoco se desconoce la capacidad de mutación del virus,

pero ya no se trata del COVID-19 sino de cómo resolver la crisis económico-financiera, marcada por

> una menor actividad económica,

> barreras al comercio entre las naciones,

> envejecimiento de la población en ciertos países que los lleva a una crisis de su sistema previsional,

> dificultades en el mercado de empleo,

> conflictos sociales por las migraciones masivas y

> reclamos por un Estado de Bienestar que corre peligro.

Ni mencionar la insatisfacción, en muchos países según las encuestas, por los resultados de la democracia participativa.

En este escenario, el coronavirus es una oportunidad para la Administración Fernández, muy riesgosa, pero insoslayable y más le vale aprovecharla, porque le permite recuperar una 'agenda peronista', sin complejos, y hasta con la bendición del FMI.

Además, la Administración Fernández tenía enormes problemas para elaborar un plan económico consistente, y ahora descubre que, probablemente, no lo precise, en un nuevo escenario global donde Aldo Ferrer, con su "Vivir con lo Nuestro", resultaría un innovador y no un teórico de anticuario.

La renegociación de la deuda pública en moneda extranjera ya no es la prioridad sino impedir un freno mayor de la economía, que viene golpeada por una estanflación galopante que amenaza con convertirse en crónica o, quizás, estructural.

Entonces, Alberto F. ensaya una doble acción:

> Por un lado, impedir que el COVID-19 se extienda porque la reacción inicial fue tardía y el sistema hospitalario argentino es endeble; en una población con 40% de pobreza podría hacer estragos.

> Por otra parte, conseguir que baje la capacidad instalada ociosa.

Gustavo Marangoni dijo días atrás que de tanto mencionar a Raúl Alfonsín, Alberto Fernández iba a terminar imitándolo en su fase más difícil: anunciar una economía de guerra. Es lo que hay, y no sólo lo dice Emmanuel Macron.

Hay una contradicción enorme y peligrosa en todo esto: para detener el coronavirus es necesario frenar el país, pero esto expone a la indefensión a todo el trabajo informal y también al cuentapropismo, monotributo y autónomos, cuyo reclamo podría resultar socialmente peligroso.

Por lo tanto, muy probablemente, el anuncio del martes 17/03 no será el único y menos el último. En todo caso fue el pionero de los anuncios.

Pero ya no habrá tantos reparos en qué opina Georgieva. Así, Alberto Fernández ha transitado sus primeros 100 días de la economía solidaria a la emisión redentora.

Esto no quiere decir que vaya a salirle bien. Los riesgos por delante son inmensos.

¿Qué ocurrirá el 31/03? Bendito 31/03, antes era la fecha tope de la renegociación de la deuda y ahora es el calendario para definir si siguen las restricciones o se interrumpen para recuperar la normalidad.

Además, la emisión a destajo es un escenario al que puede ingresarse pero no es tan sencillo salir, porque las esterilizaciones siempre son dolorosas.

Y todos saben que esta situación no puede extenderse mucho tiempo porque la Argentina carece de espalda suficiente.

Por lo tanto, Alberto F. deberá reinventar una 3ra. agenda para su mandato, lo que resultaría más positivo que permitir que se la diseñe la casualidad o la volatilidad de un planeta inestable.