PANORAMA

Buscan el nuevo Papa pero la clave la tienen los cardenales indecisos

El italiano Angelo Scola y el brasileño Odilo Pedro Scherer son, al comenzar el cónclave de los cardenales católicos, favoritos para alcanzar la jefatura del Vaticano. Pero puede pasar de todo. En especial porque se estima que casi la mitad de los cardenales aún no habría decidido el nombre que escribirá en la papeleta, en el espacio en blanco situado debajo de la leyenda 'Eligo in summun pontificem'. "La vez anterior había una figura de espesor, muy superior al resto de cardenales. Era un teólogo único: Joseph Ratzinger. Pero ahora no es así. Debemos decidir entre 1, 2, 3, 4... 12 candidatos. Por ahora no sabemos realmente nada, debemos esperar al menos al resultado de la primera votación", destacó antes del evento el cardenal francés Philippe Barbarin.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La mayoría de los 115 cardenales electores lucían cansados, o al menos somnolientos, durante la misa matutina por la elección del Papa, celebrada hoy el martes 12/03 en la basílica de San Pedro bajo la presidencia del cardenal Decano, Ángelo Sodano, de 85 años, quien no ingresará por la tarde a la Capilla Sixtina por encontrarse excedido en edad para votar.
 
Todo hace suponer que la 1ra. será negra. Sería un récord, casi un milagro, que los 115 cardenales electores se pusieran de acuerdo en un par de horas sobre cuál de ellos tiene que ser el nuevo obispo de Roma. 
 
La 1ra. votación del Cónclave, la que se celebrará a las 18:00 hora de Roma, será una especie de ensayo general. "Unas primarias", la define Andrea Tornielli, vaticanista del diario 'La Stampa', de Turin, el vocero de la Fiat. Ese escrutinio será  de tanteo, para medir fuerzas y ver si hay alguna candidatura especialmente fuerte. 
 
La vez anterior, hicieron falta 4 votaciones y 2 días para elegir a Joseph Ratzinger por sobre Jorge Bergoglio. 
 
Ahora, la situación de la Iglesia Católica Apostólica Romana, y sobre todo del Vaticano, parece mucho más confusa que hace 8 años. Los expertos insisten en 2 nombres como principales favoritos —el italiano Angelo Scola y el brasileño Odilo Pedro Scherer—, pero también reconocen que, si ellos no resultaran elegidos en el plazo de 2 días, el cónclave surgido de la renuncia de Benedicto XVI puede arrojar una gran sorpresa.
 
En las apuestas
 
Emili J. Blasco, corresponsal en Washington DC del diario ABC, de Madrid, medio que sigue en vivo el evento vaticano, anticipó:
 
"La Iglesia de Estados Unidos será crucial en el Cónclave. Sus cardenales son favoritos, pero muchos creen que un Papa norteamericano sería visto con recelo en otros países".
 
A pocas horas de que comience el Cónclave, los aficionados a apostar comienzan a hacer sus cábalas sobre quién será el próximo Papa. 
 
Según William Hill, la mayor casa de apuestas del Reino Unido, es Angelo Scola, arzobispo de Milán el mejor colocado para acceder a La Silla de Pedro, con una probabilidad de 3,25 a 1. Los italianos han sido la nacionalidad predominante en el Vaticano a lo largo de la historia y muchos esperan que en esta ocasión recuperen el dominio de la Iglesia Católica Apostólica Romana.
 
Hasta hace poco, el papable con más probabilidades de convertirse en el jefe terrenal de la Iglesia Católica era el ghanés Peter Turkson. En estos momentos sería el N°2 en la lista de favoritos con una probabilidad estadística de 4,50 a 1. África es muy importante para la Iglesia Católica y Turkson es, además, presidente del Pontificio Consejo de la Justicia y la Paz. Este Consejo de la Curia Romana se encarga de estudios sobe Derechos Humanos y del compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, por lo que goza de buena imagen más allá de los fieles.
 
El también italiano y actual Camarlengo de la Iglesia Católica, Tarcisio Bertone, es el 3er. cardenal mejor colocado en la lista de papables con una probabilidad de 5 a 1.
 
El brasileño Odilo Pedro Scherer es el americano mejor colocado para ser nombrado Pontífice con una probabilidad de 6 a 1. Scherer tiene tan sólo 63 años lo que garantizaría un pontificado bastante largo. 
 
Por su parte, el canadiense Marc Ouellet ha perdido fuerza en la lista de papables en las últimas semanas y su probabilidad es de 10 a 1 en estos momentos.
 
Indecisos
 
En cualquier caso, en el Cónclave, la legión de cardenales indecisos puede dar sorpresas. 
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En principio, un grupo bastante heterogéneo liderado por cardenales no italianos –sobre todo franceses, estadounidenses y sudamericanos- empeñados en hacer Papa a alguien que tenga como uno de sus principales objetivos la reforma de la Curia impulsa a Angelo Scola, de 71 años, ex patriarca de Venecia y arzobispo de Milán, 2 diócesis que en el último siglo han dado a la Iglesia 5 Papas.
 
La Curia romana, por su parte, uniría fuerzas en torno a Odilo Pedro Scherer, quien se desempeña en la comisión vaticana a cargo del banco IOR, tan controvertido. 
 
Desde el IOR, Scherer ha aprendido todas las triquiñuelas y los intereses de la burocracia vaticana. El principal valedor del brasileño, sería Giovanni Battista Re, ex prefecto de la Congregación para los Obispos y con quien Scherer ha trabajado durante años en Roma.
 
Scola contaría en estos momentos con unos 40 votos, Scherer con alrededor de 30. Sin embargo, los 2 estarían, al menos por ahora, muy lejos de las 77 papeletas necesarias para ser elegido Papa. Y, sobre todo, está la duda de los indecisos.
 
Todo dependerá en buena medida de cómo discurrirá la 1ra. votación del Cónclave. Pero lo que nadie descarta es que los indecisos puedan dar la campanada.
 
Sodano
 
El ex secretario de Estado vaticano, Angelo Sodano, fue quien inició el rito. El mejor pasaje de su homilía y el más aplaudido, fue el agradecimiento a Dios "por el luminoso Pontificado que nos ha concedido con la vida y las obras del 265 Sucesor de Pedro, el amado y venerado Benedicto XVI, a quien en este momento renovamos nuestra gratitud". El aplauso fue atronador.
 
El cardenal Sodano subrayó la importancia del mensaje del amor y de la Divina Misericordia, difundida especialmente por Juan Pablo II, e hizo un llamamiento a "la unidad del espíritu" para "edificar el cuerpo de Cristo", es decir, la Iglesia, según la terminología de San Pablo en sus cartas.
 
En el apartado final sobre "la misión del Papa", Sodano recordó que "la actitud fundamental de todo buen Pastor es dar la vida por sus ovejas, y esto vale sobre todo para el Sucesor de Pedro, Pastor de la Iglesia universal". Entre sus tareas destacó la de practicar la caridad, señalando que "los últimos Pontífices han sido artífices de numerosas iniciativas benéficas respecto a los pueblos y la comunidad internacional, promoviendo sin descanso la justicia y la paz". En esa línea invitó a rezar «para que el futuro Papa pueda continuar esta obra incesante a nivel mundial".
 
Sodano insistió en ese punto recordando que Benedicto XVIen la carta apostólica 'Intima Ecclesiae natura', del 11/11/2012 afirmaba que "el servicio de la caridad es también una dimensión constitutiva de la misión de la Iglesia, y expresión irrenunciable de su misma esencia".
 
Entre los cardenales y el público había algunas caras de sorpresa, pues muchos esperaban escuchar en el apartado "la misión del Papa" referencias prioritarias a rezar y a evangelizar, dos temas que se quedaron al margen.
 
La misa por la elección del Papa fue el último acto en que participaron los cardenales mayores de 80 años. A las 16:30, hora de Roma, los 115 cardenales electores iniciarán la procesión solemne hacia la Capilla Sixtina. 
 
Durante 10 largas reuniones, 161 cardenales han pedido la palabra para hablar de la situación de la Iglesia. 
 
Muchos de ellos, sobre todo los más desafectos a la curia, han cuestionado la gestión del cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado del Vaticano. En especial en los 2 escándalos que más han atormentado a la Iglesia en los últimos meses: 
 
> el caso Vatileaks —la filtración de la correspondencia privada de Joseph Ratzinger— y 
 
> la gestión del Instituto para las Obras de Religión (IOR), el banco del Vaticano (¿qué tiene para decir Scherer al respecto?. 
 
Los dos asuntos han puesto de manifiesto una vez más que el gobierno de la Iglesia necesita una reforma urgente y que la opacidad del IOR dice muy poco en favor de la institución que representa.
 
¿Qué dicen las bases?
 
En tanto, hay efervescencia en la militancia católica.
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Lola Galán, del diario El País, escribió acerca de lo que sucede en Roma, fuera del Colegio Cardenalicio:
 
"(...) Es un secreto a voces que los cardenales Ennio Antonelli y João Braz de Aviz forman parte de los focolares. La familia espiritual creada en los años cuarenta por la maestra italiana Chiara Lubich. Los focolarini (integrantes de esos hogares o focolares comunitarios) no son muchos pero sí muy influyentes gracias a la red de empresas que han ido creando. Más de 800, radicadas sobre todo en Europa y Latinoamérica. Empresas que se mueven como pez en el agua dentro de la economía de mercado pero que “promueven una forma nueva de funcionamiento económico, que tiende a la promoción solidaria del hombre en la sociedad”, dice la presidenta del movimiento, María Voce. Por eso invierten los beneficios, a partes iguales, en el apoyo (no asistencial sino recíproco) a los indigentes, en el desarrollo de la propia empresa, y en el fomento de la “cultura del dar y no del tener”.
 
Voce resta importancia al poder de los focolares en el próximo cónclave. “Sería un grave error intentar influir en una elección así”, dice. Aunque no deja de precisar que, “son varios los cardenales y obispos que comparten el espíritu del movimiento”. Algunos de ellos tan importantes como los cardenales Antonelli y Braz de Aviz y el ministro del Interior vaticano, Giovanni A. Becciu.
 
Pero si los seguidores de Chiara Lubich tienen representantes en el cónclave, el papable mejor situado, el arzobispo de Milán Angelo Scola, es hombre de Comunión y Liberación (CL). Fundado en los años sesenta por un sacerdote lombardo, don Giussani, CL ha tenido una gran proyección política. ¿Perjudicará a Scola esta proximidad con un movimiento ligado al centroderecha italiano? “Siendo todos cardenales, todos son susceptibles de ser elegidos, obviamente”, responde, prudente, el actual presidente de la fraternidad, el sacerdote español Julián Carrón. “Nosotros solo deseamos que sea elegido aquel al que reconozcan, con la ayuda del Espíritu Santo, como el más capacitado para responder a los desafíos de la fe en nuestro tiempo”.
 
Focolares y CL tienen sus respectivos cuarteles generales en Milán, pero no descuidan Roma. También tiene una base en la Ciudad Eterna el Camino Neocatecumenal, más conocido como los kikos. Un movimiento muy conservador y el más alejado, aparentemente, de las esferas de poder vaticano. “No lo crea. Lo que pasa es que al camino no se pertenece porque es un itinerario”, dice Javier Sotil, director espiritual del seminario Redemptoris Mater, uno de los cuatro con que cuenta la diócesis de Roma, dedicado a formar misioneros. Los kikos —por el nombre del español Kiko Argüello, que lo fundó junto con Carmen Hernández, en los años sesenta— son los más radicales en su entrega a la causa. Y la Iglesia lo sabe. “Para que se haga una idea”, precisa Sotil, “hay hasta 20 cardenales, que tienen en sus diócesis seminarios Redemptoris Mater”. Lo que representa una proximidad al movimiento. Entre ellos figuran el arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela; el de São Paulo, Odilo Pedro Scherer, y el de Colonia, Joachim Meisner, que inauguró el seminario de Bonn hace unos años.
 
Los kikos cuentan con cientos de miles de miembros, y se han convertido en la fuerza de choque de la nueva evangelización propugnada por Juan Pablo II y, sobre todo, por Benedicto XVI, que creó incluso un ministerio vaticano para dirigirla. Si se han volcado en seguir al Papa es porque “es nuestra esencia. El camino es un itinerario de nueva evangelización”, dice Sotil. Pero el llamamiento del Pontífice no ha tenido suficiente eco. “El anuncio directo de esta nueva evangelización a los paganos y a los alejados es minoritario. Algunos no lo ven necesario. Otros no saben hacerlo”.
 
El estilo de Comunión y Liberación es más moderado. Y más que de nueva evangelización hablan de fomentar la fe. “Moviéndonos con frecuencia en los ambientes normales de la vida [trabajo, universidad, barrio, etcétera], para nosotros era evidente desde hace tiempo que la fe no se puede dar por supuesta”, dice Carrón.
 
Si Juan Pablo II fue acusado más de una vez de proteger al Opus Dei (una prelatura personal y no un movimiento), no puede negarse la inclinación de Benedicto XVI hacia los ciellini. A la fraternidad pertenecen las cuatro memores (laicas consagradas) que cocinaban para él, ordenaban y limpiaban su apartamento en el palacio Apostólico. ¿Por qué precisamente cuatro mujeres de CL? “Eso habría que preguntárselo a él”, responde Carrón. “Estoy particularmente contento de poder ofrecer ahora al papa emérito esta compañía, porque de este modo nos permite mostrarle todo nuestro agradecimiento por lo mucho que hemos recibido de él”.
 
Todos los movimientos comparten la preocupación por el declive de la fe católica en Europa, pero en los focolares se advierte un cierto optimismo de cara al futuro. “Es significativo, que en la tercera manifestación internacional de Juntos por Europa, de mayo de 2012”, dice la presidenta, María Voce, “participaran 300 movimientos católicos y de otras denominaciones cristianas”. Voce, Carrón, y los líderes de la Comunidad de San Egidio viajan continuamente por el mundo, como grandes empresarios de la fe. Y hacen hincapié en la importancia de mantener un diálogo constante con otras religiones y hasta con los que no tienen ninguna.
 
La Comunidad de San Egidio, fundada por el profesor italiano Andrea Riccardi hace 44 años, tiene además del componente religioso una vocación muy política. No es casual que el propio Riccardi haya formado parte del Gobierno de Mario Monti (todavía en ejercicio). “Hemos apoyado a la oposición moderada contra la dictadura militar en Argelia, y hemos sido mediadores en procesos de paz como el de Mozambique”, reconoce Marco Impagliazzo, su actual presidente.
 
Su máxima figura en la curia es el arzobispo Vincenzo Paglia, prefecto del Consejo Pontificio para la Familia. Pero, advierte Impagliazzo, “nos hemos encontrado en las diócesis de todo el mundo a muchos cardenales afines que han acogido con entusiasmo nuestras iniciativas. Caso de Reinhard Marx, en Múnich, Lluís Martínez Sistach, en Barcelona, o André Armand Vingt-Trois, en París”. No dudan de que Occidente necesite ser evangelizado de nuevo. El problema es, ¿cómo?  (...)".