CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Es un viaje largo por la ruta 9; 115 kilómetros separan a la capital federal del proyecto estatal más importante de la Argentina: la central nuclear Atucha II. Se trata de una obra que tiene prevista su inauguración en algún momento de 2011 y que una vez en operaciones agregará al sistema interconectado 692 megawatts netos de energía eléctrica.
En exclusiva, Urgente24 recorrió la obra desde el punto más alto de la esfera que resguarda al reactor hasta el nivel -21 del edificio auxiliar.
Llegando a Atucha: El complejo nuclear está a 115 kilómetros de la Capital Federal.
"No hay lugar para estacionar"
A la llegada un gendarme advierte que no hay lugar en el estacionamiento para aparcar el auto que transportó a Urgente24 desde la sede de la Comisión Nacional de Energía Nuclear (CNEA) hasta las obras de Atucha II en la localidad de Lima, en el partido bonaerense de Zárate. Es lógico, son alrededor de 5.000 personas repartidas en 2 turnos las que trabajan en el emprendimiento atómico. Desde ingenieros mecánicos hasta albañiles, pasando por especialistas en sistemas y médicos.
Techint, Siemens y Electroingeniería son algunas de las empresas que trabajan en el lugar, a las que se suman un montón de contratistas. Todas ellas se subordinan a Nucleoeléctrica Argentina (Na-Sa), la empresa estatal que opera las centrales nucleares en el país.
Una anécdota: La presencia de Gendarmería data desde que un grupo armado copó los edificios de la central Atucha I (que se ubica adyacente a la obra) poco antes de su inauguración en la década del 70.
Manos a la obra: Cerca de 5.000 personas trabajan en las obras de Atucha II
A pocos metros de la entrada se ubica un cuarto de no muy extensas dimensiones bajo el nombre de "Sala de Bombas", lo que produjo un chiste tan malo como obligatorio por parte de este cronista: "¿Bombas nucleares?". Bueno, no. Al igual que sus antecesoras (Atucha I y Embalse en Córdoba) el propósito de Atucha II es la generación de energía eléctrica, es decir, un fin pacífico.
En la mesa de entrada la leyenda de un pequeño cartel contrasta con toda la potencia que representa una central nuclear: "Por favor, cuide la energía".
La visita tiene un guía, el ingeniero Nicolás Riga, responsable máximo en Atucha II de la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN, el ente estatal que debe fiscalizar el correcto avance de las obras). Es un hombre experimentado: "cuando me recibí en Canadá en el 70, mi primer trabajo fue en USA en la construcción de un reactor para Japón" contará después con la humildad del que no quiere la cosa.
Luego vendrán los cascos, los zapatos y los anteojos de protección. Todo listo para empezar el recorrido.
El guía: El ing. Nicolás Riga es el responsable de la ARN de la licencia de Atucha II
De Pavas y cacerolas
La primera parada es el edificio del reactor. Se trata de un Reactor de Agua Pesada Presurizada (PHWR, por sus siglas en inglés) de 451 canales, prácticamente del doble de potencia de Atucha I. Es el ‘corazón’ de la central. En cada canal se coloca el combustible nuclear, el uranio (que utilizará agua pesada como moderador y refrigerante), mediante un mecanismo de montaje.
La central tomará agua del río Paraná Miní que se encuentra a su lado, la calentará mediante el proceso de fisión nuclear, esto generará el vapor que irá hasta el siguiente edificio, albergue de la turbina, que a través de un generador producirá la electricidad. "Esto es como una pava, se calienta agua y se genera vapor, nada más que en lugar utilizar gas, usas energía nuclear", sintetiza Carlos Calviño encargado de prensa de la ARN.

La esfera que resguarda al reactor, luego su tapa (colocada recientemente en un acto con Cristina de Kirchner) vista de frente y desde arriba.
Atucha II por dentro: Radiografía de la 3ra central nuclear argentina
Urgente24 fue el 1er medio en recorrer íntegramente las obras del proyecto estatal más importante del país. Alrededor de 5.000 personas trabajan en la construcción de la planta que aportará 700 Mw de energía electrica al sistema interconectado a partir de 2011. Imágenes y declaraciones exclusivas.
05 de septiembre de 2009 - 00:00
Cualquiera podría suponer que una central nuclear es por dentro como una nave espacial, pero en realidad es, entre otras cosas, un gran circuito de tuberías de agua. "En lo que concierne a centrales nucleares desde hace 60 años o más no se a inventado nada nuevo. Seguimos con la misma tecnología. Sí se han logrado mejores materiales, mejores aleaciones de acero, cosas más moderna. Pero conceptualmente seguimos en lo mismo", explica Riga.
El acero cobra aquí una importancia superlativa. La vasija que contiene al reactor (sólo sostenida desde arriba, como una lamparita de luz) está fabricada con un tipo de aleación hecha en Japón de 35 centímetros de espesor cuyo cuidado implica una inspección mediante un sistema de ultrasonido a través de un dispositivo automático que gira alrededor del contenedor.
Los caños por los que circulan el agua y el vapor tendrán un tratamiento igual de estricto para detectar fugas e impurezas: radiografías, tintas penetrantes y, también, ultrasonido.
Un punto clave son las soldaduras. Cada soldadura lleva hasta 4 días de realización y no cualquiera puede hacerlo. "Estuvimos 6 meses solamente probando a los soldadores que iban a hacer este trabajo", cuenta Riga al referirse a las piletas de contención del "combustible quemado" (lo que usualmente se denomina "desechos") de lo que se contará más adelante.

Un mundo de caños: Sistemas de refrigeración y de transporte de líquidos, una muestra de las exigentes soldaduras y la parte inferior del presurizador de vapor.
"No me cabe la menor duda de que son el 1er medio que viene hasta acá" le dice Riga a este cronista mientras señala la parte inferior de la vasija. Más abajo sólo queda el piso de un contenedor mayor de acero inoxidable que convierte esta parte del edificio en algo parecido a una enorme cacerola. "Si llenáramos esto de agua no habría fuga por ningún lado" señala el experto de la ARN. Al mismo tiempo, la "cacerola" queda dentro de un revestimiento también de acero, luego de una cobertura de hormigón, luego un espacio vacío y finalmente más hormigón. Una vez finalizadas las obras ya nadie entrará allí.

La vasija del reactor desde abajo y el riel que transporta al sistema de control por ultrasonido
El acero cobra aquí una importancia superlativa. La vasija que contiene al reactor (sólo sostenida desde arriba, como una lamparita de luz) está fabricada con un tipo de aleación hecha en Japón de 35 centímetros de espesor cuyo cuidado implica una inspección mediante un sistema de ultrasonido a través de un dispositivo automático que gira alrededor del contenedor.
Los caños por los que circulan el agua y el vapor tendrán un tratamiento igual de estricto para detectar fugas e impurezas: radiografías, tintas penetrantes y, también, ultrasonido.
Un punto clave son las soldaduras. Cada soldadura lleva hasta 4 días de realización y no cualquiera puede hacerlo. "Estuvimos 6 meses solamente probando a los soldadores que iban a hacer este trabajo", cuenta Riga al referirse a las piletas de contención del "combustible quemado" (lo que usualmente se denomina "desechos") de lo que se contará más adelante.

Un mundo de caños: Sistemas de refrigeración y de transporte de líquidos, una muestra de las exigentes soldaduras y la parte inferior del presurizador de vapor.
"No me cabe la menor duda de que son el 1er medio que viene hasta acá" le dice Riga a este cronista mientras señala la parte inferior de la vasija. Más abajo sólo queda el piso de un contenedor mayor de acero inoxidable que convierte esta parte del edificio en algo parecido a una enorme cacerola. "Si llenáramos esto de agua no habría fuga por ningún lado" señala el experto de la ARN. Al mismo tiempo, la "cacerola" queda dentro de un revestimiento también de acero, luego de una cobertura de hormigón, luego un espacio vacío y finalmente más hormigón. Una vez finalizadas las obras ya nadie entrará allí.

La vasija del reactor desde abajo y el riel que transporta al sistema de control por ultrasonido
Del corazón al sistema nervioso
Si el reactor es el corazón de la planta, sus sistemas de apoyo se convertirán en el sistema nervioso central. Se trata de los mecanismos de enfriamiento y de control de agua ubicados en un edificio independiente, pero comunicado con el del reactor, llamado ‘Auxiliar’. "Este edificio es más importante que el del reactor", apunta Riga.
El acceso desde el edificio ‘Auxiliar’ al del reactor parece el de un submarino. Son 2 puertas. Una debe cerrarse para abrir la otra. Resulta que entre las 2 construcciones existe hay una importante diferencia de presión cuyo objetivo es evitar que cualquier cosa se escape desde el edificio del reactor (este es el que se encuentra en depresión).

Algunos se los "sistemas de apoyo" del edificio 'Auxiliar' y la puerta de comunicación entre esta estructura y la del reactor
Como ya dijimos, el vapor producido a través de la fisión nuclear se dirigirá hasta la turbina ubicada en un edificio contiguo al del reactor. La turbina consta de 2 etapas (rotores) de baja presión y otra de alta presión. Los alabes (paletas) giran a una velocidad de 1500 revoluciones por minuto. El primer rotor de baja presión fue instalado en abril último.

Rotor de alta presión desde distintos ángulos en el edificio de la turbina
"Los rotores llegaron de Alemania hace más de 15 años y estuvieron guardados en cajas" cuenta Gustavo Bustos, uno de los ingenieros de la ARN que recorre a diario las instalaciones de la central. Cabe recordar que las obras de Atucha II fueron paralizadas en 2 oportunidades, una durante el gobierno de Raúl Alfonsín y la otra durante la gestión de Carlos Menem. La construcción se retomó por decisión de Néstor Kirchner en 2006.
Las turbinas le darán el impulso al generador de 4 polos que a través de los 3 transformadores que se encuentran a un costado del edificio entregará energía eléctrica al sistema interconectado que luego la distribuirá a los consumidores.

Generador de 4 polos:Con el impulso de la turbina generará 745 Mw de potencia bruta
¿Qué pasa con el combustible utilizado?
El ‘combustible quemado’, que puede ser reprocesado para obtener algún subproducto (por ello no se lo denomina directamente desecho), es retirado del reactor a través de un sistema hidráulico automático que mediante un mecanismo denominado ‘Botella basculante’ transfiere el elemento radiactivo hasta las piletas que se encuentran en otro edificio. Estas piletas pueden contener el combustible quemado durante más de 50 años.

Sistema de carga y descarga del 'elemento combustible'. La 'botella basculante' y el acceso a las piletas de almacenaje del combustible quemado.
¿Qué sucede después? "Después es una decisión gubernamental política que tiene que ver con qué se hace con los desechos. Todo el mundo los trata. Los trata, los recicla y los sigue usando" explica Riga al ser preguntado por el futuro de los residuos.

Las piletas pueden contener el combustible quemado hasta por 50 años.
"La parte de los desecho es algo que debe seguir investigándose-agrega el ingeniero-, trabajar en el tema y no quedar en qué hago con los desechos. Los elementos combustibles uno los tiene que tratar, los tiene que reciclar y a partir de allí puede generar un montón de cosas. Pero todo en forma integral. Yo no puedo decir ‘trato el combustibles solo’. El combustible, que voy a hacer, dónde voy a utilizarlo. Todo es parte de un plan".
Si el reactor es el corazón de la planta, sus sistemas de apoyo se convertirán en el sistema nervioso central. Se trata de los mecanismos de enfriamiento y de control de agua ubicados en un edificio independiente, pero comunicado con el del reactor, llamado ‘Auxiliar’. "Este edificio es más importante que el del reactor", apunta Riga.
El acceso desde el edificio ‘Auxiliar’ al del reactor parece el de un submarino. Son 2 puertas. Una debe cerrarse para abrir la otra. Resulta que entre las 2 construcciones existe hay una importante diferencia de presión cuyo objetivo es evitar que cualquier cosa se escape desde el edificio del reactor (este es el que se encuentra en depresión).

Algunos se los "sistemas de apoyo" del edificio 'Auxiliar' y la puerta de comunicación entre esta estructura y la del reactor
Como ya dijimos, el vapor producido a través de la fisión nuclear se dirigirá hasta la turbina ubicada en un edificio contiguo al del reactor. La turbina consta de 2 etapas (rotores) de baja presión y otra de alta presión. Los alabes (paletas) giran a una velocidad de 1500 revoluciones por minuto. El primer rotor de baja presión fue instalado en abril último.

Rotor de alta presión desde distintos ángulos en el edificio de la turbina
"Los rotores llegaron de Alemania hace más de 15 años y estuvieron guardados en cajas" cuenta Gustavo Bustos, uno de los ingenieros de la ARN que recorre a diario las instalaciones de la central. Cabe recordar que las obras de Atucha II fueron paralizadas en 2 oportunidades, una durante el gobierno de Raúl Alfonsín y la otra durante la gestión de Carlos Menem. La construcción se retomó por decisión de Néstor Kirchner en 2006.
Las turbinas le darán el impulso al generador de 4 polos que a través de los 3 transformadores que se encuentran a un costado del edificio entregará energía eléctrica al sistema interconectado que luego la distribuirá a los consumidores.

Generador de 4 polos:Con el impulso de la turbina generará 745 Mw de potencia bruta
¿Qué pasa con el combustible utilizado?
El ‘combustible quemado’, que puede ser reprocesado para obtener algún subproducto (por ello no se lo denomina directamente desecho), es retirado del reactor a través de un sistema hidráulico automático que mediante un mecanismo denominado ‘Botella basculante’ transfiere el elemento radiactivo hasta las piletas que se encuentran en otro edificio. Estas piletas pueden contener el combustible quemado durante más de 50 años.

Sistema de carga y descarga del 'elemento combustible'. La 'botella basculante' y el acceso a las piletas de almacenaje del combustible quemado.
¿Qué sucede después? "Después es una decisión gubernamental política que tiene que ver con qué se hace con los desechos. Todo el mundo los trata. Los trata, los recicla y los sigue usando" explica Riga al ser preguntado por el futuro de los residuos.

Las piletas pueden contener el combustible quemado hasta por 50 años.
"La parte de los desecho es algo que debe seguir investigándose-agrega el ingeniero-, trabajar en el tema y no quedar en qué hago con los desechos. Los elementos combustibles uno los tiene que tratar, los tiene que reciclar y a partir de allí puede generar un montón de cosas. Pero todo en forma integral. Yo no puedo decir ‘trato el combustibles solo’. El combustible, que voy a hacer, dónde voy a utilizarlo. Todo es parte de un plan".









