CONFIDENCIAL

Por ahora, Massa sigue teniendo la iniciativa

El lunes 15/07, los precandidatos del Frente Renovador que lidera Sergio Massa firmarán en La Plata su compromiso anti reforma constitucional. “Para que ese compromiso quede claro y no queden dudas vamos a firmar ante escribano público nuestra renuncia como diputados si eventualmente cualquiera de nosotros habilitara el tratamiento de reforma de la Constitución o la reelección indefinida”, había anunciado el intendente de Tigre en su discurso de lanzamiento, y agregó que el documento será entregado a 2 ONG: Cippec y ADC. Desde entonces, los adversarios de Massa intentan o desacreditar o menospreciar esa acertada acción púlica.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). En vez de debatir la institucionalidad del anuncio de Sergio Massa de obligar a sus candidatos, y a él mismo, a asumir compromisos de salvaguarda de la intención de voto concedida por los electores, adversarios diversos decidieron cuestionar o menospreciar la iniciativa.
 
Desde los opositores como Massa, probablemente el enojo porque no habérseles ocurrido esa pequeña audacia ética con impacto mediático.
 
Desde los adversarios K, es comprensible: la reforma de la Constitución Nacional y la posibilidad de una re-reelección de Cristina Fernández de Kirchner es su anhelo principal. Es más: si no consiguieran los legisladores suficientes en los comicios de octubre, la idea es salir de shopping de voluntades por el Congreso.
 
Por lo tanto, una acción pública que comprometa a futuros legisladores no K, y pueda limitar la acción fenicia, merece un rechazo.
 
Debatir acerca del alcance institucional de la decisión de Massa es ridículo: en la Argentina, las bancas son de los legisladores, no de los partidos. Y un legislador elegido puede hasta estafar a sus electores haciendo lo contrario a lo que les prometió hacer.
 
Pero la acción de Massa es moral, y la política necesita de compromisos éticos de los candidatos, de quienes muchos sospechan de antemano precisamente porque han ocurrido episodios desastrozos.
 
Entonces, sí, es una acertada acción mediática que quite libertad de acción futura a los candidatos si hicieran algo contrario al mandato de los electores.
 
¿De qué se queja Sebastián Abrevaya en el diario Página/12? Esta obsesión de los periodistas nac&pop por descubrir la pólvora es llamativa...
 
Massa estará en la tarde del lunes 15/07 en La Plata para firmar, tal como anunció en el acto de lanzamiento de su postulación, un acta ante escribano público en la que se comprometerá a no votar ningún proyecto de ley que proponga una reforma de la Constitución nacional ni en favor “de la reelección indefinida” para el cargo de presidente de la Nación.
 
Junto con él suscribirán el compromiso formal los 35 candidatos a diputados nacionales que lo acompañan en la nómina del Frente Renovador.
 
Massa apeló a esa táctica para rechazar las críticas de Francisco De Narváez y de Margarita Stolbizer, quienes basaron parte de su estrategia de campaña en denunciar al intendente de Tigre como “kirchnerista encubierto”.
 
“Para terminar con ese fantasma y no queden dudas, Massa se comprometerá legalmente a no votar una re-reelección”, explican en el Frente Renovador.
 
Bueno, esa palabra "legalmente" es lo que se ha cuestionado: no habría posibilidad alguna de compromiso legal ni jurídico ni institucional. Pero sí ético-moral.
 
 
"(...) Con el objetivo de darle credibilidad a su discurso y marcar una posición respecto de un tema sensible de la agenda política, Massa encargó al ex diputado de la Coalición Cívica, Adrián Pérez, la redacción del texto, que dice que aquel diputado que avale una reforma constitucional tendrá obligación de renunciar. 
 
“No tiene ningún valor porque es un compromiso civil, un contrato privado. Lo que se está haciendo es mezclar lo público con lo privado. En los ’90 las decisiones más importantes, que afectaron a millones de argentinos, se aprobaron ante escribano. En estos años las decisiones más importantes se tomaron en el Parlamento y en la Casa Rosada. El compromiso tiene que ser con el pueblo”, señaló a Página/12 uno de los referentes del kirchnerismo en materia electoral.
 
En su momento, la líder del GEN, Margarita Stolbizer, también había salido a criticarlo: “Tener que ir a firmar ante un escribano que uno es opositor es no creer ni uno mismo en lo que está diciendo”, disparó. 
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Desde la UCR consideraron que el acta no tiene validez y recordaron una situación análoga con el integrante del Consejo de la Magistratura, Alejandro Fargosi, quien ingresó al Consejo votado por una alianza entre la UCR y el PRO. Fargosi se había comprometido a renunciar a los dos años para dejarle su lugar al radical Juan Pablo Zanetta, lo que nunca sucedió a pesar de que se había firmado un acuerdo.
 
(...) Desde la Fundación Directorio Legislativo, especializada en transparencia parlamentaria, marcaron dudas. “Creemos que es difícil que se pueda accionar contra legisladores que fueron elegidos por el voto popular. El voto popular es el derecho máximo”, señaló a este diario María Baron, titular de la fundación. (...)".
 
Es cierto pero si lo de Stolbizer o Narváez fue una denuncia sin fundamento, la habilidad de Massa fue enfrentarla con un hecho concreto: el compromiso público. Y también así bajó un discurso hacia adentro (por ejemplo, a Darío Giustozzi, el díscolo compañero de sábada y alcalde de Almirante Brown).
 
Acerca de Massa en campaña, muy interesante la entrevista de Mario Peiro a Rosendo María Fraga para el diario El Tribuno, de la ciudad de Salta:
 
"(...) -Suponiendo un fracaso electoral en las legislativas de octubre y tomando como base la arremetida por la reelección “indefinida”, ¿el kirchnerismo podría concretar su objetivo?
 
-Veinte años atrás, en octubre de 1993, Menem, en una elección intermedia en la que sacó el 43% de los votos ante una oposición desarticulada, logró crear las condiciones políticas para negociar con un sector de la oposición -el radicalismo de Alfonsín- y lograr los dos tercios en el Congreso para avanzar hacia la reforma de la Constitución. En la actualidad, si el Gobierno supera el 40% tiene posibilidades de intentar la reforma, pero hoy está lejos de alcanzar este objetivo.
 
Sin embargo es posible que, aun sin posibilidades, el oficialismo lo siga intentando como forma de evitar que el poder se licúe rápidamente, al no tener posibilidad de reelección.
 
-¿Qué futuro tendrían los actuales gobernantes oficialistas sin Cristina de Kirchner?
 
-Tanto los gobernadores como los intendentes del Gran Buenos Aires en el cada vez más amplio universo político que representa el peronismo, negocian con el poder de turno, sobre todo si es de esta fuerza política.
 
Si el oficialismo nacional pierde las elecciones, los gobernadores buscarán otros horizontes, como ya está sucediendo con los intendentes del conurbano. Pero es claro que la reelección se complicará para algunos de ellos si para eso tienen que forzar reformas constitucionales.
 
-¿Con una administración en decadencia, qué rumbo la salvaría del abismo político?
 
-El peronismo históricamente ha mostrado una gran capacidad para mantener la gobernabilidad: Menem fue derrotado en 1997 e intentó sin éxito una reforma vía interpretación judicial para un tercer mandato, pero aun perdiendo la elección de 1999, mantuvo la gobernabilidad hasta último momento. Ello implica que no es inexorable una crisis de gobernabilidad si el oficialismo pierde las elecciones del 27 de octubre.
 
-¿Es el momento de la oposición? ¿por qué?
 
-Tras una década de una misma fuerza política en el poder, no es extraño que la sociedad busque un cambio, sobre todo si el crecimiento económico se frena o es menor: es lo que hoy está sucediendo en Brasil. Mirando la historia contemporánea, resulta más probable que tras una década de poder del mismo signo se busque el cambio y no la continuidad, aunque siempre hay excepciones.
 
La particularidad argentina es que el cambio puede surgir de la misma fuerza política que está gobernando, como es el peronismo, que tiene la capacidad de sucederse a sí mismo al generar sus propias alternativas de recambio, como hoy parece suceder con Massa.
 
-¿Cómo definiría la actual oposición: como un sector de permanente crítica; de fuerza unida y con propuestas de cambio o un grupo oportunista.
 
-La oposición está desarticulada y ello en gran medida es porque el propio peronismo ocupa el espacio del oficialismo y la oposición al mismo tiempo. Es la sociedad la que está girando hacia posiciones opositoras al Gobierno nacional y el peronismo lo percibe en forma espontánea y lo representa. Fuera del peronismo hay menos flexibilidad y cuesta más generar alternativas.
 
El sistema bipartidista se terminó con la crisis de 2001-2002. El radicalismo ha dejado de ser uno de los dos ejes del sistema de partidos y en cambio el peronismo ha ampliado su espectro de representación.
 
-¿El “voto Massa” es kirchnerista?
 
-La sociedad se puede dividir en tres tercios: uno siempre votará al Gobierno, otro nunca lo votará y el tercer tercio es el que cambia y decide las elecciones. En 2009 este tercio “fluctuante” votó a la oposición y en su mayor parte se volcó al oficialismo en 2011. 
 
Ahora vuelve a abandonar al oficialismo y Massa es quien más lo está captando. Hoy en la provincia de Buenos Aires más de la mitad de quienes votaron por Cristina para Presidenta no están votando su lista de candidatos a diputados nacionales y Massa está captando la mayoría de estos votantes. (...)".