CONFIDENCIAL

Cuidado con los cruceros, la escuela de los náuticos y la Villa 31

5 tripulantes del crucero Thomson Majesty murieron al caer al agua dentro de un bote salvavidas en el que realizaban prácticas de seguridad, desde una altura de 20 metros, cuando el barco estaba atracado en el puerto de Santa Cruz de La Palma, en las españolas islas Canarias. El accidente, en el que resultaron heridos otros 3 tripulantes que están fuera de peligro, se produjo al partirse uno de los cables que sujetaban el bote al pescante. El buque entró en servicio en 1992, desde su botadura ha pertenecido a varias compañías. Según la página web de Louis Cruises, la empresa chipriota a la que pertenece en la actualidad, el Majesty es un buque de 40.876 toneladas, 207 metros de eslora y 10 cubiertas de altura. Buen comienzo para una nota que termina... en la Villa 31.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). En los últimos 2 años se han multiplicado exponencialmente los accidentes en buques de crucero (en la Argentina, a falta de cruceros de bandera, los buques de la Armada ocupan el 1er. puesto en la materia)
 
Si bien estadísticamente el buque sigue siendo mucho más seguro que el avión, las tragedias marinas tradicionalmente son más espectaculares ya que las escenas del naufragio de un navío son en algunas oportunidades realmente dantescas. Por otra parte cualquier nave moderna lleva abordo entre 4.000 y 6.000 personas entre marinos y pasajeros
 
Normalmente, la relación entre la cantidad de pasajeros y tripulantes es motivo de “orgullo” de las navieras, que se ufanan de tener 1 tripulante cada 3 pasajeros. Esta verdad, a medias, tiene patas tan cortas como una mentira absoluta.
 
De los 1.500 tripulantes que puede tener un moderno paquebote, apenas un 5% (75) son realmente marinos de profesión. El resto se distribuye entre personal de cámara, vendedores de las tiendas que existen abordo, empleados del casino, orquestas y artistas varios, personal de hotelería etc. etc.  
 
A pesar que todo este personal cuenta con habilitación náutica, a la hora de un incidente se comportarán de forma idéntica a la del resto del pasaje, dado que no tienen el entrenamiento suficiente para afrontar una situación de crisis.
 
El domingo 10/02, el accidente del Thomson Mejestic desnudó, drásticamente, los perjucios de contratar tripulaciones de baja calificación profesional conformando dotaciones multiétnicas que no llegan ni siquiera a entender las distintas voces de mando propias de la profesión naval.
 
5 tripulantes (3 indonesios 1filipino y 1ghanes) murieron mientras que 2 griegos están gravemente heridos, por un accidente ocurrido en una practica rutinaria de arriado de botes salvavidas. La nave, si bien es de una empresa inglesa, posee bandera de conveniencia de la isla de Malta, y los informes preliminares indican que había otras 4 nacionalidades entre los tripulantes.
 
No cuesta mucho trabajo adivinar el éxito que está tripulación tendría a la hora de rescatar a los pasajeros en una situación de peligro real y ponerlos a salvo en los botes salvavidas.......
 
La calidad de las tripulaciones va denigrandose día a día, con el afán de abaratar costos de operación.
 
En la Argentina
 
La formación de los marinos mercantes argentinos tradicionalmente ha sido buena, aunque en los últimos años los institutos de formación de la Armada Argentina no han sido ajenos a los recortes presupuestarios y a la creciente pérdida de interés de la institución por la formación de marinos mercantes.
 
En especial bajo el mando del cuestionado y cuestionable almirante Jorge Omar Godoy, las escuelas mercantes sufrieron un retroceso impensado, se perdieron los buques de entrenamiento y el nivel educativo en general tocó fondo. 
 
Con todo, se dice que la Argentina aún puede rescatar algunos buenos profesionales entre el puñado de egresados que alcanza la meta cada año.
 
Un parte para el Ministerio de Defensa
 
Para que no lo tome por sorpresa, el ministro de Defensa, Arturo Puricelli, debería saber que así como “prima fascie” el ex buque Santísima Trinidad se fue a pique por falta de la atención debida por parte de quienes tenían la obligación de custodiarlo, en cualquier momento recibirá la noticia que la bicentenaria Escuela Nacional de Náutica fundada a finales de 1799 por Manuel Belgrano y por Ventura Miguel Marcó del Pont, síndico del Consulado de Comercio, ha sido usurpada, quemada, saqueada o incendiada.
 
No será por sabotaje sino porque el director del instituto (que depende de la Armada y por ende del ministro) decidió eliminar las guardias nocturnas y procedió a cerrar con llave un edificio de 16.000 m2 ubicado a metros de la Villa 31 (que inexplicablemente sigue creciendo sin urbanización que, por ejemplo, elimine elementos fascinerosos entre sus habitantes).
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En el Manuel Belgrano hay valioso equipamiento en su interior... que queda en funcionamiento sin supervisión alguna.
 
El director de la Belgrano ya habría explicado que necesita ahorrar unos pesos...
 
El viernes 08/02, un profesor desprevenido se quedó en su oficina a terminar cierto trabajo atrasado, y cuando quiso retirarse a su casa encontró todas las puertas cerradas con llave y a nadie que atendiera sus gritos. 
 
Cuando él ya se aprestaba a pernoctar en el instituto, descubrió que quien cierra las puertas al final del día, no cierra las ventanas que comunican el edificio con el exterior por lo que, felizmente para él,  pudo ganar la calle en segundos,  mientras se alejaba rezando para que ningún amigo de lo ajeno hiciera el procedimiento inverso: preguntarse si las ventanas están cerradas.
 
Menos mal que la Argentina es “un país con buena gente”... de lo contrario ya le hubieran afanado hasta los calzoncillos al director de los 2 empleos públicos, Sergio Alberto Dorrego.