Sr. Director:
Debate: Hugo del Carril no pasó por Tigre ¿bueno o malo?
Urgente24 cree que la Marcha Peronista en un acto político o supone un acto de gente de más de 55 años o supone un acto de gente con choripanes llevada en micros pagos. Por supuesto que habrá quienes cuestionen ese concepto pero si la acusación será algo así como "gorilas", ni se molesten porque no es relevante. A los jóvenes que no sean de la militancia paga de La Cámpora (cantar la Marcha Peronista por $ 50.000 al mes cualquiera lo hace. Lo hacía María Julia Alsogaray en días de Carlos Menem... ), les provoca rechazo ese símbolo 'peruca' en un acto político. De todos modos, el debate está abierto. Muy interesante la crónica que al respecto escribió un asistente al acto de Sergio Massa en Tigre el lunes 08/07:
09 de julio de 2013 - 10:35
El de Massa fue un acto peronista sin marcha peronista. No había imágenes partidarias. Ni una foto de Perón. Tampoco de Evita. Ni el viejo escudo del PJ se vio. Y la voz de Hugo del Carril poniéndole énfasis a "combatiendo el capital... Perón... Perón... que grandes sos", brilló pos su ausencia.
Más bien la base fue similar a un acto del viejo radicalismo alfonsinista, aggiornado al gusto de la clase media. En la "previa" la espera se amenizó con el estilo de los desfiles que Giordano organzaba en Pinamar y Punta del Este. Un escenario con pasarela, una iluminación acorde y pantallas LED que reflejaba una y otras vez los tips de campaña. Sólo faltaban las modelos y el calor del verano, porque hacía un frío antártico. De temas musicales extranjeros se viró luego a los nacionales. Se escucharon los ritmos de Soda Stereo combinados con los del Indio Solari, que dieron paso a un grupo musical con estilo cover, que según explicó el animador por el micrófono "la rompe en YouTube".
El marketing de Massa está tiene un rumbo definido y orientado. De todos los candidatos, parece ser el único que juega con todas las armas para hacer llegar su mensaje, que no es sólo de delcaraciones, más bien es un lenguaje de actitudes e imagen.
Días antes, más precisamente el jueves 4 de julio, juntó a su tropa de candidatos en el hotel Intercontinental de Nordelta. Allí no ahorró palabras en bajada de línea: "No pelear con nadie. No cortarse solo. Responder con las agresiones con la otra mejilla. No llevar banderas de agrupaciones. En los actos quiero ver todas banderas argentinas. Prohibido hablar mal de un compañero o compañera, ni siquiera en privado".
Pero más énfasis puso cuando dio órdenes de no hacer nada que las cámaras de TV pudieran mostrar como el DNI del viejo peronismo. Todo se renueva y la imagen lo es todo. Un cameraman mostrando algo que fuera parte del folklore peronista sería un tiro certero al corazón de la campaña.
Por eso no hubo ni choripanes, ni colectivos llevando militantes; ni bombos, redoblantes y trompetas cada diez metros. Massa fue tajante: "Si quieren traer militantes, alquilen Traffics o minibuses o se organizan para venir en autos."
La disciplina se vio en las puertas de entrada por las que debían pasar los candidatos e invitados especiales. Todos esperaron a la intemperie, en la calle y con mucho frío el momento en que los organizadores dieran la orden para entrar. En un momento, por una de esas puertas salió Massa a bordo de una camioneta y paró unos segundos para cargarlos por la espera pero al mismo tiempo pidiéndoles que "banquen".
¿Y el lugar? Nada de estadios, clubes o canchas. El marco arquitectónico imponente del Museo de Arte de Tigre fue perfecto para una imagen que lo despega del peronismo tradicional y lo mete de lleno en el gusto de la clase media. Y el palco tenía el detalle de ser envuelto por banderas argentinas de ceremonia, del estilo que llevan los abanderados de los colegios, están en las oficinas de los más altos funcionarios o al frente de un desfile militar.
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Y algo que no pasó desapercibido: nadie estuvo parado, cada asistente estuvo sentado según el sector que le correspondía. Había 3:
> el A, que recibía a los candidatos a diputados nacionales y diputados y senadores provinciales y a invitados especiales,
> el B, que recibía a los candidatos a consejales e invitados importantes de los candidatos, y
> el C que era para los militantes: la mitad aportada por los candidatos y la otra mitad por tigrenses.
El café no faltó. Cada asistente se le entregó un vaso y al menos dos veces se le dio café. Nadie quería ni desmayos ni enfriamentos. No se vio un solo "tetra" como tampoco basura tirada en los jardines.
Decenas de colaboradores con pecheras amarillas verdosas se encargaban de asistir al público.
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Algunos peronistas de antaño marcaron las diferencias de estilos.
Alguien dijo: "Asistí a cientos de actos. Esto no fue un acto peronista... fue un acto postperonista que apuntó a la clase media. No vi 'cabecitas negras'".
El discurso de Massa pareció escrito por Raúl Alfonsín (usó tonos similares al del ex Presidente para remarcar frases y el buen uso de los silencios) con mechones literales de Ricardo Balbín tras el abrazo histórico con Perón y las palabras del viejo líder diciendo que "para un argentino no hay nada mejor que otro argentino". Él hizo un llamado a la concordia de los argentinos y remarcando la palabra "concordia" como anhelo del papa Francisco. De hecho, el discurso del 'massismo' apunta a un Bergoglio que pasará a la historia como una figura histórica levemente por arriba de San Martín y Belgrano. No hubo improvisación dado que un apuntador electrónico le marcaba las partes claves del discurso.
Cuando habló, hubo tiros por elevación al Gobierno, advertencias claras sobre la no re reelección o la reforma de la Constitución, una defensa de la Corte Suprema y de la independencia del Poder Judicial, y una débil señal a Moyano al apoyar el paro de camioneros de ese día.
El compromiso asumido ante escribano de renunciar en caso de que algunos de los candidatos habilite la re re o la reforma fue redoblar la apuesta al contestar el reto que en su momento le había hecho Margarita Stolbizer. Con la diferencia que en Massa suena más fuerte.
Las palabras del jefe comunal de Tigre y la imagen que rodeó el lanzamiento de campaña tienen una sintonía fina que busca llegar a la clase media, precisamente la clase social que define las elecciones o cualquier evento político de trascendencia en los últimos 60 años de historia argentina. Massa y su equipo hace tiempo que vienen trabajando en esto y se ven los buenos resultados en las encuestas que, con silencio y sin enfrentamientos, logró cosechar.
¿Lo ocurrido en Museo de Arte de Tigre es sólo el inicio de un nuevo estilo?
Las respuesta verá la luz estas semanas que quedan si se profundiza o no. Lo que haga, diga y muestre Massa nos dirá si el viejo peronismo sigue vigente o quedará arrumbado solo en los libros de historia o si asoma un nuevo peronismo sin gigantografías de Perón, Evita y el escudo del PJ, sin bombos y sin la vieja marcha cantada por Hugo del Carril.
¿Terminará Massa por seducir a una clase media que desde la vuelta a la democracia tuvo al radicalismo como bandera y luego de dispersó entre distintos partidos, cambiando de gusto en cada elección? Y lo más importante: ¿Seducirá a las clases sociales más vulnerables en donde el puntero político sigue siendo el pseudoseñor pseudofeudal?
De lo que sí se está seguro es que Massa inició un cambio rotundo en la comunicación y el marketing político, y que por lo visto, por ahora, le reditúa. El tiempo dirá si el neo peronismo pasara a ser un referente de las aspiraciones de la clase media o solo es una puesta en escena para derrotar al Kirchnerismo con su voto.






