Benedicto XVI se despidió de los católicos en la Plaza de San Pedro
"No abandono la cruz, continúo en un modo nuevo ante el Señor crucificado" dijo Benedicto XVI en su última audiencia pública antes de que el jueves 28/02 a las 20:00 horas renuncie como Papa. Más de 100.000 personas se han congregado en la Plaza de San Pedro para escuchar la última catequesis de Benedicto XVI. El Papa ha reflexionado sobre su decisión de renunciar y ha explicado cómo en los últimos meses ha sentido que sus fuerzas habían disminuido.
27 de febrero de 2013 - 08:19
Benedicto XVI, ha asegurado en su última audiencia en el Vaticano, que "jamás" se ha sentido solo para guiar a la Iglesia pese a que durante su pontificado ha habido "momentos difíciles" y ha advertido que su renuncia no significa que vuelve a la privada, ya que cuando aceptó ser papa, "esa aceptación significa vivir para siempre para el Señor".
Antes de la audiencia general, bajo un sol radiante, el pontífice realizó un recorrido más largo de lo habitual en papamóvil porque en esta ocasión no hubo el tradicinal besamanos (el reducido grupo de cardenales, obispos y personalidades a los suele saludar todos los miércoles), ya que -dijo el portavoz Lombardi- todo el mundo querría despedirse y así se evitan preferencias.
"El Señor nos ha dado muchos días de sol y ligera brisa, días en los que la pesca fue abundante, pero también momentos en los que las aguas estuvieron muy agitadas y el viento contrario, como en toda la historia de la Iglesia y el Señor parecía dormir", agregó el Papa ante decenas de miles de católicos que desde la madrugada habían abarrotado la plaza de San Pedro.
"Y siempre he sabido que la barca de la Iglesia no es mía, no es nuestra, sino suya y no la deja hundirse. Es Él quien la conduce, por supuesto, a través de los hombres que ha elegido. Esta es una certeza que nada puede ofuscar y es por ello que mi corazón está lleno de agradecimiento a Dios, porque no me ha hecho faltar a toda la Iglesia y también su consuelo, su luz y su amor", agregó el obispo de Roma.
En su último acto público en el Vaticano antes de dejar de ser pontífice, Benedicto XVI ha recordado el "enorme peso" que sintió cuando fue elegido para ocupar el trono de Pedro el 19 de abril de 2005 y también lo difícil que fue decidir renunciar a él.
"Amar a la Iglesia significa también tener la valentía de tomar decisiones difíciles, teniendo siempre presente el bien de la Iglesia y no el de uno", ha señalado y ha vuelto ha subrayar que ha renunciado al papado "en plena libertad", al notar que sus fuerzas han disminuido y no por su bien particular, "sino por el bien de la Iglesia".
"He dado este paso sabiendo su profunda gravedad y novedad, pero con un ánimo sereno", ha asegurado, al tiempo que ha subrayado: "no regreso a la vida privada, a una vida de viajes, encuentros, conferencias, etc. No abandono la cruz, sigo de una nueva manera con el Señor Crucificado. Sigo a su servicio en el recinto de San Pedro", afirmó en su última audiencia como papa.
Benedicto XVI, que se ha despedido de los fieles católicos en varios idiomas ha pedido en español que recen por él y por los cardenales, "llamados -dice- a la delicada tarea de elegir a un nuevo sucesor en la Cátedra del apóstol Pedro".
"Se ha vendido todas las entradas, unas 50.000, pero muchas más seguirán la audiencia en pantallas gigantes", informó desde la plaza de San Pedro el corresponsal de RNE, Iñaki Díez.
La ciudad de Roma, de la que es obispo, se movilizó y todas las parroquias católicas estuvieron presentes en la plaza vaticana. También asisten numerosos cardenales venidos ya para el próximo cónclave, arzobispos, obispos y cientos de sacerdotes.





