Se está produciendo en las provincias en las cuales la minería está siendo explotada una corriente de toma de conciencia notable. A mi entender Famatina constituyó el puntapié inicial para que este cambio se empezara a producir. El efecto dominó es patente. ¿Será que se podrá corregir el rumbo, en este dequisiado país en que lo transformaron administraciones tan nefastas como las que nos gobernaron y gobiernan?
En los países del primer mundo las empresas que explotan los yacimientos cualesquiera que sean cuidan el medioambiente y restituyen en lo posible la topografía del terreno que ha sido afectada por las obras. En los países subdesarrollados hacen caso omiso a esa normas porque "ppagaron" de ante mano para que se los deje trabajar como se les dá la gana.
Ojalá que la presión de los organismos ecologistas y algunos políticos no vendidos tengan la suficiente fuerza para detener este "holocausto" de la naturaleza en aras del bien común.
Miguel Angel Prodolliet










