Muy turbio: Murió 1 barrabrava de Tigre a manos de otros del mismo club
Falleció Adrián Alejandro Velázquez, de 40 años, 1 de los 3 simpatizantes que se encontraban internados en grave estado luego del violento enfrentamiento entre 2 grupos antagónicos del mismo club, ocurrido en Victoria en la previa del partido con River Plate.
27 de febrero de 2013 - 13:04
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). 3 días después del brutal tiroteo que se produjo entre 2 facciones de la barra de Tigre, murió Adrián Alejandro Velázquez presentaba un impacto de bala en la arteria femoral que le había provocado una importante hemorragia y permanecía en el Hospital de San Fernando desde el domingo.
Velázquez resultó herido luego de que 2 facciones de la barrabrava de Tigre se enfrentaran a tiros mientras esperaban en Victoria los micros para trasladarse al estadio Monumental de Núñez.
El fiscal Alejandro Musso cambió la carátula de la causa a "homicidio, lesiones graves y abuso de armas".
2 barrabravas fueron imputados: Daniel Paz, alias 'el Negro Fiorucci', y su colaborador Abel Lavigna.
La disputa interna ha crecido por el reparto de entradas y los viajes a los partidos de la Copa Libertadores.
El fiscal Musso, a su vez, investiga por qué no había presencia policial durante el enfrentamiento entre los 2 grupos, ocurrido a 16:30 en las inmediaciones del estadio ubicado en la localidad de Victoria, partido de San Fernando.
La tensión venía en aumento. Desde la Sudamericana que la gente de Pacheco y el Talar comenzó a reunir a otros barrios disconformes con la jefatura de la barra. Los motivos eran varios: que sólo si estabas con los capos recibías los beneficios económicos y de traslados para ver al Matador, que el círculo duro de la barra se iba primero de la cancha y dejaba tirado al resto, que les querían comer hasta los puestos de cuidacoches en la zona del Puerto de Frutos y la estación fluvial que les quedaba para ellos. Esa olla a presión terminó de estallar por un motivo hasta ayer, oculto: los hijos de dos viejos barras de Pacheco y el Talar fueron a intentar negociar nuevas condiciones con la facción oficial y como respuesta, fueron molidos a golpes. Eso ocurrió en la previa al partido con Libertad por la Libertadores. Allí se planeó la venganza: los disidentes juntaron a grupos desplazados de Virreyes y hasta de San Fernando y fueron a plantear pelea horas antes de que la plana mayor aborde los micros para ir al Monumental. Y lo que se suponía sería a puño limpio, terminó a balazos. Por eso hay heridos de ambos bandos y por eso, la fiscalía de San Fernando imputó a Daniel Paz, alias el Negro Fiorucci, y a su ladero, Abel Lavigna, por “abuso de armas y lesiones graves”. Todos son victimarios.
La revelación surgió con los datos de testigos de la zona. En cambio, los heridos que declararon intentaron pasar por Heidi. Así, el propio Lavigna dijo en su interrogatorio no sólo que no es barra sino que va esporádicamente a la cancha y que estaba allí porque se había enterado que salían micros a River y fue a ver qué onda. Similares declaraciones hizo el resto. Así, el fiscal Alejandro Musso depende de un fino trabajo para dar con los autores de la batalla, ya que la Policía tampoco aportó mucho hasta el momento. Es más, la propia Bonaerense está investigada porque una de las hipótesis es la liberación de la zona, dado que el hecho sucedió una hora y media antes de que comenzara el operativo y la cámara de seguridad del lugar, tal como adelantó Olé ayer, se rompió “casualmente” la noche anterior.
La política también se cuela en esta guerra. Si bien Fiorucci es el jefe máximo y jugó en las últimas elecciones para el kirchnerismo y el año pasado para el radicalismo Pro, los dos grupos que lo siguen tienen orientación distinta. Los del Rincón, que dirige Lavigna, van políticamente donde apuesta Fiorucci. Pero los de La 13 se identifican con Sergio Massa y apostaron al PJ disidente y ganaron cuando triunfó Luis Andreotti como intendente de San Fernando, al igual que los del grupo de Pacheco. Y el club los banca a todos por igual. Tanto, que la lista del derecho de admisión es muy escueta: apenas tiene dos nombres que no pertenecen a ninguna de las facciones de la barra. Increíble, pero real.









