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ITAIPÚ

Bolsonaro sigue reivindicando dictadores, ahora Stroessner

Jair Bolsonaro confunde integrar la derecha con adherir a una dictadura, y esa confusión le terminará costando muy caro a toda la derecha brasilera. Bolsonaro, emergente del descontento económico brasilero, potenciado por la investigación judicial 'Lava Jato', ya ha reivindicado la dictadura en su país conocida como Revolución del '64, e inclusive a varios militares de aquella experiencia que fueron conocidos como violadores de derechos humanos. Ahora trasladó su enfoque a Paraguay, con una reivindicación del general Alfredo Stroessner. Comienza a existir la convicción que Bolsonaro habla más de lo que gestiona.

El presidente del Brasil, Jair Bolsonaro, reivindicó al general paraguayo Alfredo Stroessner en la asunción del nuevo director brasileño de la Entidad Binacional de Itaipu, el general Joaquim Silva y Luna, y en presencia de Mario Abdo Benítez, hijo de Mario Abdo, quien fue el secretario privado del dictador. 

"Había un estadista que sabía perfectamente que su país, Paraguay, solo podría seguir progresando si tuviese energía. Entonces, aquí también, mi homenaje al general Alfredo Stroessner", dijo Bolsonaro. Los funcionarios presentes en el acto, aplaudieron.

Bolsonaro le dijo a Benítez: "La verdad nos hará libres. Sé que sos cristiano y conservador, un hombre de familia (...) con la gracia de Dios continuaremos juntos para el bien de nuestros pueblos".

Luego: "Será un placer recibirte en Brasilia en los próximos días, donde profundizaremos en otras discusiones para el bienestar de nuestros pueblos. ¡Izquierda nunca más!".

También Abdo Benítez ha sido criticado por sus festejos a la dictadura militar de Alfredo Stroessner... pero llegó a Presidente. Cuando Stroessner murió, en 2006, el hoy Presidente propuso que la Junta de Gobierno del Partido Colorado le rindiera tributo.

Abdo Benítez ha afirmado en el pasado que Stroessner "hizo mucho por el país", aunque también aclaró que no comparte la violación de los derechos humanos, las torturas y las persecuciones cometidos durante el régimen.

Pero en el acto con Bolsonaro, Mario Abdo Benítez se limitó a observar con atención, y luego agradeció por invitarlo a la ceremonia.

Mencionó que el general Joaquim Silva y Luna juntamente con el director paraguayo José Alberto Alderete “tendrán el desafío de conducir el mayor emprendimiento de producción de energía eléctrica del mundo” (...) “un monumento a la fraternidad”.

Precisamente por estos días apareció la 5ta. edición de "El último supremo: la crónica de Alfredo Stroessner", del escritor Bernardo Neri.

Él explicó que Stroessner necesitó “un sustento” para permanecer en el poder durante 35 años, en la que fue la dictadura más larga de Sudamérica, que además obligó a casi 21.000 paraguayos a exiliarse.

Ese “sustento” estaba conformado por un “entorno que lo rodeó y que se benefició”  (¿incluyendo a Mario Abdo padre?)  de un “sistema de complicidades” y de “corrupción sistémica”, que Stroessner protegía y que suponían su “reaseguro”.

La extracción militar de Stroessner también influyó en su forma de dirigir el país, al que concebía, según el escritor, como un “gran cuartel” del que él era el “organizador”, al que todos debían obedecer.

Contó que creó un Estado policial que le permitía “saber todo” de casi todo el mundo, gracias a los “pyrague” (palabra guaraní que servía para definir a los delatores).

Su investigación le llevó a extraer algunos aspectos de la personalidad de Stroessner, al que define como “un hombre muy solitario”, al que apenas le quedaban amigos de su juventud, y que “tenía un sentido del poder muy cuadrado”.

Ese sistema de complicidades y corrupción que describe el libro, “no se desmanteló” con la caída del régimen en 1989, porque “le convenía a lo que vino después”, en referencia al conservador Partido Colorado, al que pertenecía Stroessner y que purgó durante su régimen, indicó.

La formación “quiso seguir en el poder”, explicó, “y tenía la idea de que para eso tenía que seguir siendo motor de esa corrupción sistémica”, que también ha imbuido al resto de partidos, que Neri considera “meras cuevas de ladrones” que buscan el acceso a “la cosa pública y ahí robar”.

Para la historiadora paraguaya y docente de la Universidad Católica de Asunción, Margarita Durán Estragó, cada homenaje que los políticos le rinden al dictador hace sangrar las heridas que dejó abiertas el stronismo. 

“A los que seguimos vivos nos duele muchísimo. Se aprovechan de que la gente joven ya no recuerda las atrocidades de la dictadura porque no vivió lo nuestro. Hay que hacer memoria, pero nuestros vecinos tampoco ayudan”, dijo la investigadora, en referencia Bolsonaro. ¿Quién nos hubiera dicho que 30 años después de la caída de Stroessner íbamos a tener de Presidente a un retoño del stronismo, el hijo del mismísimo secretario privado del tirano?" 

Precisamente, a causa de lo brutal de su dictadura, la facción más tradicionalista de su partido, los militares y en especial la Iglesia católica, empezaron a demostrar su malestar hacia el régimen: en la madrugada del viernes 03/02/1989, su consuegro y hasta entonces mano derecha, el general Andrés Rodríguez Pedotti, con el respaldo de USA, encabezó un golpe de Estado. 

Stroessner fue detenido por unos días hasta que fue enviado al exilio a Brasilia, junto a su hija Graciela, su hijo Gustavo y la esposa de este último María Eugenia Heikel.

En 1992, Martín Almada y el diario Noticias ―a través de los periodistas Christian Torres, Zulia Giménez, Alberto Ledesma y José Gregor, entre otros―, descubrieron los llamados "Archivos del Terror", unos documentos que demostraban que Stroessner había participado en la Operación Cóndor, un acuerdo militar anticomunista para la persecución de exiliados, con apoyo de las dictaduras militares de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador y Uruguay. 

El 29/07/2006, Stroessner fue ingresado para ser operado de 2 hernias inguinales en el Hospital Santa Lucía de Brasilia, con resultados satisfactorios en los primeros días, pero luego sufrió una complicación pulmonar que derivó en neumonía y lo mantuvo en estado crítico hasta el 16/08/2006, cuando falleció.

Fue sepultado el 17/08/2006 en el cementerio Campamento de la Paz de Brasilia, en una ceremonia privada, a la cual solo asistieron sus familiares y amigos cercanos.