GLOBAL

Obama hace campaña con Sandy

Cuando restan sólo 5 días para las elecciones en USA (son el 6 de noviembre), podría parecer que el huracán Sandy paralizó las campañas electorales, pero no es así: Barack Obama está aprovechando sutilmente su posición de presidente para seguir en ella mientras Mitt Romney no puede menos que quedarse a la expectativa.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) -  Los estadounidenses podrían tener la impresión de que el presidente Barack Obama ha dejado la campaña electoral para dedicarse a su tarea presidencial, pero realmente no es así.

Al comandar la respuesta a la destructiva tormenta de octubre una semana antes de la elección, Obama está utilizando una ventaja política en la contienda para ocupar la Casa Blanca: él es el presidente.

Claramente, el imperativo de Obama para actuar transciende la elección. La furia de la súper tormenta Sandy es real. En un momento de muerte y peligro, se espera que cualquier presidente sea el líder de la gente en cada estado, campo de batalla o donde.

No obstante, en un sentido político -y la política es absolutamente parte de esto- Obama tiene una oportunidad extraordinaria de último minuto para hacer campaña por su cargo simplemente realizando su trabajo.

El candidato presidencial republicano Mitt Romney puede cargar un camión de donaciones con comida enlatada; Obama puede ordenar ayuda y activos para todo el corredor noreste de la nación.

Etiquetado por Romney como el chico del gran gobierno, Obama es quien está reduciendo la burocracia y diciendo a gobernadores que se comuniquen con él directamente si enfrentan un solo obstáculo burocrático.

La contienda presidencial está empatada o muy reñida en todos los estados cruciales en las elecciones, así que Obama también está tomando riesgos al suspender unos días de actos oficiales de campaña mientras Romney los reanuda.

Cada mitin de campaña que descarta Obama significa una oportunidad menos de implorar a la gente que vote anticipadamente, como lo permiten muchos estados, o sencillamente que vote. La tormenta está consumiendo la atención en gran parte de la costa este, particularmente en Nueva York y Nueva Jersey, pero tiene mucho menos resonancia en los estados cruciales donde el clima está bien.

Y, por supuesto, Obama puede arruinarlo.

Cada tormenta destructiva se coloca bajo el legado doloroso del huracán Katrina, razón por la cual Obama ha ofrecido declaraciones como "no hay necesidades insatisfechas".

Asesores de Obama señalaron que en una campaña basada en datos, la tormenta emergió como un factor imprevisible; y, por lo tanto, así es como los votantes responderán a los movimientos de Obama.

En la respuesta de Obama a la tormenta, la política no es ostensible. El punto es ir en la otra dirección y simplemente ser presidencial.

Así que han desaparecido, por tres días más los que se acumulen, los mítines en los que Obama pide abiertamente a la gente que lo reelija. En lugar de ello, los votantes ven imágenes de Obama encargándose de la situación desde la Casa Blanca, o asegurando a los necesitados, en su visita a la sede de la Cruz Roja, que "Estados Unidos está con ustedes".

Para los votantes independientes y los indecisos enfermos del desorden en Washington, Obama parece bipartidista y absolutamente despreocupado con respecto a su propio destino político.

Su mejor amigo es repentinamente un prominente partidario de Romney, el gobernador de Nueva Jersey Chris Christie, con quien Obama hará una gira el miércoles para evaluar los daños por Sandy.

"El presidente ha estado atento de todo esto, y merece gran reconocimiento", dijo Christie, un republicano, en una entrevista para televisión. En cambio, cuando se le preguntó a Christie si Romney iba a llegar a ayudar, respondió, "No tengo idea, ni me preocupa o interesa en lo más mínimo".

Ganar sin la mayoría

Según la encuesta de intención de voto realizada por Reuters y el Instituto de Investigación Ipsos, Obama tiene el apoyo del 47% de los votantes, mientras Romney está apoyado por un 45%. El 12% mencionó que podría cambiar de opinión antes del 6 de noviembre.

Mientras tanto, según la encuestadora Gallup, Romney y Obama tienen el mismo porcentaje de votantes registrados, que están listos para votar por ellos - un 48% - , pero en los 'indecisos' Romney gana con un 5%. Además, según todos los estudios publicados en la última semana, Romney gana con una pequeña preferencia.

Las elecciones en USA no son directas, sino que se realizan en dos etapas: los ciudadanos eligen los electores al Colegio Electoral que representan los estados en proporción a la población del estado. Para ganar la Presidencia hay que ganar votos de, al menos, 270 de los electores.

La situación implica que uno de los candidatos puede ser elegido presidente por los electores sin ser apoyado por la mayoría de los ciudadanos. Ha pasado cinco veces en la historia estadounidense, por ejemplo, en 2000 George Bush ganó la Presidencia aunque perdía frente a Albert Gore cerca de quinientos mil votos. Sin embargo, nunca ha pasado con presidente que buscara la reelección.

Los expertos opinan que Obama puede sentar un precedente. Según los previsiones, podría ganar más votos de los electores que Romney. "Si las elecciones ocurrieran hoy, no sería una posibilidad, sería la realidad", comenta William Galston, analista de Brookings Institution y ex consultor de Bill Clinton.

El asesor político Marc McKinnon señala que hay una probabilidad del 50% para ese resultado, y añade que una victoria así podría intensificar la lucha entre los partidos y escindir la sociedad. "Si un candidato gana con una preferencia muy pequeña, siempre lleva a la polarización de la sociedad, si las preferencias de los votantes no coinciden con los resultados de la votación del Colegio Electoral", añade Karen Hughes, ex consejera de George Bush.

Aunque solo Obama y Romney estén a la vista, en las elecciones presidenciales participan 4 candidatos más que también pueden influir en los resultados de las elecciones. RT transmitió sus debates en exclusiva, y el 5 de noviembre emitirá el último 'enfrentamiento' entre el candidato del Partido Libertario Gary Johnson y Jill Stein, del Partido Verde.