CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) Las autoridades de Gran Bretaña comenzaron a ofrecer un tratamiento de castración química a los pedófilos convictos que temen recaer en abusos sexuales a niños y adolescentes. Esta medida, que ha sido (y continúa siendo) discutida en muchos países, abre la polémica acerca de la eficacia del tratamiento.
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Polémica por la castración química como 'cura' para los pedófilos: ¿Es realmente eficaz?
La castración química está siendo discutida en muchos países como una opción voluntaria de los condenados a cárcel, para evitar estar presos por muchos años. En Gran Bretaña comenzó a ofrecerse el tratamiento para los pedófilos convictos. Pero la efectividad de esta medida es discutida y existen numerosos casos de violadores castrados que han reincidido en sus crímenes.
27 de agosto de 2008 - 01:00
El psiquiatra criminalista Don Grubin, del Instituto de Neurociencia de la Universidad de Newcastle, en Inglaterra, ideó el plan piloto nacional que promueve drogas contra la urgencia sexual para los pedófilos, consignó la agencia de noticias alemana
DPA.
DPA. Según los expertos, la castración química reducirá drásticamente las posibilidades de convictos que reinciden en abusos sexuales ya que la droga ingerida, que puede ser dosificada a través de píldoras, inyecciones o implantes, limita la producción de testosterona, reduciendo el apetito sexual.
El plan piloto, elogiado por organismos que luchan contra la pedofilia en el país, fue muy exitoso en lugares como Canadá, donde el Royal Ottawa Mental Healthcare Centre trata a unos 188 pacientes de "mediano y alto peligro".
La castración química no es considerada como un castigo o condición para la libertad de ex convictos, ya que ello violaría los derechos humanos del pedófilo.
Sin embargo, no todas las opiniones profesionales coinciden al respecto. La Asociación Española de Profesionales de la Sexología (AEPS) ha alertado sobre la "ineficacia" de la castración química de los pederastas, advirtiendo que "el impulso violento se mantiene pese a la disminución de la testosterona".
Iván Rotella, sexólogo y portavoz de dicha asociación, explicó que "la sensación de incapacidad que experimenta un pederasta tras haberle practicado la castración química los vuelve más violentos", según publicó
El Mundo.
"Cada caso es distinto, no se les puede meter a todos en el mismo saco, sino que es un problema que exige un tratamiento individualizado que incluya a psiquiatras, médicos, psicólogos y sexólogos", añadió.
En tanto, en la Argentina, la psiquiatra Silvia Bentolila, experta en trauma crónico se ha manifestado en contra de este tratamiento, según publicó en julio pasado
Colón Once. "La castración química no resulta una herramienta viable puesto que nadie necesita el pito para violar. Es decir, la perversión no es cuestión de hormonas, y la herramienta para cometerla no necesariamente tiene que ser natural", aseguró.
Para simplificar, Bentolila explica que, por un lado, se puede hablar de los perversos, para quienes el fin justifica los medios y harán cualquier cosa para lograr lo que desean. En estos casos no hay sentimiento de culpa ni remordimiento por violentar al otro. "Son personas que incluso gozan con el sufrimiento ajeno, se trata de estructuras de personalidad difíciles que necesitan supervisión permanente porque es muy probable que reincidan", agregó Bentolila.
Iván Rotella, sexólogo y portavoz de dicha asociación, explicó que "la sensación de incapacidad que experimenta un pederasta tras haberle practicado la castración química los vuelve más violentos", según publicó
El Mundo."Cada caso es distinto, no se les puede meter a todos en el mismo saco, sino que es un problema que exige un tratamiento individualizado que incluya a psiquiatras, médicos, psicólogos y sexólogos", añadió.
En tanto, en la Argentina, la psiquiatra Silvia Bentolila, experta en trauma crónico se ha manifestado en contra de este tratamiento, según publicó en julio pasado
Colón Once. "La castración química no resulta una herramienta viable puesto que nadie necesita el pito para violar. Es decir, la perversión no es cuestión de hormonas, y la herramienta para cometerla no necesariamente tiene que ser natural", aseguró.Para simplificar, Bentolila explica que, por un lado, se puede hablar de los perversos, para quienes el fin justifica los medios y harán cualquier cosa para lograr lo que desean. En estos casos no hay sentimiento de culpa ni remordimiento por violentar al otro. "Son personas que incluso gozan con el sufrimiento ajeno, se trata de estructuras de personalidad difíciles que necesitan supervisión permanente porque es muy probable que reincidan", agregó Bentolila.







